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Fotos: Revellín de la Media Luna, la primera puerta de acceso a Cartagena

Cartagena de Indias ostenta un complejo fortificado sin igual. Recuerdos de una obra que marcó un antes y un después en la ciudad.

Érase una vez una ciudad muy bonita llamada Cartagena de Indias. Estaba rodeada de mar y un gran complejo fortificado que acumula muchos años de historia que vale la pena conocer. Una de estas historias se titula ‘El Revellín de la Media Luna’ (hoy Puente Heredia), una estructura que fue por muchos años la única entrada por tierra a la ciudad. Lea: Del Revellín al Puente de Heredia

En su espacio digital ‘Memorias del Corralito’, el historiador cartagenero Rodrigo Alfaro explica que los españoles para proteger la ciudad a mediados del siglo XVII construyen una puerta llamada ‘San Antonio’ y, a su vez, un puente para conectar lo que antes era la isla de Getsemaní con el barrio Pie de La Popa.

“En la mitad del puente pusieron un Revellín, una fortaleza adelantada que fue demolido a finales del siglo XIX (1883) para dar paso a la modernidad pues para ese entonces ya empezaban a llegar muchos coches y carros a la ciudad y necesitaban conectar con Manga, Turbaco, Mompox entre otras poblaciones”, cuenta Alfaro.

El investigador Orlando Deavila Pertuz, doctor en Historia de América Latina e investigador del Instituto Internacional de Estudios del Caribe de la Universidad de Cartagena, anotó que el Revellín de la Media Luna fue toda una estructura fortificada que custodiaba el acceso terrestre a la plaza fuerte. Constaba de cañoneras, fosos de agua, puentes de madera y estaba vigilado por una batería cóncava. Lea: Una muralla submarina mantiene a “flote” a Bocagrande

“Esta obra fue uno de los proyectos arquitectónicos más lindos que tuvo la ciudad. Tenía un remate en forma de pináculos y era uno de los sectores más bonitos que tuvo Cartagena de Indias y hoy mucha gente todavía lo recuerda con nostalgia”, expresa el historiador Alfaro.

El Revellín de la Media Luna estaba protegido por el gran baluarte de San Antonio de la Media Luna por su forma y a sus lados los medios baluartes de Santa Teresa y Santa Bárbara que aún queda algo de ellos. “El Revellín tenía un puente elevadizo que se bajaba a las 6:00 de la mañana y se subía a las 6:00 de la tarde. Además, fue testigo de un elemento importante en la historia de la ciudad: ‘El Corralón de Marinero’, una vivienda para resguardar animales y gente una vez se cerraba la puerta de acceso a la ciudad. Este Corralón se situaba en lo que hoy se conoce como el barrio El Espinal y que es el registro del primer hotel de la ciudad”, destaca Alfaro.

En el siglo XX, y tras la construcción del puente vehicular, la mayor parte del Revellín fue demolido, quedando únicamente en pie las bases del puente levadizo y pequeñas secciones de la antigua estructura sobre la que se apoyó este puente.

A continuación una muestra fotográfica de lo que fue el Revellín de la Media Luna.

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