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Avance de la ciencia ¿peligra en Iberoamérica?

Las naciones de la región están marginadas en investigación y desarrollo. La OEI propone estrategias para superar el rezago.

“Iberoamérica no tiene capacidad investigadora suficiente como para generar prosperidad y crear dinámicas de desarrollo y crecimiento, alineadas con las exigencias de una economía global y del conocimiento”, sentencia la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

Esta conclusión se justifica en que el 57% de los investigadores de esta región llevan a cabo sus proyectos en el ámbito académico, pero menos del 12% de los profesores universitarios tienen estudios de doctorado, el grado académico en el que se potencia la investigación local, regional, nacional e internacional.

Estos datos hacen parte del informe ‘Diagnóstico de la educación superior y la ciencia poscovid’, liderado por OEI con el apoyo de expertos de Iberoamérica, que destaca a la ciencia como uno de los retos de las universidades en esta región, junto con la transformación digital, los objetivos de desarrollo sostenible y la internacionalización. Le puede interesar: Así se mueven los estudiantes colombianos por el mundo.

De acuerdo con el informe de la OEI, la pandemia por la COVID-19 acentuó el rezago de los países iberoamericanos en la educación superior, por la ‘virtualización de emergencia’ a la que obligó el confinamiento y ante las dificultades en el acceso a internet y demás recursos tecnológicos de los estudiantes, tanto de pregrados como de posgrados.

“En este sentido, los países de Iberoamérica estuvieron desigualmente preparados para enfrentar la enseñanza remota de emergencia, como lo han estado otras regiones en desarrollo (como los países de África Austral)”, señala la publicación.

La ‘virtualización de emergencia’ por la COVID, acentuó las dificultades de la educación superior en Iberoamérica, según la OEI.

Sin presupuesto

Según la Unesco, “existe una estrecha relación entre el gasto en investigación y desarrollo (I+D) como porcentaje del PIB y la cantidad de investigadores por millón de habitantes”.

De esta manera, los países de Norteamérica y Europa Occidental tienen un mayor número de profesionales dedicados a investigar, entre los que se destacan Estados Unidos, Suiza, Dinamarca y Suecia. América Latina y el Caribe es una de las regiones marginadas en este indicador (inversión en I+D vs. número de investigadores por millón de habitantes).

“América del Norte y Europa Occidental, así como Asia Oriental y el Pacífico, gastan el mayor porcentaje del PIB en I+D (2,50% y 2,11%, respectivamente)”, apunta la Unesco. Los países latinoamericanos están muy por debajo de este promedio, alcanzando apenas el 0,7% de inversión del PIB en I+D; solo los países de África y Asia Central invierten menos en este rubro.

0,7%
es el promedio del PIB que se destina en los países de Iberoamérica para la investigación y el desarrollo.

Por su parte, la OEI explica que aunque la situación de la educación superior en Iberoamérica ha mejorado en los últimos 20 años, el atraso en ciencia, tecnología e innovación, persiste: “En Sudamérica se registra un incremento importante del financiamiento estatal en las últimas décadas a través de distintos instrumentos de subvenciones competitivas (...) pese a este importante avance, el incremento en el financiamiento aún no genera el número de investigadores, publicaciones y citas que se espera”. Lea también: Estudiar un posgrado es cuestión de empeño y vocación.

Las oportunidades

¿Cómo supera Iberoamérica esta gran brecha en cuanto ciencia, tecnología e innovación? Según la OEI, la apuesta no debe ser por ‘alcanzar’ a los países desarrollados, sino fortalecer la investigación en función de las necesidades de la región, incluyendo a las medianas y pequeñas empresas que propulsan a las economías emergentes.

“Esto implica un rescate de las ciencias sociales y humanidades, las cuales pueden orientar a las demás ciencias en que sus desarrollos e innovación no sean excluyentes o replicadores de desigualdades”, es lo que propone la OEI.

Otras estrategias, como la financiación mancomunada de la educación superior, incluyendo los recursos privados, sin comprometer los asuntos a investigar, así como la cooperación internacional, podrían contribuir a mantener los avances y superar los retos en cuanto a ciencia, investigación y desarrollo en Iberoamérica.

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Universidad Iberoamericana 2030

Los datos recogidos y analizados por la OEI hacen parte de su programa Universidad Iberoamericana 2030, que pretende responder a las problemáticas de la región en educación superior y ciencia.

Entre los principios de esta iniciativa, está el trabajo conjunto entre Estados, organizaciones internacionales y sector privado, así como la movilización e intercambio de estudiantes e investigadores para fortalecer a Iberoamérica en temas en I+D.




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