EXTERMINIO DE PALENQUES OLVIDADOS Y SAN BASILIO. (Historias secretas).

04/12/2021 - 20:09

EXTERMINIO DE PALENQUES OLVIDADOS Y SAN BASILIO. (Historias secretas).

  1. Sancho Gimeno: el gran exterminador.

Arrasar y exterminar la “semilla del mal”, según los españoles, (los palenques) fue la política impuesta desde la tercera década del.  siglo XVI por los gobernadores de la Provincia de Cartagena de Indias y del Cabildo Regimiento y Justicia de su capital, contra los movimientos liberadores de los cimarrones y palenqueros, quienes habían sido capturados, de manera violenta, en las diferentes naciones africanas.

Gobernadores, líderes políticos y militares de diferentes ámbitos de actividad, a quienes la historia tradicional, aceptada como la historia oficial de la ciudad, convirtió en grandes personajes, se tornaron en acérrimos perseguidores, contra aquellos esclavizados: africanos y criollos, quienes optaron por liberarse del yugo criminal que sus amos españoles establecieron sobre ellos y sus descendientes: los esclavizados criollos, nacidos en estas tierras.

El ejemplo que mejor ilustra la situación referenciada es el que se presentó en los montes de María al finalizar el siglo XVII, cuando el gobernador Sancho Gimeno decidió arrasar los palenques de esta región.

Fue en los Montes de María donde se concentró la mayor resistencia de los cimarrones y palenqueros de la Provincia Cartagena y fueron varios gobernadores de la región, quienes trataron en vano de acabar con las rebeliones, a través de incursiones, siendo la más despiadada contra los palenqueros, pero la más efectiva para la causa española, la del ya mencionado Sancho Gimeno Horosco.

Centrando nuestro objetivo en el exterminio de los palenques, leamos a hora los documentos que desde los archivos españoles trajo Roberto Arrázola en su comentado libro: “Palenque el primer pueblo libre de américa”

2. EL EXTERMINIO DE LOS PALENQUES DE LOS MONTES DE MARÍA.

Revisemos la carta que el 27 de octubre de 1694 escribe el citado Gimeno  Horosco al rey Carlos II    “el hechizado”. Decidido a acabar con los palenques de la sierra de María, el gobernador escribe:

“Salí de esta plaza el día once de febrero de este año 94, poniéndome en marcha con la infantería y gente de guerra que se juzgó conveniente para arrasar y romper dichos palenques, teniendo de antemano cubiertos y tomados los sitios por donde podían escapar esos negros”.

Después de hacer alianza con las autoridades de Tenerife en la Gobernación de Santa Marta y de acusar al cura “Miguel del Toro” de asistirlos, Sancho comunica que:

“Marché personalmente, el 24 de febrero hacia el palenque de San Miguel que era el principal de todos, y sin embargo, de llevar cuatrocientos y cincuenta hombres y de ir en forma  y ordenanza militar con vanguardia, cuerpo de batalla y retaguardia y dos mangas de arcabuceros por los costados que batían el camino y cubrían la marcha; habiendo andado, más o menos, como cuatro leguas, a pies se hallaron los negros  de dicho palenque, reforzados con los de los demás palenques que estaban emboscados, por frente y costados como cosa de medio cuarto de legua de dicho palenque de San Miguel en cuyo paraje tuvieron el atrevimiento y osadía de embestir dicha vanguardia contra la cual dispararon una descarga cerrada de arcabucería de que mataron dos hombres y hirieron cinco, pero habiéndolos atacado desampararon  la emboscada y se pusieron en fuga con la que iban desamparando las escopetas, flechas y otras armas que fueron recogidas  por los que les iban siguiendo a largo plazo de dicho  palenque , el cual hallé acabándose de arder por haberle pegado fuego la noche de antes”.

“Persuadido que no hallaría cuartel donde alojarme, pasé 48 días allí y teniendo noticias que dichos negros habían pasado a refugiarse en otro palenque nombrado Duanga (San Jacinto) que distaba siete leguas del de San Miguel, envié al capitán D. Juan Gabriel con ciento y setenta hombres para que le atacase, aprendiese o matase, y al mismo tiempo mande al capitán D. Luis de Tapia para que hiciese la misma diligencia con el otro palenque nombrado Arenal que estaba mucho más distante”.

