Muchachos, entraron a la historia como los más grandes

Carlos Caballero V.
FORTALEZA, BRASIL
5 de Julio de 2014 04:54 pm
  • Colombia mostró que tiene fútbol y una costelación de grandes jugadores. // AFP

Hicieron que el país se uniera en una misma razón y eso vale oro.

Colombia tuvo un buen mundial, cumplió, jugó bonito, hizo goles y le entregó momentos únicos e inolvidables a toda una Nación.

Los pupilos de José Pékerman enseñaron a los colombianos a creer y a soñar, a pensar en que sí puede ser posible hasta lo poco probable.

Entraron a la historia como los más grandes. Superaron todo. El gol de Marcos Coll en el 4-4 ante Rusia en el Mundial de Chile 1962, la clasificación a octavos con el 1-1 ante Alemania en Italia 90 y el 5-0 a favor ante Argentina en las Eliminatorias de 1993.

A 'Pibe' Valderrama, René Higuita, Fredy Rincón y Faustino Asprilla, entre otros, se les recordará de muy buena forma. Sí. Con mucho cariño. Ellos, con un lápiz de los más antiguos, comenzaron a escribir la historia; pero ustedes, con el lapicero más moderno, siguieron contando nuestros avances en el fútbol ganándose el respeto y la admiración de todos.

Colombia salió aplaudido de Brasil. En Fortaleza, con 63 mil hinchas de la amarilla y verde y 4 mil colombianos, todos se levantaron de las graderías para aplaudir a la tricolor cuando se terminó el partido. Llegó hasta cuartos por primera vez en la historia y, además, siendo un equipo ordenado, inteligente y ofensivo. 

Los muchachos dejaron todo en la cancha siempre, incluso hasta en el último juego cuando el gigante Brasil se les fue encima. No tuvieron miedo y en el complemento salieron con todo a defender la camiseta de este país. Y estuvieron cerca de lograr avanzar.

En mi mente quedarán grabados  por siempre los doce golazos de Colombia en Brasil 2014. Doce estallidos de gol, que se cantaron con el alma, que pusieron a vibrar a toda Colombia.

También las seis celebraciones de gol del pelao James, ese irreverente de 22 años que es considerado como el mejor del mundial, a lo mejor no para la FIFA, pero sí para los entendidos. Sus lágrimas, al final del juego, así como las de David Ospina, ese super portero que nos salvó de tantas, fueron lágrimas de orgullo por su país.

Al profe Pékerman y a todos los muchachos, gracias. Sí. entraron en la historia como los más grandes.