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El peruano que fotografía el espacio exterior desde el techo de su casa

En Latinoamérica, para muchos apasionados por las galaxias y agujeros negros, Guillermo Spiers es uno de los mejores astrofotógrafos. Esta es su historia.

Machu Picchu es uno de los destinos turísticos más populares de Sudamérica. Allí, como en otros centros religiosos, desde hace miles de años los primeros incas observaron al cielo. Su religión estaba conectada con los astros y, según su cosmovisión, cada elemento de la Tierra tenía su correspondencia en la Vía Láctea.

El peruano que fotografía el espacio exterior desde el techo de su casa

Machu Picchu, Perú.

(Lea: ¡Colombia en la NASA! Una caleña es nombrada directora de vuelo)

Con sus observaciones primitivas pudieron identificar las fases lunares, con lo cual pronosticaron los tiempos de lluvia y sequía. La astronomía también les ayudó a identificar el tiempo propicio para sembrar y cosecha. Decenas de siglos después, otro peruano sigue sus pasos, pero de una forma más vanguardista y tecnológica, desde el techo de su casa en Lima.

Es difícil encontrar una relación entre lo sideral con la gestión del talento humano, la contabilidad y el marketing. Por ello resulta curioso que un administrador de empresas se haya motivado a no solo mirar al cielo, sino a fotografiarlo con una calidad superior.

“Mi pasión por la astrofotografía parte de tres experiencias. La primera se remonta a hace 28 años, cuando pude ver por primera vez los cráteres de la luna con un telescopio desde el jardín de mi casa. Esa experiencia me marcó y me dejó totalmente asombrado. Esos momentos despertaron en mí una gran curiosidad por el cosmos y sus misterios”, narra Spiers.

La segunda circunstancia se relaciona con el lastre de una rutina cansina. “Me frustraba el estilo de vida que llevaba, donde el trabajo se había vuelto algo monótono en mi vida. Comprendí que el trabajo no es todo en la vida. Esta afición encajaba perfectamente en ese momento”, expresa el peruano, quien asegura que la tercera causa fue la más sentida.

“Fue la más triste. Tuvo que ver con la pérdida de un primo y un buen amigo de la escuela. Ambos perdieron la vida haciendo lo que amaban, mi primo practicaba el kayak y mi amigo, el motocross. Perderlos despertó en mí la urgencia de vivir nuevas experiencias. Me mostraron de cerca que la vida se puede ir muy rápido y que el tiempo que uno tiene aquí es muy corto. Es con ello, decidí aventurarme a hacer astrofotografía y a descubrir los misterios del cosmos”, asegura.

El peruano que fotografía el espacio exterior desde el techo de su casa

El Sol fotografiado desde Lima, Perú.

¿Qué sintió cuando a los doce años tuvo su primer telescopio y vio los cráteres de la Luna?

Me sentí asombrado de poder ver una imagen tan cercana y detallada de algo tan lejano. Inmediatamente, me invadió una sensación de ansiedad por querer descubrir y ver más en el cielo. Les garantizo que esta sensación de asombro se repite con cada objeto que uno logra ver o fotografiar.

¿Qué es la astrofotografía?

Según Spiers, la astrofotografía es una rama de la fotografía que se especializa en la captura de cualquier objeto que se encuentre fuera de la Tierra, con la ayuda de una cámara y un telescopio. Estos objetos pueden ser planetas, nebulosas, galaxias, la Luna, el Sol, los asteroides e incluso satélites o estaciones espaciales. Es una disciplina donde la ciencia y el arte se abrazan. En tal sentido, uno puede describirla de manera científica y de manera artística.

El peruano que fotografía el espacio exterior desde el techo de su casa

Nebulosa del Águila, fotografiada por Spiers, a 7.000 años luz de distancia de la Tierra.

