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En Cerros de Albornoz tienen que esperar la lluvia para tomar agua

En el sector La Roca de Cristo, al igual que en otras zonas de este barrio, no hay servicios públicos. Se vive en medio del hambre y la pobreza.

“No hay ocupación ilegal ni delito cuando se trata de proteger de la intemperie, del frío, del sol, la calle y de proteger la vida de las personas”.

La Roca de Cristo hace parte de Cerros de Albornoz, un lugar en el que hace aproximadamente 13 años llegaron varias familias en busca de un techo. Con el tiempo, más personas fueron construyendo, y ahora son cerca de 57 viviendas las que están en ese lugar.

Viven sin servicios públicos, en precarias condiciones y con muchas necesidades, pero al menos con la certeza de que tienen un sitio donde dormir.

Video: Así viven en el sector La Roca de Cristo, en Cerros de Albornoz

Es por eso que no quieren ser considerados una invasión, por el contrario, quieren que el Distrito vaya, invierta y les dé oportunidades para mejorar su calidad de vida, ya que ninguno quiere vivir de esa manera, pero aseguran que no hay más solución.

Una vida difícil

Para llegar a La Roca de Cristo es necesario subir empinadas lomas desde el barrio Arroz Barato, ya sea a pie o en moto, porque ni buses ni otros vehículos livianos son capaces de llegar. Esa es la travesía que día a día deben emprender los residentes de este barrio.

Una vez arriba, el barro, la maleza y las casas de palo y madera que van apareciendo indican que ya se está en los Cerros de Albornoz. Niños, adultos e incluso personas de la tercera edad se han tenido que acostumbrar a ese recorrido, aunque reconocen que no es justo que deban atravesarlo.

El sueño de la comunidad es que puedan legalizar sus predios y convertirse en una urbanización.
El sueño de la comunidad es que puedan legalizar sus predios y convertirse en una urbanización.

Janis Altamiranda, representante del sector, afirma que todo es la muestra de la vulnerabilidad en la que las personas tienen que vivir.

“Hay mucha hambruna y falta de oportunidades, porque de verdad no las hay. Y es más preocupante por los niños. Si desayunan, no hay almuerzo, no hay una cena, porque dependen es de lo que sus papás les traigan de lo que hagan en el día”, comenta.

Y es así. En La Roca de Cristo, al igual que en el resto de sectores de los Cerros de Albornoz, lo que prima es la informalidad y el rebusque, prácticamente, “lo que salga”, pues la mayoría de la comunidad está desempleada. Es por ello que no es extraño ver a personas delgadas y con bajo peso, pues simplemente no tienen para comer bien.

Somos una comunidad que solo necesita una oportunidad y que vean los derechos humanos que tenemos”

Janis Altamiranda, representante del sector.

La atención en salud también es compleja. El puesto de salud más cercano es el de Arroz Barato y como se ha dicho, llegar no es una tarea fácil. A los enfermos toca bajarlos en sillas ya sea corriendo o en moto y muchas veces también tienen dificultades en la atención porque no tienen Sisbén. Y es que ante la falta de comida e incluso de agua, las enfermedades en el sector son más comunes de lo que se cree.

“En cuestión de servicios públicos no tenemos ninguno. Ni alcantarillado, ni agua, ni luz. Por las noches uno queda entre tinieblas porque no hay foco que alumbre. Para el agua hay que tocar puertas para que nos manden un carrotanque una vez al mes o cada quince días, de resto, hay que coger de la lluvia, aquí toca orar para tomar agua porque sino toca muy duro. Queremos que nos haga una visita Aguas de Cartagena y se comprometan a que nos traigan un carrotanque para poder darle sostén principalmente a los niños, que hay muchos enfermos por esto”, dice Janis.

La comunidad debe hacer esfuerzos para que un carrotanque llegue ya sea cada quince días o una vez al mes.
La comunidad debe hacer esfuerzos para que un carrotanque llegue ya sea cada quince días o una vez al mes.

El estudio es otro de los problemas. Los niños no van al colegio. La mayoría está en la casa y aún así es poco lo que pueden hacer, pues no hay forma alguna de recrearse. Lo anterior fomenta otras problemáticas como que los jóvenes sigan malos pasos e incluso que se dispare el embarazo adolescente, que se da en ocasiones por casos de maltrato, abandono o desconocimiento.

“No es posible que esto exista”

La corporación Kofi Annan, de ayuda humanitaria, acompaña desde hace un año a la comunidad con diferentes actividades, pero su representante, Alexis Blanquicett, asegura que más allá de este tipo de acciones este sitio necesita ayuda de fondo.

“Aquí las personas se han visto obligadas a construir con desechos, con basura. No es posible que esto exista cuando en la zona industrial se mueve gran parte de la riqueza de Cartagena”, dice.

En Cerros de Albornoz tienen que esperar la lluvia para tomar agua

Igualmente, agrega que a pesar de que hay muchas empresas en los alrededores de la zona, estas no ejercen su labor de responsabilidad social empresarial.

“Lo que proponemos es que la mano de obra y el recurso humano capacitado sea contratado no en trabajos temporales sino estables, y que el Sena y las universidades comiencen a capacitar a la mano de obra no calificada y que no tiene ninguna formación”, expresa.

Allí la cantidad de madres cabeza de hogar abunda y para sobrevivir les es necesario trabajar. “A estas personas no se les puede tener siempre viviendo de la caridad, el trabajo es una oportunidad para que salgan de la pobreza, se alimenten bien y para que tengan otra forma de vida. Dicen que lo que aquí hay es flojos, delincuentes, invasión, pero no es así. Aquí lo que hay es un conflicto humanitario y social”, puntualiza.

Urbanización, el sueño

Además de las 57 viviendas que tiene La Roca de Cristo, se vislumbran muchas más construcciones de palo y madera en el sector, solo que varias personas no han contado con los materiales para terminar su vivienda. El punto, es que el número de casas sigue aumentando, y con ello el sueño de la comunidad: ser una urbanización.

Pero para ello el primer paso es que legalicen sus predios y dejen de considerarlos invasores, para que así el desarrollo pueda tocar sus puertas.

“Nosotros no somos ninguna invasión, todos tenemos derecho a que nos respeten, lo que pasa es que somos una comunidad abandonada por parte de la Alcaldía, por eso le hago un llamado alcalde William Dau a que por favor nos haga una visita. Somos una comunidad que solo necesita una oportunidad y que vean los derechos humanos que tenemos”, expresa Janis.

Son aproximadamente 70 niños los que residen en La Roca de Cristo, y es por ello que antes que un desalojo o una intervención de este tipo, los habitantes velarán primero por su protección, su humanización, y el derecho a una vida digna.




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