Para la Selección dos palabras: ¡Gracias infinitas!

COLPRENSA
BOGOTÁ
4 de Julio de 2014 05:33 pm
  • Colombia se despidió protagonizando un gran Mundial. // AFP ODD ANDERSEN

No hay mejor manera de callar las polémicas que dando buenos resultados. Hoy, tras la brillante presentación de Colombia en la Copa Mundo 2014, nadie se acuerda de protestar por el diseño de la camiseta oficial de la Selección, tan criticada hace unos meses y que ahora se pasea en millones de cuerpos de colombianos que la lucen con orgullo por donde van.

Como tampoco nadie protesta por el alejamiento en que fueron mantenidos los jugadores, ni por los largos silencios de José Pékerman, ni por la convocatoria de unos u otros futbolistas, ni por llamar a veteranos que muchos creían fuera de combate, ni porque el cuñado del técnico sea agente FIFA, ni –con mucho respeto— nadie piensa que el querido Radamel Falcao García sea irremplazable.

Quizá lo mejor que nos deja la Selección Colombia 2014 es que nos enseñó a soñar de otra manera. No aferrados a santos y escapularios por un milagro deseado, pero poco creído, sino confiados en un plan serio, organizado, con plazos y metas definidas, que resultó en un juego armónico, inspirador y efectivo.

Los jugadores de este combinado nacional nos hicieron olvidar frases ya gastadas de tanto usarlas, como que ‘nos faltaron cinco centavos para el peso’, como que ‘jugamos como nunca y perdimos como siempre’, como que ‘eso es lo que da la tierra’.

Esta vez fue diferente. A punta de ver jugar bien al equipo (desde la ronda eliminatoria, pasando por los amistosos previos y confirmando en el Mundial), los hinchas nos sentimos superiores en la fase de grupos y tranquilos para jugar frente a Uruguay, Brasil, Chile, Alemania, Francia o cualquier equipo que la suerte nos hubiera puesto en el camino.

En últimas de eso se trata el fútbol. No de ganar siempre, pues eso casi nunca pasa para casi todos lo que lo juegan, sino de que cuando se enfrente un campeonato, el equipo esté a la altura de cualquiera y de que si resulta superado lo sea porque el rival fue mejor un día y no por las incapacidades propias de siempre.

Esa es la magia que nos ha donado el mago José Pékerman. Por eso llegamos a donde llegamos en Brasil, por eso el equipo seguirá en el top del escalafón FIFA, por eso nadie se extrañó de que nuestros jugadores estuvieran en el listado de los mejores ni en la tabla de goleadores.

Nunca habíamos vivido esa sensación y ahora que la tenemos, gracias al plan del estratega argentino contratado por la Federación nacional, es vital que se nos vuelva costumbre, que no dejemos que se nos escape, sino que con ella nos acomodemos y permanezcamos en el primer mundo del fútbol.

Será la mejor herencia para todo el deporte colombiano y por haberla recibido de esta Selección, sus integrantes merecen dos palabras de todo el país: ¡Gracias infinitas!