¿LA PSICOLOGÍA PUEDE ESTAR DENTRO DE LA ECONOMIA NARANJA?

20/08/2021 - 21:01

Por: Oscar Javier Arciniegas Garzón

Subdirector Nacional del Campo de Psicología Educativa. Colegio Colombiano de Psicólogos

Quiero iniciar esta columna con un artículo de la revista Portafolio, en la cual menciona lo que significa la economía naranja: Las actividades económicas de estos sectores van desde la arquitectura, las artes visuales y escénicas, artesanías, pasando por el cine, el diseño editorial, y hasta se alcanza a cubrir el cine, la música, la moda, los juguetes y principalmente la cultura. (Portafolio, 2018)

En el mismo sentido, la revista Dinero referencia a  John Howkins, especialista en el tema de “industrias creativas”, afirmando que la economía naranja es creativa y comprende los sectores en los que el valor de los bienes y servicios se fundamentan en la propiedad intelectual.

Para el caso Colombiano, el campo cultural está dividido estadísticamente en los siguientes sectores: audiovisual, libros y publicaciones periódicas, música fotogrababa, juegos y juguetes, artes escénicas y espectáculos, educación cultural, creación publicitaria, artes visuales, creación, diseño y patrimonio cultural.

Teniendo en cuenta lo anterior, La Psicología podría tener una oportunidad en esto que se denomina economía naranja enfocado a la innovación no de estrategias intangibles como se viene haciendo desde hace mucho tiempo, si no de material tangible como juegos o elementos didácticos, etc., producto de investigación con evidencia empírica no necesariamente desde las universidades el cual es característico, si no desde los diferentes escenarios donde se desenvuelve el profesional, sin embargo, el sistema laboral en sí mismo, dificulta el desarrollo de la cualidad principal de lo que es la economía naranja – CREATIVIDAD-, debido a la rigidez de los procesos establecidos en cada uno de los escenarios donde se mueven los psicólogo en el país. Y para eso se necesita tiempo, tiempo para pensar y con estas características laborales, el tiempo no alcanza ni para lograr el cumplimiento de metas ni mucho menos para actividades de ocio que permitan oxigenar la mente y el espíritu.  Por otro lado, un grupo significativo de Psicólogos están pensando, no en la creatividad de algún producto innovador, si no cómo conservo mi contrato, cómo consigo trabajo o qué me pongo hacer, lo que yo llamo el rebusque psicológico en la escasez del sector productivo.

Es claro igualmente, que muchas de las universidades a través de los programas de psicología desestimulan la creatividad con pensamientos autocráticos de algunos docentes que ante cualquier elemento de iluminación de un estudiante que de no esté alineado con sus conceptos y en el peor de los casos preconceptos desestiman un idea innovadora y creativa que podría romper con lo tradicional y catapultar de otra manera a la psicología dentro de las ciencias humanas y se pierde una valiosa oportunidad de avanzar de una forma diferente. Esta situación me pone a reflexionar de cuántas oportunidades se han perdido y cuántas hemos desestimado.

De igual forma, existen factores de índole cultural dentro del mismo gremio que se caracteriza por hacer las cosas de la misma forma en que la aprendieron hace años y se habitúan a un mismo procedimiento, incluso ni siquiera hace parte de su propio repertorio comportamental si no adoptado de un profesor que se formó en décadas pasadas donde ya puede estar redefinido ese método debido a que el conocimiento recorre el camino a pasos agigantados y lo principal  a tener en cuenta es que el mundo de la creatividad lo hace a mayor velocidad. Es curioso observar cuando algún colega propone algo innovador inmediatamente otro lo avasalla con una palabra, mirada o solamente un sutil gesto de desaprobación que hace que ese idea producto de la creatividad se apague y simplemente quede en el aire difuminado con el viento.

Ante todo esto, pienso que la Psicología puede estar dentro de la economía naranja si es capaz de autocriticarse, si los profesionales que conformamos este gremio estimulamos nuestra creatividad o al menos dejamos que los demás lo hagan, que los estudiantes se esfuercen a realizar las cosas de una manera diferente, las universidades permitan romper los esquemas preestablecidos en investigación y en las prácticas educativas y sobre todo tener el tiempo para pensar porque las ideas salen como epifanías, como dice un amigo, en un momento de inspiración y para ello necesita tiempo. Quiero terminar con una frase de Susan Wojcicki “si usted se la pasa trabajando 24 horas los siente días de la semana, no va a tener ninguna idea interesante. La separación entre la vida y el trabajo es importante para la productividad” 


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