3. LA MUERTE DEL CAPITÁN PALENQUERO DOMINGO CRIOLLO

“y apresaron a diferentes esclavos, mataron otros, y al mismo tiempo despaché varias cuadrillas con rastreadores que fueron siguiendo la chusma que la había tenido retirada  a cargo del dicho capitán del dicho palenque nombrado Domingo Criollo de que se consiguió coger algunos negros y negras, y particularmente haber muerto de un arcabuzazo al dicho Domingo Criollo”…

 “de quien… cuya cabeza se trajo a mi presencia y remití a esta ciudad para que se fijase en parte pública, en cuyo estado resolví retirarme a la plaza… no sin antes haber cogido hasta entonces noventa esclavos, grandes y chicos y muertos cuarenta y tres, sin contar los que se consumirían por la necesidad en que los puso la guerra y la falta de sustento” .

 Con los sobrevivientes la venganza de Gimeno fue implacable: un palenquero cabo del ejército de los rebeldes fue condenado a muerte, otros fueron condenados   a 200 azotes y otros desterrados de la provincia.

4. EL EXTERMINIO DE LOS PALENQUES DE LA VILLADE TOLÚ Y SUS CERCANÍAS.

Sin ambages Gimeno sigue escribiendo al rey  :Y en conformidad de las órdenes que distribuí tocante a la cogida de los negros o parte de ellos, el capitán D. LUIS Tapia, que lo es de la villa de Tolú teniendo noticia de que en el sitio nombrado Zaragocilla se estaban poblando algunos negros de los del San Miguel hizo una entrada  y en ella y cogió veinte y nueve cabezas chicas y grandes las cuales me remitió a esta ciudad, las cuales llegaron el 28 de agosto pasado de este año.

Y en 9 del corriente recibí carta del capitán Toribio de la Torre alcalde ordinario de la villa de Tolú en la que me dice que hizo entrada en un palenque ubicado en la cercanía de ella y cogió cuarenta y un cabezas de esclavos…

5. EL EXTERMINIO DE LOS PALENQUES DEL NOROSÍ.

Arrázola, refiriéndose a la política persecutoria y criminal de Sancho Gimeno Horosco, escribe:

El propósito del castellano de San Luis de Bocachica y gobernador interino de la Provincia de Cartagena de exterminar la “perniciosa semilla” de todos los cimarrones en toda su gobernación queda demostrado con “la entrada” hecha por su orden a “los palenques del Norosí” por el alcalde ordinario de la villa de Santa Cruz de Mompox, Toribio de la Torre y Casso.

El alcalde de La Torre en misiva dirigida a Gimeno explica: “Señor gobernador y capitán general: En virtud del auto proferido por V.S., en la ciudad de Cartagena en catorce de agosto de este presente año(1694) y en conformidad de la comisión que V.S. se sirvió despacharme para que rompiese los palenques del Norosí y quebrada del Cimarrón y otras partes, salí con ramos de varias compañías: la de los españoles, la de los mestizos, de los pardos y ciento cincuenta indios flecheros”…

Y con ellos reconvinimos a los moradores de dicho palenque se diesen a la obediencia y no haciéndolo, respondieron   valerosamente con lanzas y machetes y los apretamos de tal suerte  que aprehendimos veinte y seis piezas(una pieza era un hombre joven, sano y fuerte , con buena capacidad de trabajo) , veinte esclavos  y seis libres, entre ellos dos españoles y  los heridos que salieron.

Continúa el alcalde: “y por información de dos negros prisioneros supe que más adelante había otro sitio donde estaban muchos huidos en la Quebrada de San Pedro donde se manejaba la sacada del oro y una de las cuadrillas se adelantó y comenzó a saquear los bohíos, de ahí que la gente huyó malogrando mi función.

