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Cartagena: ciudad de las niñas perdidas

El 20 de junio de 2011 Karina Cabarcas salió de su casa en Torices. Un amigo la acompañó. Fueron a la playa. Se sabe eso porque hubo gente que los vio. Nunca regresaron.

El cuerpo del joven fue hallado desnudo y sin vida. La familia siguió buscando a Karina, repartiendo carteles. La vieron en un bar acompañada de un tipo mayor.

Cuando la familia llegó al lugar con la fotografía de Karina, testigos confirmaron que la habían visto salir, que un hombre la conducía y que ella parecía enajenada. Dijeron que la subieron en un taxi y se la llevaron, nunca más se supo de ella, tenía 19 años.

El 19 de marzo de 2021 Alexandrith salió de su casa en Bayunca. El esposo de una tía la llevó a una playa en Punta Canoa. Luego dijo en medio de contradicciones, que Alexandrith había desaparecido.

La familia siguió la búsqueda, exigiéndole al alcalde William Dau que se pusiera al frente, a la fecha no se han encontrado sus cuerpos, ni vivas ni muertas. En la búsqueda de Karina, la familia estaba sola.

En la de Alexandrtih, organizadores de mujeres han apoyado el proceso. Con Karina no se ofreció recompensa, con Alexandrith el alcalde ofreció $30 millones de pesos que se lograron con la presión de la movilización social. Una suma ridícula ante la posibilidad de que la niña esté en manos de una estructura del crimen organizado.

Estos 2 casos separados por una década en el tiempo, tienen varios factores en común. Ambas son jovencitas pertenecientes a sectores populares, niñas de familias empobrecidas, en ambos casos ya existían advertencias de la Defensoría del Pueblo sobre riesgos particulares sobre niñas y mujeres por la existencia de estructuras armadas en la ciudad y sus alrededores.

Los informes de riesgos son una herramienta importante que enuncia riesgos específicos en una zona o población determinada.

En el caso de Cartagena, sin embargo, esos informes de riesgos parecen incomodar porque se considera obstáculos para el proyecto de ciudad.

Entonces, gobierno tras gobierno han venido desatendiendo esas alertas. Poco decente es una ciudad a la que le desaparecen sus adolescentes y sigue andando como si nada.

Machismo, pobreza y mafias son los elementos de un caldo de cultivo perverso que en Cartagena sigue cobrando víctimas con la mirada irresponsable y cómplice de nuestros gobernantes.

*Concejal de Cartagena.

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