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Grandes cartageneros que han sido olvidados

El rescate de Juan Dager-Yabrudi Nieto, de la figura de Joaquín F. Vélez, en su última producción literaria y biográfica.

Por: Rafael Ballestas Morales

Especial para El Universal

Cartagena, o mejor, los cartageneros, hemos sido mezquinos, olvidadizos o indiferentes en el conocimiento, peso y valor de muchos de los protagonistas importantes de la historia local, nacional e internacional, nacidos en nuestro terruño. Los próceres y mártires de las hazañas libertadoras y la personalidad arrolladora y controvertida de Rafael Núñez han colmado el conocimiento y reconocimiento de nuestros coterráneos. Le puede interesar: Historias de criaturas desmesuradas del Caribe colombiano

El notable historiador y ensayista ingles Thomas Carlyle, citado por Antonio Cacua Prada en su biografía de Juan García del Río, decía que la historia es la esencia de innumerables biografías; que la historia del mundo no es más que la biografía de los grandes hombres.

Entre esos grandes hombres cartageneros olvidados, o poco conocidos, podemos citar, a Pedro Romero, Juan García del Río, Bartolomé Calvo, Juan José Nieto, Simón Bossa Pereira y Joaquín F. Vélez, entre otros.

Por eso me llenó de gozo la última producción literaria y biográfica de Juan Dager-Yabrudi Nieto, intelectual instruido en letras humanas, sobre el sentimiento trágico de la vida y obra del general y abogado cartagenero Joaquín F. Vélez.

Dager-Yabrudi nos presenta trazos desconocidos de la vida de Joaquín F. Vélez, como que, siendo conservador y católico practicante, ingresó a los 23 años a la masonería en Cartagena.

En un estilo ameno, aderezado con chispas de fino humor, nos presenta a su biografiado en todas las facetas de su activa existencia: el ser humano, el militar, el político, el diplomático, el periodista, el educador, el comerciante, el abogado, y el presidente frustrado de Colombia, anexando pruebas documentales de sus asertos.

Nacido Vélez en Cartagena el 30 de mayo de 1832, como Simón Bolívar, fue tempranamente huérfano de padre y madre, cuando apenas tenía 9 años, quedando bajo el cuidado de unas tías maternas, lo que, según algunos de sus contemporáneos, forjó su carácter recio.

Se graduó de abogado en el Colegio del Rosario, de Bogotá, e inició su carrera militar como sargento en la campaña contra la dictadura de José María Melo, hasta alcanzar el alto grado de general.

Grandes cartageneros que han sido olvidados

Juan Dager-Yabrudi Nieto..

Ejerció el periodismo, fue gobernador del Estado Soberano de Bolívar, embajador, senador y candidato a la Presidencia de la República en 1904, enfrentado al general Rafael Reyes, siendo víctima de un “chocorazo”, que paso a la historia nacional como el “Registro de Padilla”, antecedente del fraude electoral y del caciquismo rampante en nuestras costumbres políticas, que Juan Dager-Yabrudi Nieto relata, sin omitir detalles, en su estupenda obra.

¡Al fin entendí con claridad las intimidades del tal “Registro de Padilla”!

Por otra parte, Dager-Yabrudi nos presenta trazos desconocidos de la vida de Joaquín F. Vélez, como que, siendo conservador y católico practicante, ingresó a los 23 años, en 1855, a la masonería en Cartagena, a la logia “Unión N° 9”, donde fue designado maestro, hasta alcanzar altas jerarquías.

Dice Dager-Yabrudi, que “nunca puso sus creencias religiosas en antagonismo con su lealtad masónica”.

Quedó cojo, como consecuencia de un duelo a pistola en Panamá, en el cual salió herido en una pierna, incidente que el autor refiere como un cuento.

Estuvo prisionero y fue confinado a Panamá, y luego a Jamaica y, posteriormente, a Ecuador, donde se dedicó a la docencia.

Fundó en Cartagena, junto con su yerno, Abel Mariano de Irisarri, el afamado Colegio de La Esperanza, en 1870, que codirigió un tiempo. Tuvo, con su esposa Manuela de la Vega, un negocio de librería.

Combatió en varias guerras civiles y, en su quehacer diplomático, suscribió, como representante de Colombia, el concordato de 1887 con la Santa Sede, conjuntamente con el cardenal Rampolla del Tíndaro, delegado del papa.

1870
fue fundado el colegio de La Esperanza por Joaquín F. Vélez, junto con su yerno, Abel Mariano de Irisarri.

Cartagena quiso honrarlo, construyendo un pequeño parque en lo que fue la plaza del Pie del Cerro, con su nombre y estatua, que el desarrollo urbanístico de la ciudad fracturó, mudando su figura de bronce al llamado parque de Los Leones, del Pie de la Popa, donde padece una injusta soledad.

En virtud de su reconocida ilustración, Juan Dager-Yabrudi Nieto, a medida que desarrolla su relato biográfico, va abriendo puertas y ventanas sobre temas concomitantes, que aleccionan al lector y lo mantienen gratamente prendado del curso de la obra.

Sin duda, el nuevo libro de Juan Dager-Yabrudi Nieto rescata ricamente del olvido la figura prominente de Joaquín F. Vélez, desde la visual del avezado historiador, deleitoso escritor y del agudo y perspicaz investigador.

Muchos de los numerosos descendientes, directos o colaterales, de Joaquín F. Vélez, desconocen episodios y aspectos de su vida, que nos revela Dager-Yabrudi en su valioso estudio biográfico.

Este puede ser el comienzo para redimir la memoria de grandes cartageneros olvidados.

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