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Luces navideñas: conozca el origen de la tradición

Como muchas de las costumbres de esta celebración, tuvieron su origen en las fiestas que otras religiones realizaban durante el solsticio de invierno.

El alumbrado navideño público siempre genera expectativa entre los ciudadanos. Visitar las instalaciones es uno de los planes de la temporada de fin de año de muchas familias. Bajo el lema ‘Cartagena brilla con tu luz’, la Alcaldía distrital resaltó la gestión de las luces de este 2021 en la ciudad, en las que se invirtieron alrededor de $ 5 mil millones. Pero, ¿alguna vez se preguntó por qué las luces son importantes para las celebraciones de fin de año? o ¿de dónde surge esta costumbre?

El invierno

La llegada de diciembre significa que la tierra se encuentra en el punto de su órbita más alejado del sol. En muchos países del hemisferio norte, eso significa que los rayos del astro mayor llegan con menor intensidad y que las horas de luz serán menos en comparación con el resto del año; en otras palabras, que llegó el invierno. Tener este hecho presente es importante para entender cuál fue el origen de una tradición que se ha vuelto común en buena parte del mundo: las luces de Navidad.

Los sajones

De acuerdo con la explicación de Brian Murray, en un artículo publicado en la revista History Matters de la Universidad Estatal Appalachian, las luces tienen su antecedente conocido más antiguo en la tradición de la quema de un tronco durante la celebración de Yule, organizada por los sajones.

Durante las jornadas más cortas del invierno, particularmente en el solsticio (el día con menos horas de luz), ellos solían ir quemando partes de un tronco especialmente seleccionado y, probablemente, hacían pequeños rituales familiares a su alrededor. Esto tenía razones prácticas y religiosas: por un lado, les daba luz y calor, por el otro, ahuyentaba a los malos espíritus y les recordaba a la luz que regresaría cuando llegara la primavera.

Asimilación

A medida que el cristianismo se expandía por Europa, a través de conquistas y misioneros, comenzó a incorporar varias prácticas de otras religiones a sus propios rituales. La fiesta de Navidad de la Europa del Imperio Romano de Occidente ya era una versión cristianizada de la Saturnalia romana, otro festival de los tiempos del solsticio de invierno. Le puede interesar: Navidad: una breve historia de las tradiciones.

En 1882, Edward Hibberd Johnson creó el primer juego de cables de luces navideñas y lo usó para decorar su casa el 22 de diciembre del mismo año.

Los rituales de Yule también acabaron imbricados en ese proceso y hacerlo no fue difícil. Jesús se refiere así mismo como la ‘luz del mundo’ en el Evangelio según san Juan (8:12) y la metáfora es recurrente a lo largo de todo el texto. Las luces que se encendían durante el invierno, fueran en chimeneas, en hogueras o en velas, acabaron representándolo a Él en lugar del sol.

Vale la pena notar que esto también tenían un antecedente cristiano: la Fiesta de la Candelaria o la Fiesta de la Presentación, celebrada por lo menos desde el siglo IV d.C. en Jerusalén, conmemoraba la presentación de Jesús en el templo y la Purificación de María después del parto. Durante ella, se encienden velas en representación de la luz de Cristo. Hoy día, se celebra el 2 de febrero.

Llega el árbol

Otra de las tradiciones absorbidas por la Navidad fue el árbol de pino que los escandinavos decoraban con ofrendas en honor al dios Odín. Brian Murray señala que “la correlación cercana entre los árboles perennes y las luces – símbolos de vida y esperanza en medio del invierno – no pasó desapercibida”: fue entonces que, hacia la década de 1660, aparece el primer registro de un árbol de Navidad decorado con velas, en Alemania. La práctica se extendió a los países circundantes y luego cruzó el mar para llegar a Inglaterra y los Estados Unidos. Puede leer: Los regalos, otra acción de Navidad.

El bombillo

Como es de imaginarse, colocar velas en un árbol es casi pedir un incendio, por muchas protecciones o candeleros que se agreguen. De hecho, las velas solo se encendían durante unos pocos días y se colocaban baldes con agua y arena al lado para prevenir una conflagración. Infortunadamente, los accidentes eran comunes, tanto que algunas compañías de seguro, señala Brian Murray, dejaron de aceptar dentro de sus pólizas los incendios por árboles navideños.

Es aquí donde llegamos a la invención de las luces de colores. Luego de que el laboratorio de Thomas Alva Edison patentara el bombillo, Edward Hibberd Johnson, uno de sus asociados, vio la oportunidad de su vida: la nueva invención serviría para reemplazar a las peligrosas velas. En 1882, su laboratorio creó el primer juego de cables de luces navideñas, que venía en blanco, azul y rojo, y él lo usó para decorar su casa el 22 de diciembre del mismo año.

Al principio, el invento no fue muy popular y solo las familias más pudientes podían comprarlo. No fue hasta la llegada de la producción que las luces se volvieron más accesibles para el grueso de la población y se popularizaron tanto en Estados Unidos como en otras partes del mundo.

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