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Coherencia y convergencia

Si logramos en la ciudad avanzar en los planes y proyectos públicos que la administración distrital está impulsando, en los que está anunciando, así como en aquellos que posiblemente se encuentren dentro de los propósitos del alcalde, y en especial en aquellos que tendrán un fuerte impacto en los siguientes 10 años de la ciudad, estaremos haciendo bien la tarea; pero si esa tarea se hace con la concurrencia, con el apoyo e injerencia de las distintas dependencias con competencias, así sean marginales, el resultado será sin lugar a dudas mucho mejor.

Esto demandará una labor que hasta hoy no ha sido muy exitosa en las administraciones públicas de nuestra ciudad, como es la convergencia de distintos actores, involucrando al sector privado, a la academia, a instituciones con solvencia ética y profesional, así como al mayor número de organizaciones de la comunidad hacia metas colectivas. Una de las razones por las cuales era tan difícil la concurrencia de las distintas dependencias hacia un objetivo común, es que estas dependían y por lo tanto respondían a intereses de grupos políticos, con frecuencia sin considerar los intereses de la Alcaldía y por lo tanto tenía baja capacidad de incidir sobre sus secretarios. Además, generalmente lo único que importaba era ejecutar el presupuesto, sin considerar las necesidades de la ciudad o los intereses de los gobernantes y gobernados.

Es sensato pensar que en estos momentos estamos ante una autoridad distrital con don de mando, con capacidad de aglutinar y ordenar el ejercicio de cada dependencia en función del interés colectivo, de las metas propuestas, como de las necesidades no tan visibles, pero que se presentarán en el mediano plazo. En esta perspectiva, cobra enorme fuerza la discusión y apropiación colectiva del plan de desarrollo que está en formulación, teniendo la suficiente visión de los requerimientos de corto plazo, así como de aquellos infaltables de mediano plazo, esto es de 4 a 10 años, que, si bien es factible que no se alcancen a ejecutar en los siguientes cuatro años, se deben poner por lo menos los fundamentos para que ellos sean viables en su momento.

Por ejemplo, el aeropuerto de Bayunca, el ordenamiento de la Zona Norte más allá de La Boquilla, la planeación del desarrollo de Barú y un tema que la ciudad tiene la obligación de discutir y decidir seriamente, como es el desarrollo y ordenamiento de Tierrabomba.

Pero la coherencia y convergencia, como criterios de gestión, como horizontes de sentido y como herramientas de acción pública tienen que expresarse claramente en todo el proceso de formulación-revisión del POT, del PEMP del Centro Histórico, como del PEMP del paisaje cultural de la bahía, de un plan de desarrollo turístico que están jalonando diversos actores, como del Plan Nacional de Desarrollo en lo que tiene que ver con la ciudad. En esta embarcación todos cabemos y todos remamos.

*Sociólogo.

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