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¿Por qué está embolatada Artemis, la misión espacial para volver a la Luna?

Los errores se oponen al gafete del “cohete más potente jamás construido”, pues su lanzamiento se ha retrasado por fugas de combustible por solucionar.

Todo el mundo esperaba que el pasado 29 de agosto se lanzara Artemis 1 de la NASA, un megacohete que transportaría una cápsula sin tripulantes que volaría por la Luna, y analizaría, entre otras cosas, los efectos de la radiación en el ser humano, como un paso clave para que astronautas regresen al cuerpo celeste. (Lea: Todo listo para el gran paso que llevará al hombre otra vez a la Luna)

¿Por qué está embolatada Artemis, la misión espacial para volver a la Luna?
Sin embargo, el cohete sigue parqueado en su plataforma tras ese infructuoso lanzamiento y la cancelación de un segundo intento, el 3 de septiembre.

Las fugas en las líneas de combustible que alimentan hidrógeno líquido al cohete, llamado Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), contribuyeron a evitar que se lanzara en las dos ocasiones, y los técnicos ahora están tratando de solucionar el problema.

Según la revista Nature, el retraso recuerda problemas similares con las fugas de hidrógeno cuando la NASA voló sus transbordadores espaciales entre 1981 y 2011. La NASA espera superar el desafío y pronto enviar al cohete y a la cápsula que lo acompaña en un vuelo de prueba, parte del programa que apunta eventualmente a que los astronautas regresen a la Luna .

Los inconvenientes

El cohete hace parte del programa Artemis cuyo costo asciende los 93.000 millones de dólares, por lo que muchos se inquietan alrededor de las causas del atropellado lanzamiento de Artemis 1.

En el primer intento de la NASA, el 29 de agosto, un rayo cerca de la plataforma de lanzamiento retrasó el trabajo para llenar los tanques de combustible del cohete. Entonces aparecieron dos fugas de hidrógeno. Finalmente, un sensor indicó que uno de los cuatro motores principales no se enfrió a la temperatura necesaria para recibir combustible antes del despegue. La NASA detuvo el intento de lanzamiento, aunque luego descubrió que el sensor probablemente estaba defectuoso y que el motor estaba tan frío como era necesario.

En el segundo intento, el 3 de septiembre, apareció una gran fuga de hidrógeno en una de las ubicaciones anteriores, un sello de ‘desconexión rápida’ en una línea de combustible. Esta fuga fue mucho mayor que la anterior, hasta el punto de que el gas, que es inflamable, se acumuló a niveles peligrosos. “Es difícil trabajar con hidrógeno. No digo que sea una excusa, es solo un hecho”, explicó Jim Free, administrador asociado de la NASA para el desarrollo de sistemas de exploración.

¿Por qué la NASA sigue usando hidrógeno si se filtra tanto?

Nature estableció que, como propulsor de cohetes, el hidrógeno líquido es ligero y potente. “Cuando se combina con oxígeno líquido produce el impulso específico más alto, una medida del empuje que puede provocar, de cualquier combustible para cohetes. Por lo tanto, la NASA ha seguido usándolo a pesar de que puede ser extremadamente quisquilloso y propenso a las fugas”, precisó Alexandra Witze, periodista científica.

“El hidrógeno es una molécula desafiante, pero vale la pena. Si miras la misión que estamos haciendo, esta misión ruega usar este combustible”, expuso John Blevins, ingeniero jefe de la NASA. El Congreso de los EE. UU. también ordenó esencialmente a la NASA que usara hidrógeno para el cohete cuando autorizó su desarrollo en 2010, para que la agencia espacial pudiera mantener la infraestructura y los trabajos que se desarrollaron durante la era del transbordador espacial.

Las empresas aeroespaciales han experimentado con otros propulsores. SpaceX, de Elon Musk, utiliza metano para los motores que impulsarán su cohete de espacio profundo planeado, Starship. El metano se quema de forma más limpia y es más barato que los combustibles que SpaceX ha utilizado anteriormente, como el queroseno; sin embargo, no proporciona tanto impulso específico como el hidrógeno.

