Amores fogosos, desacralizados y enclaustrados

18/04/2020 - 17:41

A propósito de Sor Juana Inés de la Cruz. Enigmas de la Casa del Placer.

(Edición de María-Milagros Rivera Garretas, Sabina Editorial. 101 pp. 2018)

 

 Por: Ignacio Vélez Pareja / Miembro del Club de Lectura de Ábaco

 Cartagena, época del confinamiento, 2020

A comienzos de los años 60 leí Estudios sobre el amor,[1] una colección de ensayos de José Ortega y Gasset y quedé impresionado al leer la corta cita que hace de las cartas de Mariana Alcoforado, la monja portuguesa, «dirigidas a su infiel seductor» en el ensayo publicado allí, "Facciones de amor". En 1988 volví a encontrar las cartas, mencionadas por un paciente de Igor Caruso, (1914-1981), sicoanalista ruso, de ancestros italianos, en su libro La separación de los amantes[2]. Todo esto ha despertado en mí un interés permanente y obsesivo por los relatos de monjas amantísimas. Por esta misma razón me atrajo el texto de Rivera Garretas, que me propongo comentar.

Este escrito pretende tomar como pretexto el libro mencionado en el título para hacer un relato sobre dos mujeres contestatarias que vivieron a plenitud su amor y el placer en contravía de las normas establecidas. Se trata de Sor Mariana Alcoforado y de Sor Juana Inés de la Cruz. La primera escribió cinco apasionadas cartas de amor a su amante que la había abandonado; la segunda, poesía para el mundo, donde se incluyen versos dedicados a su amante, la Virreina de México. Defendió la liberación de la mujer, mucho antes de que se hablara del feminismo. Por lo tanto, no sorprende que el libro Sor Juana Inés de la Cruz. Enigmas de la Casa del Placer introdujera unas palabras novedosas: matrocinadoras y miembras, que evidencian el interés por recalcar el carácter feminista de la producción literaria de Sor Juana.

Sor Mariana Alcoforado nació el 23 de abril de 1640 en Beja, Portugal, y murió el 28 de julio de 1723 en la misma ciudad, a los 83 años. Sor Juana Inés de la Cruz (Juana Inés de Asbaje y Ramírez), nació en San Miguel de Neplantla, México, el 12 de noviembre de 1648 y murió el 17 de abril de 1695 a los 47 años, en Ciudad de México. Estas dos mujeres representan el amor ardiente enfrentado a todos los cánones sociales de su época.

Sor Mariana, escribió las famosas Cartas portuguesas o Cartas de amor de la monja portuguesa en 1667, cinco famosas misivas amorosas consideradas como una obra maestra de la literatura universal. En 1669, se publicó en París Lettres portugaises, como una versión de los escritos de una religiosa. Las cartas, dirigidas al Marqués Noel Bouton de Chamilly, conde de Saint-Léger, cuentan cómo Sor Mariana Alcoforado, se enamoró viendo al conde desfilar a caballo, a lo lejos, frente a su convento y cómo su propio hermano Balthazar le facilitó el encuentro con el Marqués; las cartas fueron escritas después del regreso del conde a Francia y la monja narra en ellas su pasión. En una de ellas, Mariana le escribió a su amado: “No me arrepiento, sin embargo, de haberte adorado. Me encanta que me hayas seducido. Tu cruel ausencia, quizás eterna, en nada disminuye la intensidad de mi pasión. Quiero que todos lo sepan; no la oculto y me gusta todo lo que hice por ti, contra todas las reglas del decoro. Mi orgullo y mi religión no han sido sino amarte perdidamente toda la vida, desde el momento en que comencé a amarte.” [3]

La Asamblea de La Casa del Placer fue un movimiento del S. XVII, que se fundó en Lisboa en ocho conventos femeninos por monjas portuguesas que eran lectoras y escritoras de poesía. Los enigmas de la casa del placer es un texto escrito por Sor Juana Inés de la Cruz en México, a petición de su amada, la condesa de Paredes María Luisa Manrique de Lara, ex-virreina de México, y por la Soberana Asamblea de La Casa del Placer. Fue publicado entre 1689 y 1692 en España. Ese texto contiene veinte misteriosos enigmas del sentir que enseñan a descifrar si verdaderamente es amor lo que se siente por otra mujer, o si es una ilusión no correspondida.

Mariana Alcoforado desde su celda en Beja, Portugal escribió sin pudor a su amor, apasionadas cartas, que recorrieron toda Europa y la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, se hizo monja para poder estudiar, pensar, escribir y amar libremente.

Sor Juana Inés de la Cruz, la monja portuguesa Mariana Alcoforado y las hermanas de La Casa del Placer están ligadas por un ardiente e intenso sentimiento: el amor. Para la primera se trata de un amor heterosexual prohibido y para las segundas se trata del amor homoerótico y de la poesía del amor lésbico. Mariana y Juana nos mostraron que, desde un espacio de enclaustramiento, desde una celda, desde una habitación propia, se puede amar, ejercer la libertad y disfrutar del placer.