Desde el lado científico, es una herramienta de la astronomía a través de la cual podemos corroborar el funcionamiento de las leyes físicas en el Universo, a través del comportamiento de la luz. Y en las orillas del arte, las luces y colores que uno puede capturar son simplemente hermosas. El cielo nocturno está lleno de “obras de arte”, colmadas de historia y misterio. Muchas de estas “obras” son invisibles para el ojo humano, pero perfectamente visibles para una cámara.

¿En qué se diferencian los tipos de astrofotografía?

Básicamente, son tres tipos: Paisaje Nocturno, Planetaria y Espacio Profundo. Tienen algo en común: buscan acumular luz a través de la fotografía de larga exposición. Sus diferencias radican en el tipo de equipo y la técnica. En paisaje nocturno se usa una cámara y un trípode, nada de telescopios, para captar una combinación de objetos terrestres, como una montaña, un río, un valle, etc., con un cielo estrellado, o la vía láctea en el horizonte.

Por otro lado, en la fotografía planetaria, idealmente se usan telescopios con mucho aumento para capturar objetos muy brillantes. Para ello se toman cientos o miles de fotos del objeto, con muy tiempos de exposición muy cortos, que finalmente se apilan en una sola imagen final. Y, por último, en la fotografía de espacio profundo se usan telescopios de bajo a medio aumento para capturar objetos muy tenues. Para ello se toman decenas de fotos, con tiempos de exposición muy largos, que finalmente se apilan en una sola imagen final.

El peruano que fotografía el espacio exterior desde el techo de su casa

Nebulosa de Orión, captada por Guillermo Spiers, a 1300 años luz de distancia.

Astrofotoperú, su universo

Así se llama el portal web que creó Guillermo Spiers para promover la astrofotografía en Perú y en el mundo, no solo como un hobbie, sino como un arte. A través de las redes sociales difunde lo que llama una “muestra de arte”.

“AstroFotoPerú nace por la urgencia de compartir una experiencia que para mí era indescriptible: explorar el universo desde mi propia casa. Esto era algo completamente nuevo y desafiaba lo que para muchos era imposible. Después de ver los colores y formas que hay en el espacio, uno queda convencido de que la belleza natural no solo se encuentra en la Tierra. El cosmos está lleno de colores, estructuras e historia que no todo el mundo conoce. Me sentí en la obligación de compartir las maravillas que atrapaba con mi equipo. Estoy seguro de que he podido inspirar a muchos a hacer lo mismo, y eso me alegra muchísimo. Estoy orgulloso de hacer un aporte cultural y artístico para mi país”, expresa el peruano.

¿Qué se necesita?

“Se necesita equipo, por supuesto, principalmente una cámara y un telescopio. También es necesario conocer el cielo nocturno, manejar software (tanto de captura como de revelado fotográfico), ser organizado, planificado y paciente. Detrás de una astrofotografía hay mucha planeación. Desde elegir la fecha ideal (de acuerdo con la fase lunar), elegir el punto, consultar pronósticos, tener la lista de objetos a capturar (para aprovechar al máximo el tiempo disponible durante la noche), calcular el encuadre de cada objeto de acuerdo con el equipo, tamaño del sensor, etc.”, explica Spiers.

Y agrega: “Por otro lado, uno debe alejarse de las grandes ciudades para evitar la contaminación lumínica y poder ubicarse bajo cielos muy oscuros, donde la visibilidad del cielo es mucho mejor. Ello implica, por supuesto, manejar varios kilómetros fuera de la ciudad y, dependiendo del lugar al que uno vaya, puede ser necesario acampar y aguantar frías noches de invierno.

¿Qué equipo utilizar y cuánto ha gastado Spiers?

El peruano cuenta que tiene tres telescopios. “Esto realmente se vuelve una obsesión, así que ¡cuidado!”, advierte en medio de sus risas. “El primer telescopio es un Celestron EDGE de 203 mm de apertura y 2032 mm de distancia focal (f10) que utilizo esencialmente para hacer fotografía lunar, planetaria y solar. El segundo telescopio es un Celestron RASA de 203 mm de apertura, y 400 mm de distancia focal (f2) que utilizo para hacer fotografía de espacio profundo”.

