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La riqueza de Witate: iniciar a la niñez de un sector de Olaya en el deporte

Sin recibir ningún incentivo monetario a cambio, Vicente lidera un núcleo de iniciación y formación deportiva en el que “caza” y potencia talentos.

“¡Witate!”, le grita un hombre mientras levanta su mano derecha del manubrio de la bicicleta que va manejando para saludarle. “¡Mi hermano!”, le responde Vicente Julio Teherán, volteando a verlo un instante, sin perder el hilo de lo que estamos conversando.

Me está contando que ha vivido 61 años, toda su vida, en el barrio Olaya Herrera, sector Playa Blanca, mismo en el que desde hace 10 años lidera un núcleo de iniciación y formación deportiva, con el propósito de entretener a niños y niñas, para evitar así que al crecer tuerzan su camino hacia las pandillas y las drogas. Lea: Así Pazó Olaya cuenta lo bueno que se “esconde” en este barrio de Cartagena

“Comencé a mirar las peleas, las pandillas, muchos pela’itos perdiéndose en ellas y me metí de lleno, es decir, yo no tengo más trabajo que servirle a mi comunidad”, expresó el veterano beisbolista aficionado.

Sobre cómo inició ese altruismo por el que es reconocido, querido, admirado y respetado en ese sector popular, destaca que el lanzador cartagenero Julio Teherán, apodado ‘El caballo de Olaya’, y su llegada a las Grandes Ligas, fueron su gran motivación.

“Mi trabajo empezó porque el papá de Julio Teherán es mi primo. Ellos venían y, cuando Julio Teherán estaba pequeñito, yo hasta le lanzaba bolas para que bateara. Como él llegó a Grandes Ligas, eso me fue motivando y pensé: de aquí (Olaya Herrera, sector Playa Blanca) puede salir un semillero deportivo”, relató Witate. Lea: Julio Teherán, el olayero que sigue lanzando con ‘fuego’ en las Grandes Ligas

Con esa fuerte convicción tocó las puertas del Instituto Distrital de Deporte y Recreación (Ider), que ya ofrecía un docente y uniformes a cerca de 60 niños de su sector, sin dar abasto. “Me apoyaron y desde entonces tenemos el núcleo deportivo establecido, es decir, nos mandan dos profesores todos los años a la cancha, para que los pela’os no se descarrilen, y les dan los uniformes”, afirmó el líder.

Elvis Utria Mercado, docente del Ider, en compañía de miembros del núcleo deportivo. //Foto: Cortesía
Elvis Utria Mercado, docente del Ider, en compañía de miembros del núcleo deportivo. //Foto: Cortesía

Fútbol es el deporte que los menores de edad practican los días martes y jueves, a partir de las 8:30 de la mañana o de las 3:30 de la tarde en el sector Playa Blanca, si previamente no cae algún aguacero que inhabilita el terreno -hoy levemente enmontado- adaptado como cancha con dos arquerías metálicas desarmables.

Practica de fútbol en el sector Playa Blanca de Olaya Herrera. //Foto: Cortesía
Practica de fútbol en el sector Playa Blanca de Olaya Herrera. //Foto: Cortesía

¿Y qué pasó con el inspirador deporte de la pelota caliente? “No hemos podido lograr practicar béisbol porque no tenemos los implementos, que son bate, manillas, rodilleras, zapatos, caretas, cascos y gorras. Nunca los hemos podido conseguir, pero aquí hay más beisbolistas que futbolistas, solo que se nos hace más fácil practicar fútbol porque solo necesitamos un balón y arquerías”, explicó el olayero. Lea: Dilfret, el olayero que pasó de ser taxista a experto en vinos

No hemos podido lograr practicar béisbol porque no tenemos los implementos (...) Nunca los hemos podido conseguir”.

Vicente Julio Teherán, Witate.

Cazando talentos

Entretanto, de la improvisada cancha de fútbol están brotando talentos. Witate tiene los ojos agudos y el empuje para identificar habilidades y lograr que sean potenciadas.