Sin embargo, después de esto me dijo un …”baquiano que tres leguas distante del dicho palenque, había un sitio , en medio de serranías donde se habían refugiado  otros negros y el capitán de unos  y otros vivía en dicho sitio y se llamaba Juan Brun y por otro nombre Canuba el cual tenía diferentes prevenciones de guerra…entonces sin perder tiempo dejé en este sitio cincuenta hombres con indios para que les condujese los bastimentos que había dejado en el primer palenque” …

“y que hicieran correrías en aquellas montañas y serranías, asolando y destruyendo platanales, yucales y rozas que hallasen quemando las rancherías y aprehendiendo cualquier persona que habitase aquellas montañas… y siendo las tres de la madrugada les tuve cercados los bohíos y dando el asalto, salieron dichos negros con sus armas y nos embistieron valerosamente en cuya refriega se aprehendió al capitán y otras siete piezas”.

6.LA MASACRE ABARCÓ 50 LEGUAS DEL TERRITORIO DEL BOLIVAR GRANDE (Antigua Provincia de Cartagena de Indias)

Finalizando su carta, el alcalde ordinario de la villa de Mompox informa a Sancho Gimeno que libró de palenques una región de 50 leguas, comprendidas entre el sitio de El Firme, hasta las minas de San Juan en cuya extensión había más de 300 minas de oro que los palenqueros no dejaban explotar a los blancos… y continúa:

 “Y en lo tocante a lo ejecutado por el capitán Pedro Nolasco en el   sitio El Firme donde por mi orden estaba en guarnición…y allí aprehendió ocho piezas de esclavos y otros libres, azotó y aniquiló dichas rancherías de dicho sitio y concluyendo con los cuatro palenques que se debelaron y rompieron …allí se aprehendieron cuarenta y una piezas y algunos libres, recuperando así tierras ricas para la real corona. Que la divina guarde a VS. Octubre primero de mil y seiscientos noventa y cuatro. Thorivio de La Torre y Casso”.

7. LA RENDICIÓN Y DESTIERRO DEL CAPITÁN PALENQUERO PEDRO MINA.

No obstante, los certeros golpes que el imperio había propinado, con la mano criminal de Sancho Gimeno y sus hombres a los palenques de los montes de María y del Norosí (sur del Departamento de Bolívar), el gobernador encargado seguía obstinado en borrar de una vez por todas, la resistencia de los rebeldes.

Por ello, el 22 de septiembre de 1695 escribía de nuevo al rey:

“Señor: en carta de  octubre de 1694 tengo dado cuenta a V.M.(vuestra majestad) de haber roto y debelado a fuerza de armas, los palenques de los negros alzados que se hallaban poblados en las sierras de  María y muerto al capitán Domingo criollo caudillo principal y aprehendido más de doscientas cabezas hombres y mujeres entre chicos y grandes ; y debelado a sí mismo  el palenque que se halla poblado en las tierras del Norosí jurisdicción de la villa de  Santa Cruz de Mompox….por el perjuicio tan grave  que causaba  a esta provincia , cuyas diligencias y disposiciones me apliqué con el cuidado y celo que requería materia tan del agrado  de Dios y del servicio de VM”…

 “y continuando mi celo deseando destruir  y consumir  enteramente dichos palenques por haber quedado algunos negros en  la montaña y por su capitán el negro Pedro Mina , segundo caudillo de dichos palenques, por la muerte del dicho Domingo Criollo, incesantemente ordené se les hiciese diferentes entradas por los cuadrilleros hasta  aprehender vivo o muerto dicho negro capitán y demás negros que le seguían, y habiéndose aprehendido catorce de su cuadrilla…resolvió dicho capitán entregarse a cambio que se le perdonase la vida.

En efecto Pedro Mina se entregó y Sancho Gimeno accedió a perdonarle la vida…”Y con esta noticia  dicho Pedro Mina salió de dicha montaña con las dichas quince piezas de esclavos que le seguían y se vino a esta ciudad y se presentó ante mí y queda asegurado en la cárcel pública para así llegase a este puerto la armada real de San Juan de Ulúa(Puerto Veracruz México) para que él sirva  toda su vida  por esclavo perpetuo de V.M”.

