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Murió Juan Gustavo Cobo Borda, poeta guardián de libros

Falleció el poeta y ensayista Juan Gustavo Cobo Borda por complicaciones respiratorias. Deja para la historia literaria de Colombia, una gran obra poética y ensayística.

Era un guardián de los libros. Alcanzó a contar más de 24 mil libros de su biblioteca personal, pero en verdad tenía mucho más. Se enorgullecía al mostrar libros que sus autores no tenían, como el primer poemario de Álvaro Mutis cuya edición no sobrevivió a las llamas de aquel 9 de abril de 1948, luego del magnicidio de Gaitán.

Él vivía dentro de su propia biblioteca. Era un hombre gigante en ternura, en sabiduría, erudición exquisita y espléndida memoria de sus libros leídos y de sus grandes amistades literarias, como la de los escritores argentinos Jorge Luis Borges y Enrique Molina. Su cercanía con Borges, Álvaro Mutis, García Márquez fueron de sus grandes privilegios, como su amistad con el historiador Germán Arciniegas, el artista Alejandro Obregón o el precoz escritor Andrés Caicedo, cuya novela ‘Que viva la música’ (1977) fue editada gracias a su impulso y complicidad. Lea aquí: “Violencia”, realidad, sin puerta de escape

Entre las imágenes que tenía en su biblioteca, estaba el bellísimo retrato de Jorge Luis Borges sentado en una poltrona de mimbre en el Hotel Capilla del Mar de Cartagena, captado por Jairo Osorio Gómez.

Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, 1948 - Bogotá, 2022) cerró sus ojos en la mañana de este lunes 5 de agosto de 2022, luego de sufrir complicaciones respiratorias. Hace poco fue homenajeado en la Biblioteca Nacional de Colombia. Mantuvo hasta el final su fervor por el encanto y misterio de las palabras, las ideas y la fascinación por las artes, A él le debemos el descubrimiento crítico y fervoroso de autores nacionales en la narrativa, el ensayo y la poesía, y la edición de libros que estaban en la penumbra, y lo hizo con una devoción extraordinaria y apasionante, cuando estuvo vinculado al Instituto Colombiano de Cultura.

El poeta va al cielo

Sin abandonar su vocación de lector crítico, historiador y ensayista de la literatura del continente y del mundo, Cobo Borda escribió una poesía con sutil mordacidad y un inusitado desencanto habitado de sugerentes imágenes y revelaciones que lo consagraron como uno de los grandes poetas de Colombia.

Se destacan sus poemarios ‘Consejos para sobrevivir’ (1974), ‘Salón de té’ (1979), ‘Casa de citas’ (1981), ‘Ofrenda en el altar del bolero’ (1981), ‘Roncando al sol como una foca en las Galápagos’ (1982), ‘Todos los poetas son santos e irán al cielo’ (1983), ‘Almanaque de versos’ (1987), ‘Tierra de fuego’ (1988), ‘Dibujos hechos al azar de lugares que cruzaron mis ojos’ (1991), ‘El animal que duerme en cada uno’ (1995), ‘Furioso amor’ (1997), ‘No sabes con cuánto gusto te disfruto, impúdica’ (1997), ‘El espléndido adiós’ (1998), ‘La musa inclemente’ (2001), ‘Fiebre’ (2009), ‘Acosado animal’ (2010), ‘Cuando papá perdió la guerra’ (2010) y ‘Doctor Kafka’ (2015).

Se destacan entre sus antologías: ‘El deseo, el perpetuo deseo’ (2007), ‘Poemas ilustrados’ (2008), ‘La patria boba’ (2008), ‘Los poetas mienten’ (2009) y ‘Poesía Reunida’ (2012).

73
años tenía Juan Gustavo Cobo Borda, poeta, periodista y diplomático colombiano.

Luego de la intensa presencia iconoclasta del movimiento de Los Nadaístas en Colombia en los años 60, surgieron dos movimientos literarios como La Generación Desencantada y La Generación sin nombre, ésta última, a la que perteneció Cobo Borda, junto a los poetas Giovanni Quessep, Miguel Méndez Camacho, Henry Luque Muñoz, Jaime García Maffla, Álvaro Miranda, María Mercedes Carranza, Augusto Pinilla, David Bonells Rovira, José Luis Díaz-Granados, Darío Jaramillo Agudelo y Martha Canfield.

Su paso por la revista Eco

Cobo Borda fue el joven precoz, investigador insaciable de las letras americanas, testigo y protagonista activo de la revista Eco, que se publicó entre 1960 hasta 1984 en Bogotá, dirigida por la Librería y Galería Buchholz, en donde se editaron 272 publicaciones de la revista que irradiaba un diálogo enriquecedor con las literaturas del mundo.

Esa revista literaria trascendental en la historia nacional, estuvo coordinada en los tres primeros años por Else Goerner, luego por Hernando Valencia Goelkel (1963-1967), José María Castellet (1964-1965), Nicolás Suescún (1967-1971), Ernesto Volkening (1971-1972) y Juan Gustavo Cobo Borda (1973-1984). Lea también: Cuando Gabo “echaba cuentos”

Murió Juan Gustavo Cobo Borda, poeta guardián de libros

La revista permitió ser puente entre intelectuales y creadores, ventana hacia el pensamiento y la irrupción de la literatura de América Latina y el mundo, entre ellos, el circuito de revistas como Mito de Colombia, Orígenes de Cuba, para citar dos de ellas. La conexión entre las poéticas y visiones de Octavio Paz, Borges, Álvaro Mutis, Emir Rodríguez Monegal, José Lezama Lima, entre otros.

Los ensayos y los poemas de Cobo Borda, al igual que su semblanza biográfica de Obregón, son un tesoro de la sensibilidad, el rigor del pensador, la observación, la agudeza crítica y el ser encantado por las metáforas. A sus libros siempre regresaremos para escuchar el vozarrón de su alma enternecida por la belleza y estremecida también por los horrores de la historia.

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