Colombia, último centro de civilización espiritual, el apocalíptico

06/05/2020 - 15:50

Por René Arrieta Pérez y José Vicente Arias Rincón

 

Colombia es el  último centro de civilización espiritual del mundo, el último que Dios ha establecido, el apocalíptico. Lo que constituye al país en un nodo energético importantísimo en la geografía del planeta, condición que antes ostentaron otros países del orbe. No es gratuito que nuestro territorio, de manera geolocalizada, esté en el punto de centralidad en la geografía del globo terráqueo. Esa condición, igualmente, le concede a la nación colombiana el mayor índice de expresión energética espiritual en el mundo.

Colombia ahora es potencia en música y potencia en deportes y otros ámbitos, y lo será en ciencias. Será muy destacada en muchos aspectos, en todo lo que caracteriza a los centros de civilización. Colombia es un epicentro de referencia cósmica. Aquí se encuentra Chiribiquete, un enigma, un prodigio, sobre el cual Dios Padre llamó la atención de René Arrieta Pérez, a quien le manifestó esa información hace tres años, en el 2017, cuando en el centro de la ciudad de Cartagena, asistía al Festival de Cine de Cartagena, FICCI, y estaba muy concentrado viendo la película documental “Chiribiquete, videografía de expedición al centro del mundo”, del director Carlos Arturo Ramírez, y lo puso a mirar con su visión oculta hacia ese sitio. Se lo mostró en una primera instancia. Le dijo: “Chiribiquete es un hecho cosmogónico”. También me solicitó que lo indagara con mi compañero de misión y ampliáramos nuestro conocimiento sobre el lugar en relación con el cosmos.

Luego, en una segunda oportunidad, Dios, apareció a mi lado, a mi izquierda, prodigioso e imponente, estando en sueños, y me dijo: “De Mí se dicen cuentos, mitos, historias y leyendas. Mira quién soy Yo.” Y se desenvolvió en un pentagrama. Escuché una sinfonía que representa su creación, que ahora me reservo cual es, pero ya es conocida entre los hombres porque Él envió a un compositor a la tierra con la misión de que la captara y la diera a conocer. En la medida que transcurría la sinfonía en el pentagrama, el  Santo Creador, como una proyección holográfica se plasmó en Orión. Me desperté y le dije: “Padre”. E inmediatamente supe los detalles de lo que me correspondía hacer: reescribir la información existente, puesto que todo eso está codificado en mi esencia espiritual. Asimismo, indagué sobre Orión y Chiribiquete. De otro lado, Orión, es la única constelación que se observa en toda la franja ecuatorial. Desde el hemisferio norte se observa la parte superior, y desde el hemisferio sur, la parte inferior.

Las personas que tienen información sobre estas dos referencias, Orión y Chiribiquete, saben las relaciones entrañables que entre estos existen, y  son quienes expresan la majestuosidad del lugar. Justo, unos minutos previos a publicar este texto, anoche 5 de mayo, recibí la orden del mundo superior que no lo hiciera sin antes haber visto la película “El sendero de la anaconda”, escrita y dirigida por Alessandro Angulo. Me dispuse en ese propósito, la hallé y pude verla. La razón existente para que me fuese señalado ese objetivo es porque en la cinta documental participan investigadores a los cuales se les ha encomendado la misión de velar por la custodia del lugar a partir de su rol de académicos, a los que también se les ha iluminado de una forma amplia sobre la particularidad del lugar.

El narrador y protagonista del filme, Wade Davis, quien fue discípulo de Richard Evans Schultes, el primer gran explorador del Amazonas colombiano, dice que su maestro se encontró con un mundo de gloria, las montañas de Chiribiquete, que son un símbolo de Colombia, y contienen belleza, diversidad, la riqueza de lo salvaje y desconocido, la gloria de Dios manifiesta en el planeta Tierra. Además, cita una serie de anotaciones del diario de su maestro, que se constituyen en apreciaciones inspiradoras para la humanidad, que develan la comunión de él con un lugar de alta sacralidad. Schultes, plasmó en su diario, en el año 1943, que sentía que el río Apaporis, y Chiribiquete tenían que haber sido el primer taller de Dios, y desde allí Dios continuó construyendo el mundo.

Martín Von Hildebrand, discípulo de Gerardo Reichell-Dolmatoff, y otro antropólogo protagonista de la película, a quien el expresidente Virgilio Barco le peticionó en su gobierno que trabajara en favor de las etnias del Amazonas y de su territorio, dice que todo Occidente debe resolver el problema del cambio climático con ellos, conocedores y guardianes de la selva, el pulmón del mundo.

Davis cree que por esa inquietud creada por Richard Evans Schultes sobre el lugar, los esfuerzos de los investigadores que vengan van a hacer evidente esa gran importancia de Colombia, enfatiza también que el gran beneficio del conflicto armado en el país es haber preservado ese santuario por 50 años de la voracidad explotadora de los hombres y las multinacionales, cuando otras naciones echaban su destino al aire, porque ahora ya se tiene consciencia de la importancia de cuidar ese tesoro. Afirma Wade Davis que Colombia tiene más riqueza ecológica y geográfica que cualquier otro país en el planeta.

Sin embargo, en los últimos años, se ha cebado sobre estas áreas de territorios selváticos el crimen de la deforestación, que atenta contra un equilibrio ecológico delicado, que es vital para la vida en la Tierra.

