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“Si quienes incurren en irregularidades dejaran de hacerlo, la tarifa de la luz bajaría”

Javier Lastra, gerente general de Afinia se refirió a las posibles soluciones que frenarían el alza en las tarifas de la luz en el Caribe.

Las molestias por el alza en las tarifas de energía en la costa Caribe no han dejado de ser tema de conversación en el país, pues recientemente los alcaldes electos de Cartagena y Medellín aseguraron que trabajarían juntos para reducir los costos en las tarifas de la luz. Lea: Piden a alcaldes electos apoyar la demanda para tumbar el régimen tarifario

Javier Lastra, gerente general de Afinia se refirió una vez más a las quejas de los usuarios de la región Caribe, aclaró que son seis los componentes que conforman la tarifa de energía, pero que el cobro de las pérdidas no técnicas es uno de los puntos más polémica. También le puede interesar: Anuncio de Petro sobre tarifas de la luz no convence a Liga de Usuarios

“¿Qué se entiende por pérdidas de energía? Es la diferencia que existe entre la energía que se compra a generadores o comercializadores y la que se factura a los usuarios. Esta diferencia en las empresas del Caribe actualmente ronda por el 26%”, dijo.

Contó que las pérdidas de energía se dividen en técnicas y no técnicas. Las primeras se generan en el sistema eléctrico de un distribuidor como Afinia, entre más deteriorada esté la red mayor será el volumen. Las segundas, surgen principalmente de las irregularidades o robos de energía. Del ciento por ciento de las pérdidas en el Caribe, las técnicas oscilan entre un 30 y un 40, y el resto corresponde a las no técnicas.

“El regulador en la metodología tarifaria históricamente ha incluido la variable pérdidas técnicas de energía con un reconocimiento máximo de casi el 13 por ciento, en razón a que por muy eficiente que sea la red eléctrica, técnicamente siempre habrá fugas de energía”, agregó Lastra.

Precisó que en el régimen tarifario vigente contenido en la Resolución CREG 015 de 2018, se determinó en la tarifa el reconocimiento de las pérdidas estructurales (técnicas y no técnicas) que tuvieran los operadores al corte de 2017.

Posteriormente, para despertar el interés de inversionistas, en la Ley del Plan Nacional de Desarrollo de 2019 se estableció un régimen especial y transitorio para las empresas que decidieran operar en la región; y fue con base en esa ley que se indicó que el corte sería en 2019, año en el que las pérdidas del territorio estaban al rededor del 30 por ciento.

“Si quienes incurren en irregularidades dejaran de hacerlo, la tarifa de la luz bajaría”

“Si cuantificamos el problema, en Afinia, por ejemplo, con el nuevo marco regulatorio a un usuario de estrato cuatro con un consumo promedio de 350 kilovatios hora, le representa al mes 60 mil pesos adicionales en su factura, metodología que ha sido objeto para acuñar la frase ‘justos por pecadores”, indicó.

Y continuó: “Teóricamente, si los usuarios que incurren en irregularidades se pusieran de acuerdo y renunciaran a estas prácticas ilegales, la tarifa reduciría de manera significativa; pero, a juzgar por los antecedentes, es poco probable. Sin embargo, hay que insistir con más pedagogía”.

Posibles soluciones

De acuerdo con el gerente general de Afinia, la solución podría estar orientada, como se viene haciendo, a exigir a las empresas que inviertan en el robustecimiento de la red y modernos sistemas de medición, pero plantear que la fuente de financiación provenga, no sólo de los usuarios de cada uno de los operadores, sino de manera temporal de los todos actores de la cadena del sistema eléctrico nacional, una especie de “todos ponen”. Un aporte mínimo entre muchos pero un alivio significativo para los usuarios quienes hoy vienen pagando la cuenta.

Otra alternativa, es la creación de un fondo por parte del Gobierno nacional que asuma el costo de las pérdidas no técnicas en el Caribe, con el compromiso que las empresas realicen las inversiones y los usuarios accedan a la normalización de las redes de distribución, como un acuerdo para conservar la subvención.

“Con cualquiera de las dos opciones se podría solucionar parte del problema del alza de tarifas, por el peso de las pérdidas de energía en el costo del kilovatio y así dejar sin piso la frase “justos por pecadores”, concluyó.

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