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A conciencia

¿Qué playa fue la que vendió como alcaldesa de la ciudad Judith Pinedo? ¡Ninguna! ¿Cuál es la verdadera dimensión del crimen imputado y la ofensa a la sociedad para que, revocada la sentencia absolutoria, la condena del Tribunal sea de 12.5 años de prisión? ¿Acaso para quienes ella gobernó por 4 años el delito que dicen cometió es de alta peligrosidad? Pregunto porque no es claro en la sentencia el peculado por apropiación ni el dolo en la venta de un legalizado baldío; lo pagado ingresó al Distrito, de nada se apropió y era un contrato legalmente realizable. Me lo dice la conciencia.

En 2008 el Concejo impuso que el programa de vivienda de interés social debía financiarse con la venta de baldíos y los 240 m del Polígono de Las Velas, registrado 10 años antes en Instrumentos Públicos con escritura pública 3570 de 1999, lo usurpaba con su piscina y un salón el hotel Las Velas, sin pagar predial. Nunca se vendió una playa, ese fue y es el perverso golpe mediático que ideó William García y que ensució la conducta de una lideresa honrada, que diferente de otros, no se enriqueció. Así lo vio el juez de primera instancia que la exoneró al igual que a los otros 4 detenidos.

La defiendo porque junto con su marido y su hija lo que muchos pretendemos es sumar voces, que la Corte Suprema escuche, valore y recupere la Justicia, ordenando su libertad inmediata.

Increíble, Judith Pinedo quizá es hoy la única condenada en la región y la ciudad “por vender un bien de uso público”, aquí donde son contados los detenidos pese a los esfuerzos y denuncias que pretenden detener ocupantes multiestrato que deforestan, rellenan, ocupan y “legalizan” de distinta forma la apropiación y comercio de los mismos.

Sí, hay tantos culpables libres que, como prioridad de política criminal y de política social, tenemos que lograr avanzar siendo contundentes para enfrentar con éxito las invasiones multiestrato de ciudadanos vulnerables o las mafias con sus complicidades en el interior de las comunidades o la sociedad civil.

Lo digo porque como sucede en el país, existiendo la operación Artemiza y su ejercicio concentrado de autoridad y medios, según la Contraloría General se deforestan 500 Ha de bosques al día y 200.000 Ha por año. En palabras del ministro de Ambiente, “es como si toda la ciudad de Bogotá fuera deforestada cada año”. Estamos pagando en la nación el sacrificio del capital natural que nos impone la economía ilegal o la informalidad, implícita en la sobrevivencia. También la que impone la legalidad cuando es una coartada o una licencia de construcción en zona protegida.

Sin recato se irrespeta la ley, por eso en la ciudad requerimos fortalecer el espacio de trabajo y la mística común, concentrarnos más en la vigilancia cotidiana del territorio y que la motivación esencial sea hacer la paz con la naturaleza y la conciencia.

*Abogado ambientalista y comunicador.

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