Pues bien, Chiribiquete es algo así como el ombligo del universo. Desde ese sitio se establece el centro referencial de atención de Dios, plasmado en la constelación de Orión. Su representación cósmica visible en el universo. Todo este andamiaje conceptual lo explicaremos en el Tercer sello del apocalipsis, que lleva como subtítulo: Cosmos.

De otro lado, mi padre terrenal, Jaime Arrieta Arroyo, me dijo cuando era niño: “Colombia, como parte de la cuenca amazónica será una potencia en el mundo”, ahora, por fin, entiendo su lúcida convicción visionaria.

Por ser Colombia ese último centro de civilización espiritual, es la razón por la cual desde aquí se irradia a todo el planeta, al mundo entero, toda la información que tiene que ver con el fin de los tiempos. De estas tierras saldrá todo lo concerniente al tema, puesto que aquí es donde habitan ‘los dos testigos del apocalipsis’, y desde donde escribirán los siete tratados o sellos, que en cuanto estén escritos y divulgados, es decir, rotos, se irá cumpliendo el plan de Dios para el apocalipsis.

Colombia es el último centro de civilización espiritual, foco de la información apocalíptica, porque en este país, es donde nacieron y viven sus tres hijos: sus dos olivos, sus dos elegidos, sus dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra, Era y Ramiac (ver en el Primer sello, sus reencarnaciones); y Jesús de Nazaret, su séptimo hijo, quien ya está aquí y es un niño, y es también el calendario del fin de los tiempos en el mundo espiritual. Cuando él cumpla sus 33 años simbólicos, el Viernes Santos de 2042, inicia el Juicio Final en el cielo. En este mundo físico se anuncia ese acontecimiento con un terremoto que ocurrirá en Israel, país en el que lo crucificaron, y fue el quinto centro de civilización espiritual. El conteo regresivo se hace visible en el mundo físico con el deshielo de los glaciares y los polos, que acabará con este mundo en el que vivimos, porque es un hecho irreversible, una hecatombe que romperá con el equilibrio que se establece en el planeta.

Los siete centros de civilización espiritual que dispuso Dios para el mundo son los siguientes:

1. India, cuna de Krisna y Rama.

2. Nepal, cuna de Buda.

3. Persia, cuna de Mitra.

4. Egipto, cuna de Hermes.

5. Israel, cuna de Jesús de Nazaret y de acontecimientos bíblicos

6. Arabia, cuna de Mahoma, y país que Dios señaló a Moisés como la Tierra Prometida, que el pueblo liberado de la esclavitud en Egipto no aceptó porque era desierto.

7. Colombia, cuna (actualmente) de Era y Ramiac, ‘los dos testigos del apocalipsis’; y de Jesús, ahora, quien vino a cumplir la promesa de salvación de su Padre, y encarnó con nuevo nombre.

Los siete centros de civilización también corresponden a una relación con los siete chakras o centros energéticos del cuerpo humano, y establecen una correspondencia de mensajes específicos y muy particulares de Dios, quien ha enviado a la tierra a sus siete hijos.

Recordamos que los siete hijos de Dios son:

  1. Era, quien encarnó en Hermes Trismegisto, en Moisés, y ahora (uno de los dos testigos del apocalipsis).
  2. Krisna.
  3. Rama.
  4. Buda.
  5. Ramiac, quien encarnó en Mitra, y ahora (el otro de los dos testigos de Dios para el apocalipsis).
  6. Mahoma.
  7. Jesús de Nazaret (quien ya está encarnado con un nombre que nos reservamos).

 

Para concluir, debemos enfatizar, entonces, que Colombia fungirá como el último centro de civilización espiritual por disposición del Creador, desde donde sus dos testigos del apocalipsis romperán los siete sellos, detallarán a la humanidad todo el plan del fin de los tiempos y los acontecimientos relacionados, que Chiribiquete, emplazado en el Amazonas colombiano, es su santuario natural en el planeta, y finalmente, que para Dios es despreciable la deforestación y la depredación de unos individuos criminales sobre este territorio caro a su amor.

 

Nota.

Todos nuestros artículos en el que Dios Padre, envíe mensajes a la humanidad a través de sus dos testigos, tendrán esta advertencia, y el costo personal y familiar puede ser muy alto:

Quien no esté en capacidad de ver en el mundo espiritual y de comprobar o no lo que decimos, mejor que permanezca en silencio, reflexione y le deje todo juicio al tiempo, que no haga ningún comentario en contra, no sea que por hacerle pulso al mensaje de Dios sea blanco de su ira. Toda persona que ataque la palabra de Dios en boca de sus dos ungidos, de los dos testigos del apocalipsis, se vincula a que la severidad de la ley divina lo castigue con tragedia y muerte, y con juicio sumario lo hagan descender a las mazmorras del Infierno. De forma idéntica a como cuando la autoridad policial captura a un delincuente, a un infractor de la ley, que los lectores consideren la debida advertencia, que reza: “Todo lo que usted diga podrá ser usado en su contra”. La ley se cumplirá de forma implacable. Ya llegó el momento, en consideración de la jerarquía celestial, que no se puede dejar pasar ningún tipo de faltas, y mucho menos afrentas e insultos, al ejercicio de la autoridad de Dios y de sus plenipotenciarios aquí en la Tierra, en este periodo del fin de los tiempos.

Crédito de la imágen: Toda Colombia.

 


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