<img src="https://sb.scorecardresearch.com/p?c1=2&amp;c2=31822668&amp;cv=2.0&amp;cj=1">

Cuarenta años sin Julio Cortázar: recuento de su legado en la literatura

Julio Cortázar siguió creciendo más allá de sus 69 años, más allá de la muerte, como un clásico universal del cuento y la novela.

Cuando uno lee los cuentos y las novelas del argentino Julio Cortázar (1914-1984), algo misterioso e inusual se transforma dentro de nosotros mismos, y crece con la misma desmesura con que él logró que la fantasía fluyera en la cruda y misteriosa realidad cotidiana.

Al conmemorarse hoy lunes, 12 de febrero, 40 años de su partida, las huellas de su monumentalidad irradian su propio resplandor. Él fue capaz de empezar un cuento diciendo que un muchacho está escribiendo una carta a su novia en París y, de repente, siente algo que se le desliza por la garganta. Como si quisiera trasbocar. Y en su delgada piel se desliza un conejo.

Ese personaje, además de ansioso, tenso, estresado por la ausencia de la mujer, que ocupa el apartamento de su mujer, empieza a vomitar conejos. Y esa manera de contarlo lo erige como uno de los grandes narradores de habla hispana y un clásico universal.

De Julio Cortázar hay que releer su innovadora novela ‘Rayuela’ (1963), su libro de cuentos ‘Bestiario’ (1951), en el que figuran ‘Casa tomada’, ‘Carta a una señorita en París’ y ‘Axolotl’.

Su cuento ‘El perseguidor’, que surgió luego de la muerte de Charlie Parker, es un homenaje al jazz, una de las grandes pasiones del escritor y un tributo a una de las figuras legendarias del jazz universal.

Cortázar no solo era un experto en la historia del jazz, sino que además interpretaba algunas obras del jazz con su trompeta. Era inagotable su conocimiento del jazz y de sus figuras esenciales evocaba maestría en ‘Rayuela’.

Cortázar nació el 24 de agosto de 1914 y murió el 12 de febrero de 1984. Sufría de una rara enfermedad: la acromegalia. Cada año crecía como si fuera un adolescente incontenible. Era un gigante de más de dos metros y un gigante de la imaginación y un maestro del cuento y la novela. Siguió creciendo hasta sus 69 años, y más allá de su muerte.

Borges lo incluyó en su ‘Antología del Cuento Fantástico’. En Cortázar lo fantástico ocurre con naturalidad, se integra a la lógica de la cotidianidad. El asunto no es que el tipo vomite conejitos, el problema es qué hacer con tantos conejos que devoran la alfombra de la novia y destrozan los objetos del apartamento.

Cortázar revolucionó en América Latina la manera de contar historias. Fue leal a sus convicciones políticas y soñó con una sociedad igualitaria en América Latina. Creyó en las utopías que se gestaron en el continente y desencantaron a sus seguidores. Una de esas utopías frustradas fue la de los sandinistas en Nicaragua. Su ternura contagiosa, su vocación de soñador en tierra y sus libros prevalecen más allá de la coyuntura política.

Más noticias