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Chat a caballo

Cuando mi querido amigo don Mario Ramos Vélez, rector de la Fundación Universitaria Colombo Internacional (Unicolombo), me llamó para advertirme sobre una maniobra para sustituir las carrozas de caballo que tanto aman los turistas, por un esperpento de coches eléctricos que nos quita nuestra esencia colonial y nos precipita en la cursilería tipo Disney World, me uní a un chat de WhatsApp: “Conservemos los caballos de los coches en la Ciudad Amurallada”.

“HOLA este grupo se conforma para acopiar los argumentos a favor de mantener los caballos de tiro de las carretas en la Ciudad Amurallada. El objetivo es constituir un grupo de presión inteligente ante la Alcaldía, para que se logre valorar a aquellos cocheros que sí han mostrado que esa práctica dignifica el trabajo, no solo del caballo, sino del mismo cochero. Esto se debe constituir en un ejemplo de trabajo, en el cual hombre y bestia trabajan en armonía saludable. Así aseguramos la preservación del encanto de esta tradición y no sucumbimos al facilismo de la mecanización”.

Y la participación en este chat ha incluido a personas y personajes de toda Colombia y del exterior, a nadie le parece que por la ineficiencia de nuestros gobernantes, vamos a privar a la ciudad amurallada de un servicio preferido por el turismo nacional e internacional.

Reglamentar ante todo la dimensión de las carrozas, porque propietarios agalludos han sustituido las elegantes victorias en un armatoste pesadísimo, en el que cargan hasta 8 o 10 gorditos canadienses acompañados de un conjunto vallenato y de raperos, y el caballito es lo mismo, sometido y acostumbrado a jalar un peso diferente.

En Chambacú hay el espacio suficiente para reestructurar unas pesebreras limpias y espaciosas, y con servicios veterinarios. “Esto es lo que debería haber allí, lo que se debería promover y con lo que estoy de acuerdo: caballos sanos, bien tenidos y un equilibrio entre el animal, el coche y la carga. Esto es a lo que hay que llegar.”

Y Simón Vélez: “Qué desproporción y qué crueldad. Un solo caballito para un coche tan grande y tan feo”, ayudar al caballo y el coche se desplaza mejor por las vías. Con la idea de que estén en una caballeriza se puede controlar todo lo referente al caballo. Su nutrición, su salud, su horario, y así los caballos están protegidos, y los coches también están controlados.

Esa, para mí, es la solución principal, pues ahí se controla prácticamente todo. Los cocheros por su parte también deben colaborar con el mantenimiento de las pesebreras, su limpieza y sus servicios. Así mismo, ahí se les pueden dar clases de todo lo referente a su profesión. Afortunadamente las redes sociales se constituyen en la mejor arma de comunicación, para que el ciudadano de a pie exprese su opinión.

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