El tercer visor de Spiers es un telescopio solar Daystar SS80 de 40 mm de apertura y 1400 mm de distancia focal (f17.5), que utiliza única y exclusivamente para ver el Sol (no se puede usar para ver otro tipo de objetos). Estos telescopios filtran la luz solar de tal manera que permiten ver la cromosfera, llamaradas, y detalles increíbles del astro amarillo.

“Los tres equipos descansan de manera independiente sobre una montura Skywatcher EQ6r Pro. Cada telescopio tiene un peso y dimensiones distintos, así que la montura debe ser preparada de manera independiente para soportar y manejar cada uno. En total, entre los tres equipos me habré gastado unos 12 mil dólares. Ello, considerando gastos de envío e impuestos (estos equipos no se pueden adquirir en Perú). A través de los años, he ido adquiriendo los equipos y accesorios. Poco a poco no duele tanto (risas)”, precisa Spiers.

El peruano que fotografía el espacio exterior desde el techo de su casa

Triplete de Leo

¿Cómo logra fotografiar galaxias tan lejanas en millones de años luz en el pasado como el Triplete de Leo? Por qué indica que este es el límite que podrá ver con su equipo? ¿Qué necesitaría para ir más allá?

Normalmente, las galaxias que uno puede captar con un equipo de aficionado se encuentran entre los 2 millones, hasta los 500 millones de años luz de distancia. Hay objetos que, sin embargo, no son tan fáciles de detectar, y que requieren mucha acumulación de luz, por las grandes distancias a las que se encuentran. Es así como en mi último viaje, a unos 60 km de Lima, pude fotografiar el “Triplete de Leo”. Tres galaxias muy bonitas a unos 30 millones de años luz. Pero estas tres galaxias no fueron la mayor atracción.

Para mi sorpresa, los cielos estuvieron tan buenos que el equipo logró captar tres quasares. Los quasares son objetos muy brillantes y lejanos. En promedio, los tres quasares que capturé se encuentran a 10.000 millones de años luz. Esto es lo más lejos que he podido detectar con mi equipo. Es decir, la luz de estos 3 objetos ha recorrido el 72% de la vida del Universo, para finalmente llegar al sensor de mi cámara. Cuando la luz de esos objetos inició su viaje, la Tierra ni si quiera existía. El hecho de poder captar esa luz, y formar parte de la historia de estos objetos, es realmente increíble.

Es por eso que dicen que los telescopios son máquinas del tiempo, y en cierto modo lo son. Los telescopios nos permiten ver el pasado. Esto no es algo metafórico, es literalmente cierto.
El peruano que fotografía el espacio exterior desde el techo de su casa

Quasares rodeando una de las galaxias que conforman al Triplete de Leo.

En qué consiste el Time-Lapse, tanto planetario como de campo amplio, y las Colas de estrellas o «Star Trails»?

El time-lapse es una técnica fotográfica que nos permite resumir largos periodos de tiempo, en cortos periodos de tiempo. Es decir, consiste en tomar muchas fotografías de un paisaje nocturno, un planeta, o el sol durante varias horas, para luego mostrarlas de forma acelerada en pequeños vídeos de solo unos cuantos segundos. De esta forma, se puede apreciar cómo se mueven las estrellas sobre nosotros (debido a la rotación de la Tierra), cómo puede girar un planeta sobre su eje, o la actividad solar, a través de llamaradas y erupciones que tardan varios minutos, e incluso horas en desaparecer.

“Colas de estrellas” o “star trails” es otra técnica que muestra un paisaje nocturno diferente, donde se resalta el movimiento de las estrellas en el cielo. En esta técnica se suman varias fotografías del mismo paisaje en una sola foto final. La suma de todas las fotografías en una sola muestra con claridad el movimiento de rotación de la Tierra con respecto a un punto del cielo.

