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Foto: así son los momentos finales de un satélite antes de desaparecer

La Agencia Espacial Europea develó imágenes de los momentos previos al final de Aeolus, satélite que midió los vientos y comprender más sobre la atmósfera.

El pasado 23 de agosto de 2018, la Agencia Espacial Europea lanzó, a bordo de un cohete Vega, el satélite de exploración de la Tierra Aeolus a la órbita polar. Gracias a una revolucionaria tecnología láser, Aeolus midió los vientos de todo el mundo y desempeñó un papel clave en nuestro esfuerzo por comprender el funcionamiento de la atmósfera terrestre. Además, esta novedosa misión también mejoró la previsión meteorológica. Lea: ¿Encontraron al Planeta Nueve? Similar a la Tierra y “juega a las escondidas”

Bautizada en honor a Eolo, el guardián de los vientos según la mitología griega, esta nueva misión fue la quinta de la familia de exploradores terrestres de la ESA, que aborda las cuestiones relacionadas con las ciencias terrestres más urgentes de nuestro tiempo.

Los vientos de la Tierra

Como ya ha advertido la Organización Meteorológica Mundial, la falta de mediciones directas y globales de los vientos constituye una de las mayores carencias del Sistema Mundial de Observación.

Para solventar este problema, Aeolus proporcionó a los científicos la información necesaria para comprender cómo interactúan los vientos, la presión, la temperatura y la humedad.

La misión reveló cómo el viento afecta al intercambio de temperatura y humedad entre la superficie terrestre y la atmósfera, dos aspectos importantes para entender el cambio climático.

Aeolus transportó uno de los instrumentos más sofisticados nunca puestos en órbita: Aladin. Se trató de la primera sonda de su categoría en incluir una revolucionaria tecnología láser que genera pulsos de luz ultravioleta y los dirige hacia la atmósfera para elaborar un perfil de los vientos del planeta, un método completamente nuevo de medir el viento desde el espacio.

Aunque Aeolus se concibió con el avance científico en mente, también aportó beneficios a la sociedad.

A pesar del enorme avance que las previsiones meteorológicas han experimentado en los últimos años, Aeolus incrementó aún más su precisión gracias a los perfiles de viento globales. Además, sus datos se utilizaron en modelos de calidad del aire para mejorar las previsiones de polvo y otras partículas en suspensión que afectan a la salud pública.

Imágenes finales

La ESA difundió imágenes de radar de los últimos instantes del satélite Aeolus de la ESA en el espacio antes de volatilizarse al reingresar en la atmósfera de forma asistida en julio pasado.

Aeolus estuvo en órbita alrededor de la Tierra durante cuatro años, once meses y seis días. Al final, durante tres horas, un período muy breve, se convirtió en desechos espaciales. La secuencia, obtenida con la antena de radar TIRA de 34 metros del Instituto Fraunhofer (Alemania) que siguió a Aeolus durante 4 minutos, está hecha a partir de las últimas ocho imágenes tomadas del satélite que muestran cómo comienza a dar vueltas mientras es sacudida por la atmósfera de la Tierra, durante su breve fase de “basura”.

Las regulaciones internacionales sobre mitigación de desechos espaciales establecen un límite de cuánto tiempo debe permanecer un satélite en órbita una vez completada su misión: no debe ser más de 25 años. Para las misiones que vuelan a bajas altitudes, su regreso se hace más rápido ya que son atrapados por la tenue atmósfera de la Tierra y rápidamente son devueltos a casa.

Durante el reingreso asistido de Aeolus, el primero de su tipo, en julio, no sólo se redujo en un factor de 150 el (ya bajo) riesgo de caída de escombros, sino que el tiempo durante el cual Aeolus permaneció sin control en órbita se acortó en unas pocas semanas, limitando el riesgo de colisión con otros satélites en esta vital autopista espacial, informa la ESA.

Aeolus se convirtió en escombros después de que se ejecutara el último comando a las 15.43 UTC del 28 de julio de 2023, después de lo cual el equipo de control de vuelo ya no pudo hablar, escuchar ni influir en el satélite. Después de meses de preparación y una semana de operaciones intensas y críticas, el equipo hizo todo lo que pudo, el satélite fue pasivado (apagado) y “entregado” a la Oficina de Desechos Espaciales de la ESA, que siguió su descenso final.

Esta fue la última vez que los equipos de la misión vieron a Aeolus. Aún entero, faltaban apenas dos horas para que se desmoronara en la atmósfera terrestre sobre la Antártida, lejos de las regiones habitadas. Alrededor de las 18.40 UTC, Aeolus se convirtió durante unos dos minutos en una bola de fuego, una estrella fugaz temporal en la atmósfera.

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