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Cáncer de piel: ¿qué lo causa y como prevenirlo?

El aumento global de casos de cáncer de piel destaca la importancia de la protección solar y la concientización sobre los factores de riesgo.

El cáncer de piel es una enfermedad caracterizada por el crecimiento descontrolado de células cutáneas, las cuales pueden tornarse en células malignas a partir de los distintos tipos de piel, siendo los tipos más comunes, las células escamosas, básales y melanocitos.

Solo en 2020, en el mundo se presentaron más de 1.500.000 casos nuevos de cáncer de piel, se reportaron 324.635 casos nuevos de cáncer tipo Melanoma y 1.198.073 casos nuevos de otros tipos, de acuerdo con datos del Observatorio Mundial del Cáncer, de la Agencia internacional de investigación en Cáncer.

Al mantenerse en aumento a nivel mundial se deja en evidencia el aumento en la disponibilidad de medios para la detección de la enfermedad, pero también, se demuestran los factores que la causan, entre los que se encuentra la exposición al sol y la predisposición genética. También te podría interesar: Quimio y radioterapia, ¿las únicas opciones contra el cáncer de mama?

Exposición solar

La radiación ultravioleta del sol induce cambios moleculares en el ADN de las células cutáneas. La exposición prolongada puede generar lesiones en el material genético, desencadenando errores en la replicación celular y contribuyendo al desarrollo de células cancerosas.

El sistema inmunológico de la piel, por su parte, también se ve afectado, ya que la radiación adquirida por la exposición al sol, puede debilitar las defensas naturales, disminuyendo la capacidad del cuerpo para detectar y eliminar células anómalas, permitiendo así que las células cancerosas proliferen.

Se estima que más del 90% de los casos de cáncer de piel están relacionados con la exposición al sol, de hecho, según el informe del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, “las tasas de melanoma, el tipo más letal de cáncer de piel, han estado aumentando debido a la radiación extendida a rayos UV y al poco cuidado ante este tipo de cáncer”.

Antecedentes Familiares

La herencia genética es otro factor que influye en la susceptibilidad individual al cáncer de piel. Variantes genéticas específicas pueden afectar la capacidad del organismo para reparar el ADN dañado, aumentando la propensión a la carcinogénesis.

Además, estos antecedentes familiares también pueden estar asociados con mutaciones en genes que desempeñan un papel crucial en la prevención del crecimiento descontrolado de células y, al tener mutaciones, pierden funciones, contribuyendo al aumento de probabilidades de contraer algún tipo de cáncer de piel.

Cabe resaltar que las personas con piel clara, ojos claros y cabello rubio o pelirrojo tienen un fototipo cutáneo que proporciona menos protección natural contra la radiación UV, o dicho más fácilmente, la falta de melanina aumenta la vulnerabilidad a los daños solares y, por ende, al riesgo de cáncer de piel.

¿Como prevenirlo?

En un mundo donde la exposición solar es común, se hace necesario reforzar la importancia de adoptar prácticas saludables al aire libre, así, la protección solar adecuada, el uso de ropa protectora y la concientización sobre los factores de riesgo son claves para la prevención.

La Organización Mundial de la Salud, por su parte, invita a establecer, aplicar y hacer cumplir normativas que protejan a los trabajadores al aire libre, proporcionando sombra en el área de trabajo, cambiando las horas de trabajo para que no coincidan con las horas centrales del día y equipando a los trabajadores con bloqueador solar y ropa de protección personal.

Aun así, la responsabilidad individual y colectiva en la prevención es clave. Cuidar la piel es cuidar la salud y, en caso, de tener síntomas, visite al especialista más cercano y trátese con profesionales. Lee también: Trasplantes de corazón y los riesgo del tráfico de órganos

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