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Lina Botero: “Mi papá dio su último suspiro y se fue en paz”

Lina Botero Zea, su hija, estuvo muy cerca del maestro Fernando Botero en los últimos años y en su despedida de este plano terrenal.

Lina Botero Zea, su hija, estuvo muy cerca del maestro Fernando Botero en los últimos años, lo que le permitió, entre otras cosas, explorar el largo recorrido de quien fue uno de los máximos artistas del arte universal. Lea: ¡Luto nacional! Falleció el maestro Fernando Botero

Esto la llevó a realizar ‘Botero: una mirada a la vida y obra del maestro’, un documental que se estrenó en los festivales cinematográficos del mundo y las salas de cine en 2019 en la cual se mostró su faceta más íntima, desde la pintura, la escultura, así como el Botero filántropo y el artista colombiano más grande de todos los tiempos.

“Empezó a raíz de la exposición de las obras de Fernando Botero en China en 2015. Invitamos, entre otras personas, al canadiense Don Millar, en una exposición itinerante en distintas partes del país que terminó en Hong Kong”, comentó Lina Botero a Colprensa en el estreno del documental en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias de 2019.

“Don Millar —agregó Lina— quedó tan impactado con la acogida de las obras de mi padre en una cultura tan diferente a la nuestra, que al mes nos reunimos en México para decirnos que quería hacer el documental, haciéndolo de la mano de la familia, porque era la única forma que él sentía que podía captar la esencia de creación”.

“Aceptamos inmediatamente, no sólo por conocer su talento, también porque nos parecía que más allá de la cantidad de documentos audiovisuales que se han realizado sobre mi padre, siempre se quedaban cortos o no son de fácil acceso al público. Así, era importante recuperar todos esos archivos e incorporarlos”, añadió.

Una celebración del legado del maestro, ícono de la plástica latinoamericana que superó los 70 años de carrera artística. Un relato a través de más de 300 de sus obras. Lea: Personalidades reaccionan tras la muerte de Fernando Botero

Un trabajo de más de dos años en nueve ciudades del mundo, que tiene como epicentro la bodega en Nueva York que Fernando Botero no había abierto en los últimos 40 años donde se encontraron con un tesoro, obras de la etapa artística temprana de Fernando Botero, muchas de ellas, nunca antes vistas por nadie, sólo por el artista.

“Muchas cosas me sorprendieron de lo que encontramos allí, pero me llamaban mucho la atención las notas de pie de página que son extraordinarias, donde se ve la lucha del artista, su frustración, sus convicciones y todo lo que estaba sucediendo con él en ese momento”, continuó su hija.

Esto lo hizo junto a su hermano Juan Carlos, quien ha escrito sobre la obra de Fernando Botero.

“Juan Carlos y yo abrimos esa bodega para volver a descubrir piezas, o que no conocíamos o no recordábamos, como uno de los más bellos cuadros de Pedrito, los que mi padre creó y que fue el último cuadro que él hizo teniendo a mi hermano Pedro en vida. Por razones emocionales él no había querido abrir esa bodega y lo hicimos nosotros”. Lea: ¿Por qué Fernando Botero pintaba personas y cosas “gorditas”?

Don Millar —agregó Lina— quedó tan impactado con la acogida de las obras de mi padre en una cultura tan diferente a la nuestra, que al mes nos reunimos en México para decirnos que quería hacer el documental”

Lina Botero.

Confesó que todo ese proceso le producía a Fernando Botero una mezcla de emociones, entre la curiosidad, pero también las ganas de cerrar capítulos de su vida dolorosos, como el tema de su fallecido hijo Pedro, que siempre le costaba demasiado.

En su momento, aseguraba que su padre todos los días pintaba, “lo llamas un sábado o un domingo y está en el taller, porque es lo que más placer le produce, porque dice que ‘pintar es como comer helado de chocolate’. Es lo que hace todos los santos días y actualmente con más razón le aburre las inauguraciones y todas las cosas sociales que le toca hacer alrededor de su trabajo”, relató Lina Botero en 2019.

La idea del documental era mostrar muchas cosas que el público no conoce, como que las donaciones que hizo a Colombia, cuando él la fue a entregar, pensó que faltaban piezas de ciertos artistas que valía la pena incluir, así que las buscó, las compró y las incluyó en las donaciones a Medellín y Bogotá. Lea: Jairo, un lustrabotas que al que Fernando Botero le cambió la vida

“También hay cosas que no están en el documental, como el comedor en el Chocó donde se alimentan 600 personas dos veces al día, así como un ancianato fuera de Bogotá, donde viven 300 personas, que él mantiene. Mi padre es una persona muy pudorosa y como todo gran artista, prefiere que su obra hable por él, por eso, el documental lo vio en un computador y no en una pantalla gigante”.

Y agregó Lina, “Para él, la creación de los dos museos en Colombia son sus máximas obras, las que más satisfacción le han generado, una satisfacción inmensa que él dice que se le ha multiplicado muchas veces en la recompensa del cariño del mundo”.

“Lo realmente importante para mi papá es que cualquier persona, de cualquier condición económica, se puede parar frente a una de sus obras y pueda sentir diferentes sensaciones. Su obra se comunica directamente con el público sin necesidad de explicación, lo cual trascenderá en el tiempo, y dentro de muchos años, cuando mi papá no esté entre nosotros, su obra si lo estará, para que produzca algún tipo de emoción”, dijo la hija del artista.

Sobre su muerte

En diálogo con La Wradio, Lina Botero, la hija del maestro Fernando Botero, narró los últimos instantes de vida de su padre.

“Se fue en paz, murió tranquilamente. Estábamos mi hija y yo con él, agarrados de la mano, y dio su último suspiro y se fue en paz. Tuvo una vida tan extraordinaria, se fue con Sofía, con el amor de su vida, quien murió también este año”, dijo.

Contó que en medio de su batalla contra el parkinon y la pulmonía, la creatividad fue su salvación, “él todos días venía a trabajar cuatro horas, él ni se daba cuenta, era muy feliz en su estudio, haciendo una serie de acuarelas hermosísimas, increíble. La suerte más grande que tuvo mi papá fue su creatividad que lo acompañó hasta el último día de su vida”.

Asimismo reveló que pese a que el maestro Botero vivía fuera del país, siempre estaba pendiente a su patria.

Por otra parte, Lina Botero aseguró que su padre estaba muy comprometido con Colombia y se preocupó por nuestro país hasta el último momento.

“Mi papá fue un ser humano extraordinario, fue un papá entregado desde que fuimos pequeños. Hubo un Botero entregado al arte y luchando con las barreras, y ese padre aún en situaciones económicas muy precarias nos regaló una infancia llena de magia e inventos suyos, eso fue lo más maravilloso de mi papá”, dijo.

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