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Margaryta Yakovenko, la historia de la ucraniana que visitó Cartagena

Margaryta Yakovenko, estuvo en Cartagena en Leer el Caribe, presentó su novela ‘Desencajada’, Premio Mandarache 2023, y conversó con niños y jóvenes.

Margarita Yakovenko (Ucrania, 1992) ha venido a Cartagena con su primera novela ‘Desencajada’ (Random House, 2020) que ha ganado el Premio Mandarache 2023, cuyo jurado singular lo integraron 7 mil estudiantes de Cartagena (España), Cartagena de Indias (Colombia) y Cartagena (Chile).

Es la primera vez que viene a Colombia, y a Cartagena, y su primera sorpresa, además de la oleada de calor en medio de la lluvia, ha sido el entrañable y emotivo recibimiento de sus anfitriones: sus propios lectores. Lea aquí: Valentino Cortázar, la secreta pasión de un artista

Ella escribe desde que era una niña, y esta primera novela que narra su salida de Ucrania con su familia a España, su madre, enfermera de pelo corto casada hacía nueve años con un marido ahora emigrado, es una novela autobiográfica llena de episodios humanos conmovedores. Dice que la escribió en el confinamiento de la pandemia, trabajando ocho horas diarias. Escribió a mano la novela y luego la pasó a su computador. Lo más difícil fue escribir sobre sí misma, como si atravesara su propio espejo, buscando el centro de sus desgarraduras y develando la intimidad de su experiencia como migrante.

La novela

La novela entra en distintos tiempos y espacios emocionales, entrando y saliendo de Ucrania, traza paralelos existenciales de arraigo y desarraigo con España, descifra la vida cotidiana, intimista, social y familiar entre dos universos culturales. La narradora nos revela que su carácter no lo han forjado los lugares específicos, sino la experiencia de la soledad. Lea aquí: Pedro ‘Ramayá’ Beltrán Rey de la Flauta de Millo en el Caribe

En el primer capítulo de los 33 que tiene esta novela de 122 páginas, Margaryta cuenta la llegada de su protagonista a Barcelona, España, su alter ego Daria Kovalenko Petrova y cómo le concedieron la nacionalidad española. Debajo de sus uñas aún tiene una sombra de la oscura e inolvidable tierra ucraniana, en contraste con la tierra anaranjada de Murcia, España. Y el contraste de los sabores de la sopa ucraniana que preparaba su madre; unos pelmenis, sopa de remolachas con patatas rojas, y el nuevo sabor de la paella valenciana que jamás había probado.

Cuando ella firma en un documento ante una funcionaria que renuncia a la nacionalidad ucraniana, las leyes españolas escarbaron “en mi historia familiar para sacar a relucir el apellido de soltera de mi madre, aquel que ella abandonó a los dieciocho en un juzgado soviético y que ahora consta en mi pasaporte”. Le piden a la joven nacida el 15 de junio de 1992 en la ciudad de Mariúpol, en Ucrania, que jure fidelidad a la corona, a la bandera y a las leyes de España. A los ojos de la ley, “acaba de morir una ucraniana y ha nacido una española con dos apellidos”. Ella se siente extraña y desencajada en un nuevo territorio y en una nueva cultura, tan distinta a la de Ucrania. Se siente “como los grillos que mudan de piel y abandonan su exoesqueleto seco en la rama de un árbol”. Su origen y pasado han sido borrados de un plumazo en un documento. De la muchacha que nació en Ucrania “solo quedaban los rastros esparcidos en mi propia memoria, hechos de jirones. Toda mi vida se había disuelto como un terrón de azúcar en el té”. El desencuentro también lo es con algunos rituales de la vida española y maneras de pensar. La palabra mañana, y poco a poco, fueron las primeras palabras que aprendió su padre al llegar a España, expresiones que resumían para él, la idiosincracia española. “Si algo no salía bien hoy, ya saldría bien mañana, y si algo no salía como querías a la primera, ya saldría más adelante poco a poco”.

Margaryta Yakovenko presentó su primera novela ‘Desencajada’. //Foto: Cortesía- Rosalba Tejeda.
Margaryta Yakovenko presentó su primera novela ‘Desencajada’. //Foto: Cortesía- Rosalba Tejeda.

Un alfabeto de arraigo

A medida que narra, la niña se transforma en una mujer, en una graduada en periodismo, con dos relaciones amorosas fracasadas, que reflexiona en la soledad del que emigra y del que regresa. Margaryta dice que lo vivió en carne propia. En España no la sentían española y en Ucrania ya no la veían como ucraniana. En el desarraigo hay desgarradura, en la partida hay algo que se quiebra por dentro y por fuera. Lea aquí: ¿Por qué los papás sí son claves en la crianza de los hijos?

En Cartagena de Indias

Margaryta sostuvo dos conversatorios en Cartagena, dentro del programa Leer el Caribe, propuesta gemela a la de Mandarache en Cartagena, España. En el primer conversatorio en el Centro de Formación de la Cooperación Española se ha referido a la relación entre periodismo y literatura. En el segundo encuentro en el Teatro Adolfo Mejía, ha conversado con el poeta Miguel Iriarte, escritor escogido en Leer en Caribe 2023. Y los dos han asistido al encuentro con estudiantes y docentes, y a la puesta en escena de obras basadas en los poemas de Miguel y en la novela de Margaryta. En ese derroche de creatividad estudiantil en Cartagena, convocado por la Red de Docentes de Lengua Castellana, que dirige Rosalba Tejeda, la escritora ucraniana residente en España, se ha sorprendido por la agudeza de las preguntas de los estudiantes que han leído con devoción crítica su novela.

Ella nació pocos después del colapso de la Unión Soviética, y recuerda que sus abuelos no alcanzaron a comprender cómo sería la vida después del desplome socialista y las formas brutales de vida capitalista en la Unión Soviética. Vieron derribar las estatuas de Lenin y Stalin que habían sido líderes insoslayables en sus vidas. Ese desarraigo emocional e ideológico de quienes se quedaron en la Unión Soviética, después de la Perestroika de Mijaíl Gorbachov, que derivó en un colapso en el país, es probablemente materia prima de otra novela de Margaryta. Y al enterarse de la guerra en Ucrania, se sacudió en España, al sentir que ella misma estaba siendo vulnerada.

Palabras en ruso
Margaryta Yakovenko cierra muchos capítulos de su novela ‘Desencajada’, con una sola palabra en ruso y en cursiva, aludiendo un aspecto en particular: Patria (rodina), viaje (poezdka), familia (semya), casa, hogar (dom), soledad (odinochestvo), hastío (ustalost), alegría (radost), tristeza (pechal) amor (liubor), rabia (zlost), oscuridad (temnotá), moneda ucraniana (hrivna), reestructuración (perestroika). Esas palabras tienen su contexto en cada capítulo y se integra al cuerpo narrativo con fluidez magistral.

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