¿Latinoamérica, especialmente Colombia o Perú, tienen mucho potencial por nuestra geografía y climatología para la astrofotografía?

Sí, hay mucho potencial en la región para hacer astronomía o astrofotografía. Sobre todo en países andinos donde, gracias a la cordillera, se puede acceder a lugares con excelente visibilidad y altura. Es en estos lugares donde hay menos humedad, y el cielo es mucho mas transparente (pues hay menos agua en el aire). No es por algo que los mejores observatorios del mundo se encuentran en el desierto de Atacama, en Chile.

Colombia, por cierto, se encuentra en una muy buena zona, casi ecuatorial. Esto es beneficioso porque al estar “a casi la mitad del mundo”, se pueden ver objetos del hemisferio norte y del hemisferio sur. Lo mismo pasa en Perú, desde aquí logramos ver muchos objetos que mayormente son objetos del norte, como la galaxia de Andrómeda o las Pléyades.

¿Cómo calcula la distancia aparente entre galaxias y otros cuerpos espaciales?

Por lo general, todo eso ya ha sido calculado y registrado desde que se empezó a explorar el cielo con telescopios. Existen catálogos muy antiguos, que tienen unos 200 años, como el catálogo Messier, por ejemplo, que es una compilación de objetos de cielo profundo. También existen catálogos más recientes, como el NGC (New Galaxies Catalog), PGC (Principal Galaxies Catalog), IC (Index Catalog), y muchos otros, que se han ido creando de acuerdo a los avances en óptica, astronomía y fotografía. Estos catálogos contienen información sobre cualquier objeto, como sus coordenadas, distancia, diámetro, brillo, historia, evolución, entre otros elementos.

Siempre que hago una foto, reviso estos catálogos para conocer un poco de la historia de estos objetos y sus características. En algunos casos, incluso, los astrofotógrafos aficionados podemos hacer descubrimientos y aportar a la comunidad científica en el mundo.

El caso más sonado sobre esto es el de Victor Buso, un argentino que descubrió el nacimiento de una supernova desde su casa, algo que muchas agencias espaciales no habían podido registrar jamás.

¿Cuáles han sido las fotografías más importantes que ha tomado del espacio?

La astronomía está llena de momentos raros e irrepetibles en ciertos casos. En la Navidad pasada, capturé, desde mi casa, la conjunción planetaria de Júpiter y Saturno, los dos planetas que para mí son los más espectaculares del sistema solar. Ambos planetas podían verse aparentemente cerca uno del otro, ya que sus órbitas estaban alineadas con la Tierra en ese momento.

Si uno observaba a ambos planetas con los ojos, sin la ayuda de un telescopio, se veía como una sola estrella muy brillante. Sin embargo, al verla de cerca, se divisaban los dos planetas muy juntos. No son eventos astronómicos muy comunes, pero, con suerte, uno puede atraparlos durante su vida. Esta conjunción, por ejemplo, no volverá a repetirse hasta dentro de 800 años. Como les digo... ¡son eventos únicos en la vida!

La foto que saqué desde mi casa fue publicada en un diario de circulación nacional, uno de los más importantes del Perú. El resto de imágenes que he capturado, por lo general, ha tenido mucha importancia artística, pero no científica. Espero pronto poder hacer un aporte científico al mundo con alguna de mis imágenes.

¿Cómo las procesa?

Las imágenes son captadas en la mejor calidad posible que ofrece la cámara. Al llegar a casa del viaje, descargo las fotos a un Laptop y las reviso una por una. Esto lo hago para descartar fotos que hayan salido mal, ya sea porque la montura cometió algún error de seguimiento (la foto salió movida), o porque haya pasado justo un satélite o un avión a lo largo de mi imagen. Una vez que borro las imágenes malas, las apilo.

