Río de Janeiro, la Ciudad Maravillosa

Carlos Caballero V.
BRASIL
14 de Junio de 2014 09:43 am
  • El Cristo Redentor. // CARLOS CABALLERO - ENVIADO ESPECIAL

  • Colombianos en Río de Janeiro. // CARLOS CABALLERO - ENVIADO ESPECIAL

Cuando a uno le hablan de Brasil se nos viene a la mente Río de Janeiro, la ciudad que con sus espectaculares playas enamora a propios y extraños.

No hay país más futbolero que Brasil, ni tampoco mejor escenario que sus playas para practicar a todas horas el deporte rey.

Río es una ciudad alegre, acogedora, extrovertida y fácil de amar.

8:45 de la mañana del pasado 11 de junio. La belleza renace todas las mañanas con el sol revelando el panorama de esta ciudad especial situada entre el mar y las montañas.

De un momento a otro comienza a llegar la gente. Hinchas de todas las selecciones del mundo visitan a Río de Janeiro aún y cuando su selección no tiene como sede esta ciudad.

Ellos, considerados el jugador número doce, no quieren irse de Brasil sin conocer el encanto de Río, un pueblo bronceado por el sol que ha sido catalogado como la Ciudad Maravillosa.

Camisetas de todas las selecciones comienzan invadir las playas. Entonces, una mancha con los colores amarillo, azul y rojo se hace notar con fuerza. Son hinchas colombianos gritando una frase que me llegó al alma: “viva Colombia”.

Caminan gozosos las playas y portan con orgullo sus camisetas, gorras y bandera de Colombia. Son tan amigables, como lo son los de México y Chile, a los que también se le ve en gran número.

“Lo primero que hice fue venirme a Río, una ciudad que enamora a cualquiera. Estoy muy orgullosa de ser colombiana, nací en Medellín y apoyaré a mi selección hasta el final”, dijo Camila Giraldo mientras se bronceaba en las playas de Copacabana, una de las más visitadas por turistas y brasileros.

La temperatura en Río estaba en los 22 grados, el sol poco a poco hacía su aparición y los turistas comenzaban a consumir cervezas y a situarse en algún lado para hablar de fútbol y de todo lo que trae este Mundial.

CRISTO REDENTOR

2:22 de la tarde de ese mismo día. Una multitud avanza para un mismo lado, con camisetas de todos los equipos que estarán en acción en este Mundial. El sitio a visitar en esta oportunidad es la estatua Cristo

Redentor o Corcovado.

Esta es una imagen de 38 metros de Jesús de Nazaret, sin contar el pedestal de 8 metros, con los brazos abiertos mostrando a la ciudad de Río de Janeiro, en Brasil.

La escultura comenzó a construirse en 1921 y fue terminada en 1931, con motivo de la conmemoración del centenario de la independencia de Brasil. Su escultor fue el francés Paul Landowski.

Estando en lo más arriba del cerro (713 metros), al lado de la estatua, en una plazoleta, miles de personas miran el cristo y se toman fotos con él.

Entonces, en un gesto de cariño, asiáticos intercambian conceptos con europeos y latinos con estadounidenses sin importar el idioma ni qué tanto le están entendiendo a esa persona que tienen al frente.

“Suerte Colombia, tienen una gran selección”, me dice un mexicano que me ve puesto el sueter de la selección y una pequeña cámara con la que hacía trabajos de fotografías y videos.

Aparece la bulla, cada quien corea los cánticos de su país. Eran mucho los colombianos en este sitio y por eso el coro de Colombia se sentía mucho más.

4:20 de la tarde, hora de bajar, fin del paseo. Sí. Río, la Ciudad Maravillosa, enamoró a los amantes del fútbol.