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A través de la adopción, así cumplió el sueño de ser mamá una cartagenera

Esta historia está narrada desde la voz de su protagonista, es una interpretación de la historia que quiso compartir una mujer cartagenera.

¿Alguna vez has tenido una fuerte convicción? Ese pensamiento recurrente, esa sensación en el pecho de que estás destinado a ser o a hacer algo en específico. Que no sabes aún cómo ni cuándo pero estás plenamente convencido de que así será... la mía era esta: seré mamá. Lea: Médicos logran realizar con éxito la primera cirugía cerebral de un feto

Lo creí desde siempre, solo debía encontrar el camino.

Primero fue el que sentí más “habitual”, el biológico. Como no tengo pareja pensé en la inseminación, con un donante, y con miedo le di la noticia del inicio del proceso a mis papás, esperaba que lo sintieran como un regalo, estaba realmente nerviosa, así que elegí una fecha especial, la Navidad.

Sentí que mi corazón cerró los ojos antes de escuchar su reacción. Para mi sorpresa fue de apoyo, de emoción, querían acompañarme y yo fui realmente feliz.

Lo exploré un tiempo pero surgían dudas en el camino, podía hacerlo de esa forma, pero podría correr riesgo mi vida y la de mi hijo, para ese entonces había acumulado planes y el Z era la adopción, el mismo que rápidamente escaló a ser el A en medio de la incertidumbre de los otros escenarios posibles que había creado y revisado.

Adoptar. No parecía un camino fácil pero lo inicié, con fe, convencida, con el tiempo, de que en algún lugar del país estaba esa personita que ya había nacido para ser parte de mí, y que este no era un simple medio para lograr una meta, este era el escenario de un reencuentro que fue planeado desde el inicio por el universo, por Dios, y que estábamos desde ya destinados a vivir juntos el viaje más maravilloso, el de la vida, el del amor sin tapujos ni ataduras, el de la familia. Lea también: ¿Quieres aplazar tu maternidad?, te entiendo y te doy una alternativa

Sentí que mi corazón cerró los ojos antes de escuchar su reacción. Para mi sorpresa fue de apoyo, de emoción, querían acompañarme y yo fui realmente feliz”.

Me recuerdo en mi carro, manejando, y aún sin ver sus ojos, sin sentir su piel e incluso sin saber su nombre dedicarle canciones a nuestra vida juntos, a su cabello, su sonrisa, su corazón, y esperé, a veces con silencios profundos, siempre con la esperanza de que el reencuentro de estas dos almas estaba cada vez más cerca.

Me preguntaba por qué debía esperar tanto, me frustré, me di tiempo de sentir mi impotencia y me levanté, a “esperar en gozo” como diría un gran amigo, y a estudiar, a leer, a descifrar el mundo que estaba por descubrir, a seguir cuentas en Instagram de personas que ya habían vivido lo que él o ella, y yo, estábamos por enfrentar. Lea: ¿Por cuánto tiempo se congelan los embriones?

Estaba trabajando cuando recibí la noticia: pronto sería oficialmente mamá. Es una niña.

Cuando la vi mi convicción tuvo aún más sentido del que había tenido hasta este punto de mi vida. Es mi hija, siempre ha sido mi hija, quisiera poder explicarlo de forma más clara.

¿Sabes eso que sentiste cuando pariste a tu bebé? ¿Ese amor que parece infinito e inagotable? Es exactamente igual. Con ella, todo encajó. El amor a primera vista con sus abuelos, sus primos y tíos, la primera vez que la escuché decirme mamá. Todo tuvo sentido y estábamos ahí, viviendo una convicción que me había acompañado toda la vida.

Aquí estamos, hace solo un par de semanas juntas y he vivido los mejores momentos de mi vida. Su cuarto, el que preparé con tanta ilusión, ahora está impregnado con su aroma; mis oídos, los mismos que seleccionaban la música que escuchaba en su honor, hoy no se cansan de escuchar su voz; las reuniones familiares, antes repletas de planes, hoy tienen su picardía, sensibilidad y su ternura.

Nació una madre, nació una nueva familia.

¡Feliz Día de la Madre, a mí!

CIFRAS

566 niños, niñas y adolescentes fueron dados en adopción a familias colombianas a través del ICBF. 420 a familias extranjeras.

En los últimos 10 años, según estadísticas del ICBF, la tasa de adopción de niños, niñas y adolescentes no han mostrado mayor variabilidad.

Para tener en cuenta...

1. ¡Adiós los mitos! Antes de decidirte, asesórate de expertos. Alrededor de la adopción hay muchos supuestos, llénate de certezas conversando con quienes ya han vivido esta experiencia.

2. Sin afán. El proceso requiere muchísimo compromiso y paciencia, el ICBF siempre está dando lo mejor para apoyarte en todo el camino, tómalo con calma.

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