¿Hay una fecha de lanzamiento?

Según la revista Nature, por el momento, los ingenieros están trabajando para reparar las fugas de hidrógeno mientras el cohete todavía está en la plataforma de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy, en Florida. Pero hay muchos factores en constante cambio que dictan cuándo y cómo la NASA podría intentar el próximo lanzamiento.

Por ejemplo, el cohete contiene un sistema de seguridad que está diseñado para destruirlo si se desvía de su rumbo. Las baterías del sistema deben renovarse con regularidad, de acuerdo con las reglas establecidas por la Fuerza Espacial de EE. UU., una rama del ejército de EE. UU. que está a cargo de la seguridad en la plataforma de lanzamiento.

“A la NASA ya se le ha otorgado una extensión en la vida útil de las baterías, y si no obtiene otra, tendrá que hacer rodar el cohete dentro de un edificio en el centro espacial para restablecer las baterías. Este es un proceso largo que agregará semanas al cronograma”, develó Witze.

Y añadió: “Agregando a la complejidad logística, la NASA puede lanzar el cohete solo en ciertas fechas. Estos están limitados por la física de cómo sacar una nave espacial de la Tierra en rotación, alrededor de la Luna y de regreso, mientras se cumplen requisitos como asegurarse de que la cápsula caiga al Océano Pacífico durante el día, al final de su viaje. Y la NASA no quiere lanzar el cohete en los días cercanos al 3 de octubre, cuando una nave espacial comercial está programada para llevar a cuatro astronautas a la Estación Espacial Internacional”.

Todo esto se reduce a que el próximo intento de lanzamiento probablemente no llegue antes de mediados de octubre; no obstante, la NASA ha reservado la plataforma de lanzamiento el 23 y el 27 de septiembre en caso de que pueda resolver la fuga de hidrógeno y restablecer la batería para entonces.

¿Se enreda el regreso a la Luna?

Para la revista Nature el regreso del hombre al cuerpo celeste no debería retrasarse de forma significativa, a menos que el cohete permanezca en tierra durante muchos meses. Las fechas de lanzamiento de los vuelos espaciales se retrasan con regularidad, aunque los retrasos de Artemis I son particularmente irritantes porque ha estado en desarrollo durante más de una década y se ha retrasado significativamente y ha sobrepasado el presupuesto.

Después de las recientes cancelaciones de lanzamientos, el administrador de la NASA, Bill Nelson, dijo que la agencia continúa planeando el vuelo Artemis II, que llevaría astronautas alrededor de la Luna y de regreso, en 2024, seguido el próximo año por Artemis III, que llevaría humanos a la Luna, exactamente al polo sur de la Luna en el primer alunizaje tripulado desde 1972. Estas fechas probablemente no se mantendrán, pero es para lo que la NASA está trabajando públicamente.

“La NASA está involucrada en estos vuelos, con el objetivo a largo plazo de devolver a los humanos a la Luna y eventualmente enviarlos a Marte. Estamos tratando de crear un modelo para la exploración y la ciencia y una presencia humana sostenida en todo el Sistema Solar”, confirmó Pam Melroy, administradora adjunta de la NASA y excomandante del transbordador espacial.

¿Los experimentos se perderán?

Artemis 1 tiene experimentos científicos a bordo como diez satélites pequeños, además de módulos destinados a probar los peligros biológicos y de radiación en el espacio profundo, los cuales ahora están en el limbo mientras la NASA evalúa un nuevo lanzamiento.

Cinco de los satélites no han tenido sus baterías cargadas desde que fueron instalados en el cohete, en algunos casos hace más de un año. La NASA tendría que desmontar partes del cohete para acceder a ellas. Los retrasos prolongados en el lanzamiento podrían agotar las baterías hasta el punto de que algunos de los satélites no puedan completar sus misiones. “Pero el objetivo principal de Artemis I es probar el cohete y la cápsula que algún día llevará a los astronautas a la Luna, por lo que la ciencia es secundaria a ese objetivo más amplio”, acotó Alexandra Witze.




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