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Coordinación y cooperación

A menos que se produzcan cambios significativos en los mecanismos de coordinación institucional y cooperación entre diversos agentes del sector público y privado, el deterioro de las condiciones del Centro Histórico, en cuanto a las funciones de residencialidad y de uso turístico, se van a seguir degradando, afectando gravemente las primeras y llegando a formas y usos no deseados en el segundo.

La residencialidad del Centro Histórico no es un capricho de algunos residentes, en él están fundadas buena parte de las condiciones para que nuestro Centro siga teniendo el carácter que hasta hoy ha tenido, pero que vienen cambiando aceleradamente. Esta es una condición que desde hace décadas vienen propiciando y exigiendo diferentes organismos internacionales, como la Unesco.

En estos momentos y de acuerdo con diversas denuncias de personas y organizaciones comunitarias, hay en marcha y en forma masiva, transformaciones y cambios radicales en inmuebles bajo palabras como adecuación, remodelación o mejoras, llevándose de banda las normas vigentes y acercando el patrimonio monumental a un conjunto de fachadas que dan lugar a usos que tienden a deteriorar el tipo de turismo y el valor del Centro Histórico.

De acuerdo con algunos expertos, en nuestro medio existen las normas y mecanismos para proteger y hacer que las remodelaciones se ajusten a lo establecido. Los vacíos o inconsistencias se presentan en el ejercicio de la autoridad, en las dificultades para la reacción pronta u oportuna de los entes responsables, en la descoordinación y baja disposición a la cooperación interinstitucional. Sólo una clara voluntad política de hacer aplicar las normas y la comunicación efectiva entre los distintos actores nos puede llevar a evitar que el Centro sea cada vez un escenario o una fachada, detrás de la cual se fortalecen los usos que no se quieren en ningún centro histórico o en ninguna ciudad decente.

Creemos que hay un aprendizaje suficiente para saber que no se debe seguir haciendo, protegiendo o tolerando en los usos del Centro Histórico. Se dispone de las normas adecuadas, así estas no sean suficientes o las ideales, pero es necesario que se tomen las decisiones rápidas y pertinentes, y en particular dotar a las instituciones o instancias con los recursos y mecanismos que se les ha impuesto, por ejemplo, dotar a las inspecciones de policía de los recursos suficientes para que cumplan con las acciones que se les ha asignado.

Es urgente, por ejemplo, un dialogo y acciones horizontales entre las mismas instituciones de la administración, como el IPCC, Corpoturismo, Secretaría del Interior y las inspecciones de Policía, y entre estas y otras del orden nacional como Migración Colombia, Ministerio de Cultura, Dimar y demás, no solo para lo relacionado con el Centro, también con Barú, la Zona Norte, Bocagrande y El Laguito. Es imprescindible un control rígido desde las entidades responsables amparadas en las normas vigentes.

*Sociólogo.

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