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Abortar en la clandestinidad: historia de una mujer que ya lo vivió

Una cartagenera cuenta la dolorosa e impactante historia de cómo se realizó un aborto clandestino. Especialistas dan su posición sobre la despenalización.

La decisión de la despenalización del aborto sigue haciendo eco en Colombia. Hay quienes están a favor y otros están en contra. Pero, ¿qué hay de las mujeres que ya lo vivieron desde la clandestinidad? Susana Ramírez* es una de ellas. A sus 19 años, se realizó un aborto y hasta ahora pocos saben eso. Esta es la historia de un aborto clandestino ilegal, la realidad de muchas cartageneras.

“Sí, yo aborté. Fue el 6 de mayo del 2016. Era una chica iniciando su vida universitaria y laboral, con ganas de comerme el mundo, con la motivación de ser la estrella de la familia. Una familia conservadora que jamás me habló de sexo por miedo de incitarme a tenerlo. No me sobreprotegían y tenía mucha libertad, pero jamás se habló de sexo”, cuenta Susana.

Hasta el reciente fallo de la Corte Constitucional, el aborto solo se permitía en caso de violación, si la salud de la madre estaba en riesgo o cuando el feto tenía una malformación que comprometiera su supervivencia (esto se dispuso en un fallo del 2006).

“Todo ocurrió en una semana. Por un retraso me enteré que estaba embarazada. Junto a mi novio de ese momento recurrimos a una ecografía transvaginal y luego de saber que tenía 4 semanas de gestación llegó el momento más difícil: la decisión”.

Susana cuenta que por fortuna tuvo a su lado a una persona que la apoyó y que siempre fue su decisión el hacerlo o no, pero ese no es el caso de todas las mujeres.

“Logramos conseguir misoprostol en el más bajo mundo de Cartagena. Buscamos en internet cómo era el proceso y entonces pasó, Se fue. Por poco pude irme yo también. Fue muy traumático, desde la introducción de las pastillas hasta las contracciones; ver cómo expulsé un gran coágulo de sangre y padecer abundantes sangrados día y noche durante casi dos meses. Tuve la hemoglobina y las defensas bajas después de esto, pero más allá de cualquier dolencia física, quedó la emocional. No es fácil cargar un muerto encima, literalmente”, relata Susana.

Según el comité de derechos humanos y salud de la mujer de la Federación Colombiana de Obstetricia y Ginecología (Fecolsog), se estima que cada año en el país se hacen unos 400.400 abortos con métodos no confiables.

“Me duele pensar en las personas que lo hacen por irresponsabilidad, como yo. Quiero ser clara en que no lo apoyo. Hoy pienso en cuántos años tendría mi bebé. Quizás sí hubiera decepcionado a mis padres y retrasado mi proceso de crecimiento profesional y laboral, pero dejo claro que no me arrepiento. Me duele la vida, sí. Pero siento que la misma cantidad de mujeres que abortamos siendo esto un delito, son las mismas que lo seguirán haciendo, pero ahora de manera legal. Defendamos nuestras convicciones, más allá de morales o no, son tuyas, igual que tu cuerpo, igual que tu vida”, concluye Susana.




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