“Tuvimos un niño al que postulé para la Selección Bolívar y lo escogieron. Observé que jugando de lateral se llevaba a los pela’itos por encima, sin falta ni nada, con su fuerza. Es chiquitico, pero con gran coraje. Otro profesor del Ider me dijo, tráemelo en un intercambio, y al verlo me pidió que lo dejara allá, porque tienen más fuerza que yo para llevarlo más arriba. Ahora practica en El Campestre con el Ider y con una escuela mejor organizada que lo impulsa. Su nombre es José Vertel, de 13 años. Su mamá vive en Playa Blanca y lo lleva a sus prácticas muy orgullosa”, contó Vicente sobre uno de los talentos que descubrió. Lea: La apuesta por una mejor niñez en Olaya Herrera

En otro escenario reconoció las destrezas de dos niñas para la natación. “Como núcleo deportivo nos invitaron a un piscinazo en el complejo del Ider, llevamos a los pela’os, nos pusimos a nadar y ahí se vio: ¡Epa!, esta sí, esta sí; cómo se desplazan. Les pusieron el ojo y se quedaron en natación”.

Es así como este hombre de tez negra y cabellos blancos impulsa, sin recibir ningún incentivo monetario a cambio, a los pequeños talentos deportivos de su comunidad.

Sueña con el polideportivo

El terreno donde el núcleo deportivo de Playa Blanca practica fútbol es en realidad una abandonada cancha de béisbol. Junto a ella, en iguales condiciones de ruina, está otra cancha que en algún momento fue de balompié.

Deteriorada cancha de fútbol en el sector Playa Blanca de Olaya Herrera. //Foto: Óscar Díaz Acosta - El Universal
Deteriorada cancha de fútbol en el sector Playa Blanca de Olaya Herrera. //Foto: Óscar Díaz Acosta - El Universal

“Mi familia me dice: “ya, cabréate de eso”. Pero quiero dejar el polideportivo hecho, quiero dejar a los pela’os jugando cómodamente. Es mi propósito y Dios tiene que darme fuerzas. Tengo fe en que lo van a hacer. Instauramos una acción popular contra la Alcaldía de Cartagena y el año pasado fallaron a favor de la mejoría de los escenarios, porque estamos pidiendo el polideportivo, es decir, la cancha de béisbol y la cancha de fútbol. Veo cerca las obras porque abogados vinieron a inspeccionar el terreno y tenemos más de seis años detrás de ellas”, dijo Witate, quien para sostenerse recibe el apoyo de su familia.

“En cuanto a salario estoy mal ahora, pero de pronto mañana estaré bien -agregó-. Por la comunidad soy un luchador incansable, a mí nadie me paga. No me preocupo por la comida, porque tengo dos hijas que me la mandan, pero a veces me preocupo por otras cosas que tengo que comprar. Dios sabe las buenas acciones que he hecho y todo el mundo es amigo mío. Tengo esa riqueza y no la cambio por nada”.

Witate junto a los niños del núcleo de iniciación y formación deportiva. //Foto: Cortesía
Witate junto a los niños del núcleo de iniciación y formación deportiva. //Foto: Cortesía
¿Por qué Witate?

El nombre de Vicente debía ser Witate, como su padrino, por decisión de sus padres. No obstante, cuando lo fueron a bautizar el cura le cambió el nombre y sus progenitores lo descubrieron tiempo después, cuando fueron a reclamar la partida de bautismo.

“Leyeron en el nombre Vicente y se preguntaron, ¿qué pasó aquí si nosotros le pusimos fue Witate? Por ese cambio no encontraban la partida de bautismo”, comentó Vicente sobre el nombre por el que es conocido, Witate.

Indicó que el cura ya había señalado que “Witate era un nombre africano y tenían que ponerme un nombre costeño”. Entonces, debido a que él nació el 5 de abril (1962) y ese día la iglesia católica celebra a San Vicente Ferrer, fue nombrado como aquel predicador español.

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