Tras Pedro Mina se entregaron otros cimarrones, quedando según Gimeno tres o cuatro negros de casta (nacidos en África) y diez y seis de los criollos de montaña. De esta manera, los rebeldes fueron reducidos a un número poco significativo, pero las acciones libertarias continuarían avante y así se dio:

8. EL SURGIMIENTO DEL PALENQUE DE SAN BASILIO.

Es María Cristina Navarrete en su ensayo “Reyes, reinas y capitanes” … quien explica el surgimiento del palenque de San Basilio en los siguientes términos:

“En 1694, el gobernador interino Don Sancho Gimeno de Orozco hizo recuento al rey de las actividades emprendidas para destruir los palenques de la sierra. Marchó personalmente al de San Miguel, el más importante de todos y encontró a los negros reforzados con los pobladores de los demás palenques. Ante la embestida de las tropas del gobierno los cimarrones abandonaron las armas prendieron fuego al palenque y se fugaron. El gobernador permaneció 48 días y se enteró que se habían trasladado a Duanga, a siete leguas de allí. Paralelamente envió dos capitanes de su ejército contra El Arenal donde apresaron a varios de sus habitantes, mataron a varios y quemaron y arrasaron el palenque. Al mismo tiempo despachó varias cuadrillas para perseguir a Domingo Criollo y a la gente que lo acompañaba.

“El capitán Domingo el Grande fue asesinado de un arcabuzazo y su cabeza fue remitida a Cartagena para ser exhibida en lugar público. La avanzada de las fuerzas del gobierno había arrasado los palenques de San Miguel, Duanga y Arenal, pero algunos de sus pobladores alcanzaron a huir y refugiarse en los montes o en otros palenques”.

“Sin embargo, cimarrones y palenqueros no se dieron por vencidos: “algunos fugitivos se refugiaron en los palenques de la serranía de San Lucas y otros reconstruyeron San Miguel Arcángel de las cenizas.

En 1714, el capitán de ese entonces Nicolás de Santa Rosa se dispuso a firmar la paz y una serie de capitulaciones con el obispo Antonio María Cassiani, quien sirvió de mediador. El poblado recibió el nombre de San Basilio Magno en honor a la orden de San Basilio a la que pertenecía el obispo y conservó la denominación genérica de palenque honrando a todos los que existieron y lucharon por la libertad de los montes de María”. (P.P.16,17,18. Consultado nov.22.2021).

A MANERA DE CONCLUSIONES.

Fueron miles de cimarrones y palenqueros los sacrificados por el gobierno español, a manos de gobernadores, jefes militares, y la “Santa Hermandad” quienes los persiguieron y arrasaron sus poblados.

Sin embargo, a lo largo de  esta epopeya de los esclavizados africanos y criollos durante 300 años, el embate más despiadado y mortal, lo realizó el castellano del fuerte San  Luis De Bocachica Sancho Gimeno Horosco, cuyos hombres lograron arrasar los palenques de los Montes de María; no obstante, cual ave fénix del Palenque de San Miguel Arcángel surgió el palenque de San Basilio, el cual  se convirtió en el primer pueblo libre de América logrando conservar su autonomía frente a varios ataques despiadados  y a los  arrebatos refundadores del ingeniero Antonio de La Torre y Miranda, en sus “años de oro” de su  gestión.

Benkos Biohó, es sin duda alguna el legendario fundador de una dinastía de luchadores que adoptaron su apellido, bien por descendencia o bien por adoptar una simbología para la continuidad de la lucha libertaria.

Cubierto de la aureola de defensor de su raza, Benkos encarna el personaje real, más simbólico de la lucha cimarrona, convertido en leyenda.

Hasta nuestros días, los documentos de los archivos de Indias permiten identificar a otros luchadores como fueron Domingo Angola, Domingo Padilla, Domingo Criollo, Pedro Mina y Juan Brun o Canuba y muchos otros, que no ha sido posible poner a protagonizar en el presente ensayo.

Varios fueron también los gobernadores y cabildantes de Cartagena, los exterminadores de los palenques de la provincia homónima

Estoy convencido, que esta serie de “Historias Secretas” sobre los palenques de la Provincia de Cartagena, cumplió su objetivo al develar los sucesos históricos de los palenques de la sierra de Luruaco, los de los montes de María y los del Norosí al sur del Departamento de Bolívar, sucesos desconocidos para la inmensa mayoría poblacional de Cartagena de Indias, Bolívar y Colombia.

Con los afectos de siempre,

 reforzados con la resistencia de los cimarrones y palenqueros de nuestra historia:

UBALDO JOSÉ ELLES QUINTANA