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Morata golea, el Atlético sobrevive; Shakhtar remonta

La Champions sigue dando resultados sorprendentes, además de sufrimiento.

No hay ninguna competición que despierte tantas inseguridades como la Liga de Campeones en el Atlético de Madrid, superviviente y ganador contra el Feyenoord (3-2), al filo de la debacle, entre el caos defensivo propio y ajeno, superado durante muchos tramos del duelo y vencedor sobre el alambre, con dos goles de Álvaro Morata y dos paradas cruciales de Oblak, dentro de un laberinto del que escapó a trompicones, encerrado en su área.

Inconsistente, sobresalto a sobresalto, por una doble remontada culminada con un fenomenal centro de Nahuel Molina y otro remate de Álvaro Morata al minuto y 50 segundos de la reanudación ganó el Atlético un partido que bien pudo empatar o perder, en el que jugó a la ruleta rusa y que retrató como la máxima competición continental lo tiene siempre en vilo, al filo de la caída, de un detalle a favor o en contra.

Lo aprisiona con una expresividad inusual en un equipo que debe sentirse favorito en un grupo como el que tiene por delante. También lo era el curso pasado. Y se fue del torneo entre el anonimato de un equipo menor, sonrojado como último de su cuarteto. Sin coartada. Ahora, en dos jornadas, ya tiene cuatro puntos. Y eso es un botín incomparable. Hasta este miércoles, había ganado sólo uno de sus últimos nueve duelos en este torneo. Lea aquí: Bomba: Arabia Saudita quiere organizar el Mundial del 2034

El Atlético surgió sobrepasado. Por muchas bajas, siete en el enfrentamiento de este miércoles, entre ellas dos de sus tres centrales titulares en el once tipo (Giménez y Savic), en ese otro nivel que siempre se habla de la máxima competición continental, el Atlético aparece hoy por hoy como un conjunto común, rebasado por el escenario, pero también por cualquier rival que osa presionarle y abordarle, como lo hizo el Feyenoord.

Ya nadie le teme. El actual campeón neerlandés, de vuelta al mejor escaparate seis años después, es un bloque de aspecto competitivo, trabajado, con un par de individualidades llamativas, intenso... Sin más. Y sin defensa. No debería ser mejor que el Atlético. Lo fue de verdad todo el primer tiempo y más allá, por más que al intermedio el marcador era un 2-2 o por más que al inicio del segundo ya ganaran los locales por 3-2.

No hubo matices en la puesta en escena, cuando el equipo de Simeone irrumpió en un territorio inhóspito, en un laberinto sin salida, superado en todo. El primer gol lo atestiguó con una rotundidad imprevista. El Atlético, descompensado, descolocado, perdido, regaló un paraíso con el balón entre líneas a Paixao, que entregó el pase al desmarque de Ueda, al que no detectó nadie. Luego jugó la fortuna: el tiro, la parada de Oblak, el rebote en la rodilla de Hermoso, el toque en la cabeza del portero y el 0-1. Minuto 6 y 22 segundos.

Ni siquiera el gol que encontró el Atlético de la nada más absoluta -un pase de Rodrigo de Paul que iba para Saúl, en fuera de juego, habilitado por la intervención fallida de Wieffer que regaló el balón a Álvaro Morata para el 1-1 en el minuto 12- o la reacción con la que respondió a rebufo de este tanto, con una secuencia de oportunidades, palo incluido de Saúl, cambió el panorama realmente. Fue un ratito. Después, más de lo mismo, entre el despropósito defensivo del equipo rojiblanco, pero también, evidente, de su adversario.

Notable gesta del Shakhtar

El Shakhtar Donetsk firmó este miércoles una gesta en la Liga de Campeones al remontar dos goles en contra y firmar un 2-3 en su visita al campo del Amberes belga, que, en una mala noche del portero local Jean Butez, dilapidó la renta cosechada en la primera parte y falló incluso un penalti en el minuto 97 que habría supuesto el empate.

Los belgas, que cayeron 5-0 en su visita a Barcelona en la primera jornada, se colocan como últimos del Grupo H, independientemente del resultado que firmen en su duelo el Oporto y el Barca, mientras que los ucranianos no se descuelgan pese a haber perdido 1-3 contra los portugueses en la jornada precedente.

El partido, con una primera mitad en la que dominó el Amberes y una segunda para el Shakhtar, se cargó de dramatismo en los instantes finales, cuando el veterano Tobby Alderweireld, referencia de los belgas en el campo, falló un penalti sobrepasado ya el tiempo reglamentario.

La bofetada para el Amberes, quinto en el campeonato belga, fue especialmente dura porque empezó el partido con una solidez extraordinaria.

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