Sor Juana sabía lo que era amar y ser amada y eso fue su inspiración. Sus poemas abordan los celos, la ausencia del ser amado y el amor no correspondido. De un soneto de Sor Juana en Inundación Castálida, dedicado A la excelentísima señora condesa de Paredes, marquesa de la Laguna, a quién ella llamaba Lisi, leemos los siguientes versos:

Así, Lisi divina, estos borrones

que hijos del alma son, partos del pecho,

será razón que a ti te restituya;

y no lo impidan sus imperfecciones,

pues vienen a ser tuyos de derecho

los conceptos de un alma que es tan tuya.

En Inundación Castálida también escribe para la Virreina, poco después de su primer encuentro en la Catedral:

Ser muger, ni estar ausente

no es de amarte impedimento;

pues sabes tú, que las almas

distancia ignoran, y sexo.

También, podemos leer de Sor Juana otros textos como

¿Quál es aquella homicida
que piedosamente ingrata
siempre en quanto vive mata
y muere quando da vida?

....

¿Quál será aquella passión

que no merece piedad

pues peligra en necedad

por ser toda obstinación?

 

Prosigue el mismo asunto, y determina que prevalezca la razón contra el gusto

Al que ingrato me deja, busco amante;

al que amante me sigue, dejo ingrata;

constante adoro a quien mi amor maltrata;

maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,

y soy diamante al que de amor me trata;

triunfante quiero ver al que me mata,

y mato a quien me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;

si ruego a aquél, mi pundonor enojo:

de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo por mejor partido escojo,

de quien no quiero, ser violento empleo,

que de quien no me quiere, vil despojo.

Estas estrofas están incluidas en «Los enigmas de la Casa del Placer» y fueron escritas por Sor Juana Inés de la Cruz, dedicadas al amor sentido por y para mujeres y cada redondilla supone una adivinanza, un acertijo...

El texto Sor Juana Inés de la Cruz. Enigmas de la Casa del Placer destaca la castidad simplemente como inhibirse de la heterosexualidad, mas no de la sexualidad. Ya en el S. XII se defendió la idea de una cristiana amistad donde “... el amor carnal y el espiritual eran inseparables.” (p.14). En la misma época Hildegarda de Bingen (1098, monja, profeta, médica, botánica, compositora de música, poeta... esa es otra fascinante historia) escribió sobre su relación con Ricarda von Stade: “¡Ay de mí, madre! ¡Ay de mí, hija! ¿Por qué me has abandonado como una hija huérfana?” (p.14), una amorosa amistad en todos los sentidos. El tema de «Los enigmas de la Casa del Placer» es uno solo: el amor.

Juana, por su parte, pidió permiso a su madre para asistir a la Universidad de México vestida como hombre. No le gustaban los hombres y quería pensar y escribir. Esos fueron los motivos por los cuales se metió a monja, sin vocación religiosa. Curiosamente todos sus escritos fueron examinados y aceptados finalmente, por la censura. Un indicio, o de su sanidad ortodoxa, o de la ignorancia de los censores...

Así las cosas, he tratado de hacer un paseo sucinto por la vida de dos mujeres monjas, que desafiaron la tradición y vivieron el amor a plenitud, con todo lo que esto implica de gozo y dolor.

Existe una amplia bibliografía, que recomiendo explorar, sobre Sor Juana Inés de la Cruz, incluido el texto señero de Octavio Paz, Sor Juan Inés de la Cruz o Las trampas de la fe.

Hay, además, 4 películas sobre ella, que vale la pena ver:

Sor Juana Inés de la Cruz, 1935. Dir. Ramón Peón, interpretada por Andrea Palma

https://www.youtube.com/watch?v=wR8cfqd-a-8&feature=youtu.be

Constelaciones, 1979. Dir. Alfredo Joskowicz

https://www.filmaffinity.com/es/film237922.html

Yo, la peor de todas, 1990. Dir. María Luisa Bemberg

https://www.youtube.com/watch?v=PTI7H1ohD2M&feature=youtu.be

Juana Inés, Serie de Netflix. Creación de Patricia Arriaga-Jordán

https://www.netflix.com/co/title/80123792

https://www.youtube.com/watch?v=quzeQBEqnrk&feature=youtu.be

                                                                         

 

*Foto: https://www.infobae.com/america/mexico/2019/11/13/sor-juana-ines-de-la-cruz-la-monja-que-se-convirtio-en-una-de-las-poetisas-mas-famosas-de-todos-los-tiempos/ 

 

[1] José ORTEGA Y GASSET. Estudios sobre el amor. Madrid, Revista de Occidente, 1940, 15ª Ed. 1964, p. 69

[2] Igor CARUSO. La separación de los amantes, México, Siglo XXI Editores, 1968, 12ª Ed. 1985. p. 71. Trad. de Armando Suárez y Rosa Tanco.

[3] Ignacio VÉLEZ PAREJA, 1996, El hábito de la pasión. Cartas de amor de Sor Mariana, Altamir - CEJA, Bogotá.

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