<img src="https://sb.scorecardresearch.com/p?c1=2&amp;c2=31822668&amp;cv=2.0&amp;cj=1">

Imputan a 10 miembros del Ejército por ‘falsos positivos’

Esta investigación logró que tras la intervención de 29 fosas se lograrán recuperar 49 cuerpos.

La Sala de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) imputó a 10 miembros del Ejército por su responsabilidad en varios crímenes de guerra y de lesa humanidad que ocurrieron en Dabeiba e Ituango, Antioquia.

Por estos crímenes que ocurrieron entre 2002 y 2006 la JEP llamó a responder como máximos responsables por jerarquía a tres coroneles y dos mayores en retiro.

De igual manera en calidad de máximos responsables por participación la JEP llamó a tres sargentos y un soldado profesional en retiro.

Este llamado a imputación es inédito debido a la inexistencia de informes oficiales y de víctimas, la destrucción de documentos operacionales, y los muy precarios avances (archivos) de las justicias ordinaria, penal militar y disciplinaria, por lo que la investigación se soportó por completo sobre los aportes a verdad plena realizados por diversos comparecientes de la Fuerza Pública, contrastados con las evidencias forenses, así como con las pruebas decretadas y practicadas por la JEP.

Esta investigación logró que tras la intervención de 29 fosas se lograrán recuperar 49 cuerpos.

PATRONES

A lo largo de la investigación del caso se lograron identificar tres patrones macrocriminales. El primer patrón determinado se refiere a un conjunto de homicidios perpetrados contra personas puestas fuera de combate (desmovilizados), así como asesinatos de víctimas señaladas previamente como auxiliadores, informantes o milicianos de la guerrilla, con la finalidad de exterminar al enemigo identificado a partir del prejuicio insurgente sobre los campesinos de la región, entre los años 1997 y 2005.

El segundo patrón hallado coincide con el señalado en otros sub-casos referidos a territorios críticos del Caso 03 y demuestra hechos repetidos y uniformes de homicidio contra civiles, de nuevo, con el fin de presentar resultados operacionales y demostrar control territorial, entre los años 2005 y 2007, en un contexto de desmovilización de grupos paramilitares, entre víctimas que no son consideradas enemigo, pero si percibidas como “ fungibles”, traídas bajo engaño y trasladadas en transportes intermunicipales desde Turbo, Medellín y otras localidades, hasta el lugar donde se les daría muerte.

El tercer patrón criminal determinado, de carácter autónomo y transversal, se encuentra conformado por un amplio espectro de hechos repetidos y uniformes de desaparición forzada, perpetrados en los cementerios de Dabeiba e Ituango, durante muchos años (el primer crimen esclarecido data de 1982 y los demás casos promedian los 20 años), con la finalidad inmediata de encubrir los homicidios cuya ilegalidad es conocida por sus autores, impidiendo la identificación de las víctimas y con el propósito estratégico de reforzar la idea de control territorial.




Más noticias