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La presencialidad, un elemento esencial de la educación escolar

Pese a las ventajas de los escenarios virtuales, las clases remotas por la pandemia afectaron a estudiantes de todo el mundo, en varios aspectos.

Este año lectivo que está por terminar, los colegios de Colombia regresaron a las clases completamente presenciales, en medio de la pandemia y aun con el temor al contagio de los menores por parte de los padres de familia. Resultó ser una buena decisión, teniendo en cuenta que la convivencia escolar no ocasionó un aumento casos alarmantes de COVID entre los menores de edad.

Son otras las secuelas importantes que deja la emergencia sanitaria, no solo en el sistema educativo colombiano, sino en todo el mundo.

Los dos años de clases virtuales e híbridas (alternancia entre jornadas presenciales y en línea) demostraron que, pese al gran aporte de la revolución tecnológica en diversas industrias e incluso, en otros niveles educativos como el superior, la presencialidad es un componente que todavía es irremplazable para la educación escolar.

Una pérdida considerable

Debido a los cierres de los colegios por la pandemia, los estudiantes de todo el mundo perdieron alrededor del 75% del aprendizaje que hubieran adquirido en condiciones normales, entre marzo de 2020 y septiembre de 2021, según cifras de la Unesco. Además, les hicieron falta 1,8 billones de horas de clases presenciales.

“La falta de acceso a clases presenciales conduce a una pérdida de los aprendizajes, aumenta los riesgos de la deserción escolar y el trabajo infantil, y tiene efectos negativos en el bienestar y salud mental de los estudiantes”, señalan Unicef y Unesco en una declaración conjunta sobre la crisis en la educación a causa de la pandemia.

El pronunciamiento de estas dos organizaciones internacionales resalta que “la no presencialidad aumenta las brechas de rendimiento por nivel socioeconómico y el riesgo de que niños y niñas se vean expuestos a situaciones de violencia por el aumento de estrés al interior de las familias”. Le puede interesar: Así ha afectado la salud mental de los niños el regreso a clases.

75 %
del tiempo de clases de los estudiantes se perdió debido a la pandemia.

Desde la inequidad en el acceso a los servicios educativos, a dispositivos tecnológicos y a internet hasta la ansiedad por el encierro, la falta de acompañamiento y la violencia intrafamiliar son los factores que retrasaron la educación escolar remota, haciendo que sea un problema de todos los niveles socioeconómicos.

María Fernanda Porras, oficial de Educación de Unicef, que apoya el regreso a clases y la nivelación escolar asegura que “se han visto estudiantes que han perdido habilidades de relacionamiento. Sufren ataques de pánico y crisis de ansiedad al tener que hablar frente a sus compañeros, temen no tener amigos y no ser aceptados en el grupo”.

“La presencialidad permite el encuentro entre estudiantes, promueve la recreación y actividad física, facilita el acceso a servicios básicos como la alimentación escolar (...) Para los niños y niñas más pequeños, así como para los estudiantes con necesidades educativas especiales o dificultades de aprendizaje de diverso orden, un sistema a distancia no reemplaza la presencialidad”, puntualizan la Unesco y Unicef.

Sin perder el tiempo

Frente a las consecuencias que provocó la pandemia en la educación escolar lo único por hacer es emprender acciones de nivelación escolar, que les permita a los alumnos superar sus falencias y continuar sus estudios sin rezagos.

Estas iniciativas no solo le corresponden a los colegios sino también a los padres de familia quienes deben velar porque se realice la nivelación en los planteles educativos y acompañar a los menores a su cargo desde casa, con actividades y herramientas didácticas que refuercen las ‘lagunas’ académicas.

“Debemos evitar que los niños, niñas y adolescentes sigan perdiendo. Para ello es clave evaluar a cada estudiante, brindarles un apoyo integral y garantizar que la comunidad educativa, especialmente los docentes, cuenten con la formación y los recursos educativos que necesitan para acompañarlos no solo en lo académico, sino también en su salud mental”, señala la especialista de Unicef. Puede leer: “El 96 % de los estudiantes en Cartagena ha retornado a las aulas”: Mineducación.




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