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Cada noviembre: ¡lo que suena es Pedro Laza!

La grandeza de este músico, líder de la orquesta Pedro Laza y sus Pelayeros, está unida a los músicos Rufo Garrido y Clímaco Sarmiento.

Una de las primeras personas que conocí al llegar a Cartagena a finales de los años setenta, aún con el cadillo de la sabana sinuana pegado en la boca de mis pantalones, fue al músico Pedro Laza (Cartagena, 1904- Cartagena, 1980), quien vivía en la Calle Cochera del Hobo, en San Diego. Fui chequeador de barcos por algunos días en el puerto local, reportero radial en dos emisoras y profesor de literatura, antes de trabajar en El Universal, y fue una alegría conocer a esa criatura discreta, humilde, frágil, sencilla y noble que era Pedro Laza Gutiérrez. Lea: Esta es la historia que pone de fiesta a Cartagena en noviembre

Me recibió en su sala y me enseñó el contrabajo que estaba en la sala, con el que había tocado e interpretado los mejores porros que han resonado a lo largo de más de siete décadas en Cartagena, en cada noviembre. Cuando Pedro acarició el contrabajo, sentí el imán que ejercía el instrumento sobre su cuerpo y tuve el pálpito de que el contrabajo podía derribarlo. Ahora era como un niño que regresaba a sus antiguos dominios.

La música llegó a su vida como un misterioso azar. Hasta su cuarto llegaba el aire rasgado de una bandurria que lloraba como un ángel y era tocada por su vecino Abraham del Valle. Pedro, además de verlo extasiado, delineó con la mirada cómo podía construir con sus propias manos una bandurria. Nunca en su vida había moldeado nada con la madera, pero desde aquel día empezó a tallar una bandurria, como un ebanista iluminado. Y al terminar, antes de tocarla, ya había imaginado cómo podía sonar y gastó las mañanas para aprender a dominarla viendo tocar a su vecino.

Fue así como Abraham lo ungió al escucharlo por primera vez y le dijo que ya tocaba mejor que él y decidió en un ímpetu de su euforia crear el trío de cuerdas que integrarían Antonio Conde en el tiple, Fernando Barrios en la guitarra y el ebanista consagrado en bandurria, Pedro Laza, tal como lo ha contado Luis Daniel Vega. En aquellos días eran felices con tocar sin cobrar y eran los convidados de las serenatas de los fines de semana, y los asiduos en la Emisora Fuentes, en Radio Colonial y en Miramar de Cartagena. Con la misma gracia y destreza con que había aprendido ebanistería, se instruyó en el oficio minucioso de las artes gráficas en el Diario de la Costa, antesala de su oficio en la Imprenta Departamental, donde se jubilaría. Lea: Pedro Laza y sus pelayeros: más de 60 años de música novembrina

Cada noviembre: ¡lo que suena es Pedro Laza!

La música de Pedro Laza

Pedro Laza tuvo una gran intuición para la música bailable en Cartagena. Al abrirme su álbum familiar se detuvo en las imágenes en la que aparecía con Daniel Santos, a su paso por Cartagena, con quien grabó algunas canciones. En Cartagena la influencia de la Sonora Cordobesa marcó un hito en la música regional. Muchos músicos fueron contratados para la futura banda de Pedro Laza, quien inicialmente vinculado a la Orquesta de la Emisora Fuentes, decidió bautizar la suya como la Sonora Pelayera, pero fue Antonio Fuentes quien le sugirió llamarla Pedro Laza y sus Pelayeros.

Cada noviembre: ¡lo que suena es Pedro Laza!

Lo curioso es que Pedro nunca conoció San Pelayo, pero sí conoció la música pelayera. Y Fuentes, como él, tenía claro que San Pelayo era tierra de músicos.

Del Sinú venían y regresaban a Cartagena muchos músicos de bandas de viento. Uno de ellos era José Pianeta Pitalúa, fundador de la Orquesta A Número 1, que años más tarde dirigiría Lucho Bermúdez, por sugerencia de su propio director. Pedro Laza creó en 1932 la Estudiantina Bolívar, e integró a los vientos la percusión. De esa fusión nació La Nueva Granada, orquesta con la que grabó ‘El aguacate”, su primera obra para Discos Fuentes.

Con la misma devoción con la que aprendió a tocar la bandurria, aprendió a tocar el contrabajo viendo tocar a Francisco Lorduy, creador de la Orquesta Jazz Band Lorduy.

Historia en porros

Todos los porros de Pedro Laza, Rufo Garrido y Clímaco Sarmiento cuentan una historia de vida. ‘Pie pelúo’, de Clímaco Sarmiento (Soplaviento, 1916 - Cartagena, 1986), nació una noche de noviembre cuando Clímaco bailaba con una prostituta en la zona de tolerancia de Tesca, y vio que tenía un lunar peludo en el pie. No se puede hablar de Pedro Laza sin asociarlo a dos compositores y músicos: al saxofonista Rufo Manuel Garrido Gamarra, también cartagenero, nacido el 14 de noviembre de 1896 y fallecido el 3 de noviembre de 1980, el mismo año en que murió Pedro Laza. Gran compositor de porros y cumbias. Es el autor de los porros ‘El cebú’ (1947), ‘Brisas de Diciembre’, ‘Compadrito’, ‘Que toque Rufo’, ‘Timba y Tambó’, entre otros. Rufo integró la Orquesta Ondas del Sinú y la Sonora Cordobesa, bajo la dirección de Simón Mendoza, antes de entrar a la banda de Pedro Laza y sus Pelayeros. Lea: En noviembre suena Pie Pelúo

Clímaco Sarmiento, de estirpe musical, es el padre de Michi Sarmiento, es el autor de la célebre ‘La vaca vieja’, ‘Güiro y guacharaca’, ‘El zuñigazo’, ‘Cumbia sabrosa’, ‘Caimán y gallinazo’, ‘Negro no te vayas’, entre otros. Aún mi corazón late de prisa como aquella noche de febrero cuando supe que el cadáver de Clímaco lo encontraron en un matorral cerca al barrio Las Gaviotas, en donde había decidido suicidarse ahorcándose con un cordón de una máquina de coser Singer. La música de Pedro, Rufo y Clímaco es un tesoro sonoro que nos ha hecho felices a todos los hombres y mujeres de Caribe. Cuando suenan siento que ha llegado noviembre con sus arlequines, sus disfraces y sus viejas ilusiones de independencia.

Pie pelúo
Desde hace años cumplo el ritual de escuchar el porro ‘Pie pelúo’ de Clímaco Sarmiento, interpretado por la banda de Pedro Laza y sus Pelayeros. Es uno de los himnos de las Fiestas de Independencia de Cartagena. Los porros arrastran historias, sentimientos, memorias, emociones, amores, encuentros y desencuentros en Cartagena. Con amigos como Luis Germán Porras, Émery Barrios, Jorge García Usta, Édgar Gutiérrez, celebrábamos estos porros que ya son patrimonio del Caribe y Colombia. Esta música nos devuelve a una Cartagena de hace setenta años.

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