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De La Patagonia hasta Alaska en una limusina



“Viajar es vivir un montón de vidas en una sola, es cumplir sueños todos los días”.
Florencia y Lucas son una pareja de argentinos que vive bajo esa premisa.
Hace casi un año, los dos partieron desde su casa, en La Patagonia, con el objetivo de cumplir su sueño: recorrer de lado a lado el continente.
La travesía se inició en febrero de 2012, con la intención de cruzar, desde el lugar más bajo de América –La Patagonia-, hasta el más alto, Alaska.
Pero su viaje es distinto al de la mayoría de viajeros. En lugar de aviones y de carros adecuados para andar por grandes distancias y por todo tipo de terrenos, ellos lo hacen en una limusina Cadillac modelo 89, un viejo vehículo que era usado en una empresa de alquiler.
Lejos de poseer los lujos y comodidades de una limusina excéntrica, como las de estrellas del espectáculo o personalidades millonarias, el vehículo de Florencia y Lucas solo les ofrece lo necesario. El auto es su hogar.
“La idea es unir América de punta a punta en una limusina, que es nuestra casa. Ahí tenemos un colchón, una cocina. Se ha transformado en nuestro hogar”, comenta Florencia con la nostalgia de haber dejado atrás parte de su vida, pero con el brillo en los ojos por las experiencias vividas hasta el momento.
“La idea es poder conocer todos los países del camino y otras gentes, otras culturas, otros paisajes. Dejamos nuestras vidas prácticamente, sin tener definido el tiempo en que vamos a volver”, agrega.
Hasta el momento, el viaje va en la mitad del camino. Desde su partida de Argentina, han recorrido varios lugares de Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, donde se encuentran ahora.
En esos países han vivido diferentes anécdotas y conocido las diversas culturas de Sudamérica.
“Una anécdota fue cuando llegamos al salar de Uyuni en Bolivia, donde en la carretera la temperatura bajó a menos de 24 grados y se congeló la limusina y estuvimos ahí cuatro días hasta que nos rescataron”, señala Lucas.
COLOMBIA
La pareja de viajeros llegó a Colombia hace dos meses, donde dicen han cambiado la imagen que tenían del país.
“Uno tiene la imagen de Hollywood, que Pablo Escobar está suelto por ahí, pero acá nos hemos llevado la mejor impresión y es donde nos hemos sentido más seguros”, asevera Lucas.
Su última parada en Colombia es Cartagena. Aquí, al tiempo que conocen y exploran la ciudad, diligencian los requisitos para viajar en barco hasta Panamá, desde donde iniciarán el recorrido por Centro América.
“Es una ciudad que te vuela la cabeza, una mezcla de historia y avance, unos edificios increíbles con unos castillos de muchos siglos, una ciudad increíble”, dice Lucas tras dos días de haber arribado a la ciudad.
¿CÓMO VIVEN?
Florencia y Lucas sustentan el viaje con la venta de fotos, postales y un libro que escribieron durante la travesía. Ahora dicen necesitar ayuda para conseguir los recursos para pagar el cruce de la limusina en Barco hasta Panamá. Los cartageneros que quieran ayudarlos pueden contactarlos en su página de Facebook: América sin Límites. 




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