Todo esto lo hago con un programa llamado “Pixinsight”, especial para astrofotografía. El software se encarga de alinear y apilar todas las fotos en una sola foto final. Una vez apilada, empieza el revelado digital de la foto. El mismo programa nos proporciona herramientas para mejorar la imagen, como aumentar el contraste, color, nitidez, reducir el ruido fotográfico, etc.

Aquí es muy importante dejar algo claro. Lo que busca un astrofotógrafo serio es resaltar los detalles que la cámara captó y evita “inventar” información en la foto.

¿Le emociona lo que pueda lograr el James Webb?

¡Claro que sí! Con solo las fotos de calibración ya se han visto imágenes increíbles de galaxias que para los telescopios espaciales más antiguos eran pequeñas manchas borrosas. Esto básicamente responde al tamaño de la superficie recolectora de luz. Mientras más grande sea el espejo, o la suma de varios espejos (como es el caso del Webb), mejor resolución se obtendrá. Esto emociona mucho, por supuesto. Hace unos días leí que las primeras imágenes del Webb llegarán el 12 de julio de este año. Mi cumpleaños es el 11 de julio, así que lo tomaré como un regalo de la NASA (risas).

¿Nadie le ha propuesto una franquicia llamada Astrofotocolombia?

La verdad no, pero me parece una bonita idea. Mucha gente de varios países me ha escrito para hacerme consultas o pedirme consejos sobre qué equipos comprar, ya sea para ellos o para sus hijos. Me emociona mucho que tanta gente pueda confiar en mi experiencia y, en cierto modo, se sientan inspirados por las fotos que logro hacer. Las redes sociales han sido de mucha ayuda para mí y para varios colegas.

La comunidad de astrofotógrafos en el mundo ha crecido muchísimo en los últimos años. Particularmente, he hecho muchísimos amigos en todo el mundo gracias a esta afición y he aprendido muchísimo de ellos.

En materia de educación, ¿considera que su actividad debe ser replicada con mayor fortaleza en las escuelas? ¿Qué aptitudes y competencias provoca en los niños?

Claro que sí. Los niños son los que más se emocionan con la astronomía y los que suelen demostrar un mayor interés. La astronomía puede generar aptitudes matemáticas y físicas. Creo que otorga una mejor comprensión del Universo a nuestro alrededor y su funcionamiento.

La astrofotografía no solo es un catálogo de imágenes bonitas del cielo. Es un puente que nos permite explorar los rincones mas profundos de la realidad. A mí me gusta pensar que la astrofotografía es como una ventana: la ventana de una bella prisión llamada Tierra, de la que no podemos salir libremente a explorar el 99% de la realidad. Al menos, existen formas de hacer un viaje visual, y explorar el cosmos con nuestros propios medios a través de la astrofotografía.

Carl Sagan y Neil deGrasse Tyson han sido personas muy influyentes e inspiradoras para muchas generaciones de científicos y astrónomos. Ambos son autores de estas líneas, que creo, responden muy bien parte de esta pregunta.

La astronomía es una experiencia de humildad que forja el carácter. Nos enseña a vernos a todos como iguales, poniendo de lado diferencias raciales, políticas, religiosas, o geográficas. Y es que está demostrado que los átomos -que componen la química de nuestros cuerpos- fueron forjados en los núcleos de las estrellas. Cuando algunas de esas estrellas llegaron al final de sus vidas, explotaron en grandes supernovas, esparciendo toda esa química por el espacio. La misma química, que finalmente permitió la vida en la Tierra, tanto de plantas, como animales o insectos.

Saber esto nos hace ver a todos como iguales y nos da un sentido de pertenencia, de amor y respeto por la vida. Y es que cada uno de nosotros no solo pertenece a este Universo, el Universo está en nosotros. Esto no es algo poético, es literalmente cierto. Imaginen una siguiente generación de niños que crezcan sabiendo esto y lo tengan presente durante sus vidas...

El peruano que fotografía el espacio exterior desde el techo de su casa

La Luna, fotografiada por Spiers, desde Lima, Perú.




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