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“Antes de que nos trague el mar, nos dejan morir en la miseria”: Marlinda

La comunidad de Marlinda, en el corregimiento de La Boquilla, lleva más de 35 años luchando contra el abandono distrital y cinco contra la amenaza de una reubicación.

Cuando se habla de Cartagena, la arquitectura colonial y los vivos colores del Centro Histórico suelen ser las primeras imágenes que se cruzan por la mente de las personas no nativas, ignorando el hecho de que las problemáticas de seguridad e infraestructura que atraviesa ese sector del Distrito opaca cada vez más su belleza; sin embargo, si se adentran un poco más a La Fantástica podrán darse cuenta de que las condiciones de vida de la mayoría de barrios populares de la ciudad son deplorables. Lea aquí: Identifican ocupaciones indebidas en Marlinda y Villa Gloria

Lo mismo sucede con el corregimiento de La Boquilla, que ante los ojos de muchos cartageneros no es más que un lugar con lindas playas para desconectarse el fin de semana.

600
familias habitan en la vereda de Marlinda, en el corregimiento de La Boquilla, en condiciones de pobreza.

¿Por qué? En ese mismo corregimiento, entre el mar Caribe y la ciénaga de La Virgen, se encuentran muchas comunidades que sobreviven día a día ante la pobreza extrema y bajo la sombra del abandono distrital, hoy hablaremos de la vereda de Marlinda. Lea también: El caso Marlinda

¿Qué es Marlinda?

“Marlinda es una vereda al norte de la ciudad de Cartagena. Somos una comunidad de pescadores artesanales, esta es nuestra principal actividad económica”, explica Whainer Pardo, presidente del Consejo Comunitario de esta población.

“Desde hace más de 35 años estamos instalados en este territorio y en todo este tiempo no ha habido ningún tipo de inversión pública en la vereda”, señala.

Según Rocío Fabro, tesorera de la Escuela Afrodescendiente de Marlinda, esto se deriva inicialmente de una tutela interpuesta en contra del asentamiento que “condenó” a la comunidad con tres ejes temáticos: ocupación del espacio público, zona de bajamar y depredadores ecológicos.

“En cuanto al calificativo de depredadores ecológicos dejo claro que todos los habitantes de Marlinda han sido formados, y han venido formando a los venideros, con la cultura del respeto a los recursos naturales”, dijo Fabro. Le puede interesar: Más sobre Marlinda

Y añadió: “En cuanto a zona de bajamar, la comunidad sí sufre inundaciones cuando llueve, igual que toda la ciudad de Cartagena actualmente, incluso la Plaza de la Aduana en el Centro, pero eso no es motivo suficiente para querer desalojarnos de este territorio, ¿por qué mejor el Distrito o el Estado no invierte para mitigar esta problemática?”.

Orden de reubicación

Gloria Sánchez, representante legal del Consejo Comunitario de Villa Gloria, comunidad vecina que comparte las mismas problemáticas, explicó que en el año 2017 el Consejo de Estado basado en los tres ejes mencionados, ordenó a través de un fallo la reubicación de estos asentamientos.

“Somos pueblos étnicos en territorios ancestrales. Cada uno de nosotros es sujeto de especial protección, va a ser imposible que nos movamos de aquí. Debido a todo el trabajo de recuperación cultural que hemos venido realizando durante más de 35 años es que hoy luchamos por la permanencia en este territorio”, dijo Sánchez. Siga leyendo: 40 sillas para 120 niños, comedor comunitario de Marlinda requiere manos amigas

De acuerdo con los habitantes, escudado en este fallo el Distrito siempre mira hacia otra dirección cuando Marlinda pide ayuda.

“Aquí no se realiza ningún tipo de inversión. No contamos con un centro asistencial de salud, no se realizan obras de infraestructura, ni alcantarillado y el único colegio que tenemos está a punto de venirse abajo, debido al deterioro de la estructura, poniendo en riesgo a más de 300 niños que estudian en él”, aseguró Whainer Pardo.

Hoy la comunidad de Marlinda hace un llamado a la inversión por parte de la Alcaldía de Cartagena, e incluso de la Presidencia de la República, diciendo que no se están ahogando en el mar, sino en la miseria.




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