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Somatización: cuando los males de la mente afectan al cuerpo

Este es uno de los diagnósticos médicos más complicados de determinar, pues requiere descartar todas las opciones posibles y conocer el estado psicológico del paciente.

Quizás en algún momento de su vida haya experimentado un dolor recurrente cualquiera y se haya sorprendido cuando los médicos no pudieron llegar a una conclusión satisfactoria luego de varios exámenes. Lo más seguro es que el dolor se fuera por sí solo más tarde, posiblemente cuando su vida llegó a un periodo más calmado y con menos fuentes de estrés. Si es así, es muy probable que usted haya atravesado un episodio de somatización, un trastorno que no es letal ni grave, pero puede tener consecuencias importantes a largo plazo.

¿Qué es?

Es “el proceso mediante el cual las personas experimentan y expresan malestar emocional a través de síntomas físicos, que carecen de una causa orgánica documentada”, explica el psiquiatra Harold Muñoz en el artículo científico ‘Somatización: Consideraciones Diagnósticas’, de la Revista Med. Más precisamente, es un “complejo proceso cognitivo, afectivo y conductual, en el que los pacientes, en respuesta a situaciones vitales estresantes, experimentan y comunican diversos síntomas físicos, los atribuyen a una enfermedad médica y buscan ayuda para aliviarlos”.

En la mayoría de los casos, lo que ocurre es que el paciente, en su preocupación, se focaliza o se obsesiona con sensaciones corporales normales y su cuerpo las magnifica al punto de que se convierten en un problema. Los síntomas son variados, desde el tinnitus y los dolores de pecho hasta trastornos neurológicos (dificultad de movimiento, episodios pseudo-convulsivos menores). La somatización es especialmente común en pacientes que sufren de depresión, ansiedad o pánico (posee una correlación superior al 60 %) y tiene mayor incidencia en las mujeres. Puede leer: El alma enferma: la somatización no es un mito.

Los malestares experimentados por el paciente somático son reales, los siente de verdad. Sin embargo, llegar un diagnóstico por somatización es complicado.

Diversos tipos

La somatización se manifesta de muchas formas. El doctor Harold Muñoz señala siete:

-Trastorno por somatización: se presentan múltiples reacciones somáticas generalizadas durante un largo período de tiempo.

-Trastorno por conversión: el estrés frente al trauma resulta en problemas neurológicos, principalmente con efectos sobre el aparato neuromotor.

-Hipocondriasis: además de la somatización, el paciente cree tener una enfermedad seria no diagnosticada y se obsesiona con la idea.

-Trastorno por dolor: la reacción del paciente se canaliza en dolor intenso que requiere de atención.

-Trastorno dismórfico corporal: caracterizado por la obsesión con defectos físicos imaginarios.

-El trastorno somatomorfo no especificado y el trastorno somatomorfo indiferenciado: aquellos trastornos somáticos que no encajen con las descripciones anteriores (por ejemplo, alteraciones del flujo menstrual, cuando una mujer cree estar embarazada y no es así).

También puede ocurrir que el paciente esté inventando síntomas y sea consciente de ello. Si esto no tiene una motivación concreta identificable (por ejemplo, conseguir favores o modificar la conducta de otra persona), es posible que se esté ante un caso de trastorno ficticio.

Diagnóstico y tratamiento

Es importante resaltar que los malestares experimentados por el paciente somático son reales, los siente de verdad. Sin embargo, llegar un diagnóstico por somatización es complicado. En primer lugar, tienen que descartarse todas las otras causas posibles de la molestia, lo cual requiere de múltiples exámenes médicos que podrían contribuir a prolongar el malestar y la ansiedad del paciente. El otro componente importante es conocer el estado psicológico del sujeto, lo cual requiere de un seguimiento terapéutico que podría no estar en consideración en un principio.

En general, son pacientes que requieren de mucha paciencia y observación cercana a su historial clínico para determinar que realmente están experimentando somatización. Cuando existe sospecha, el tratamiento ya no solo debe ser clínico, sino también psiquiátrico. Es importante no ser agresivo con el paciente y explicarle claramente en qué consiste su condición, evitando frases como “usted no tiene nada”, pues es innegable que sus preocupaciones son reales y el malestar que le causan también lo es, aun cuando no esté provocado por lesiones, bacterias, tumores y demás. Le puede interesar: Descubra si está somatizando el estrés y aprenda a controlarlo.

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