La cuna deportiva de los futbolistas que ahora nos hacen soñar

COLPRENSA
BOGOTÁ
3 de Julio de 2014 03:59 pm
  • Los jugadores de la Selección pasaron por el Pony Fútbol. // COLPRENSA

Qué tienen en común James Rodríguez, David Ospina, Jackson Martínez, Camilo Zúñiga, Carlos Sánchez, Carlos Bacca, Santiago Arias, Juan Fernando Quintero y Eder Álvarez Balanta, además de hacer parte de la Selección Colombia que está haciendo historia en Brasil. La respuesta es una: ellos hicieron parte del Pony Fútbol.

Se trata de un torneo infantil que se desarrolla en diferentes regiones del país y suele tener su gran final en el mes de enero en Medellín, por el cual han pasado, además de los ya mencionados, Radamel Falcao, Luis Amaranto Perea y Stefan Medina, quienes hicieron parte del proceso Pékerman en la Selección.

Quienes siguen este semillero de jugadores y talento, aún recuerdan la aparición en 1998 de Giovanni Moreno, el mismo año en el cual participó Fredy Montero y Gustavo Bolívar, mientras que un año más tarde lo hizo el delantero Carlos Rentería junto a los volantes Juan David Valencia y Pedro Franco.

CADA TALENTO CON SU HISTORIA

Cada uno de los niños ilusionados con ser estrellas del fútbol mundial, y que ahora lo son, tiene su propia historia con este torneo vital para el desarrollo deportivo y profesional de los futbolistas del futuro.

Es el caso de Jackson Martínez, quien con la Selección de Chocó, hace 14 años, jugó su primer partido fuera de su natal Quibdó en el Pony Fútbol. De él los aficionados recuerdan que era fuerte, aguerrido y con mucha técnica, que se ganó el apoyo del público a pesar de que los resultados no acompañaran a su equipo.

Martínez, a pesar de no marcar ningún gol en el torneo, llamó la atención de los aficionados del fútbol que vieron en él el talento que hoy lo llevó a ser el goleador de la liga portuguesa. “El Pony Fútbol fue mi primer torneo fuera de mi ciudad, fue como un sueño poder estar convocado entre tantos jugadores del pueblo. Fue increíble jugar con un invitado de Estados Unidos, estar en el campo y no entenderles nada a esa edad”, afirmó en su momento el jugador.

Y agregó ‘Cha Cha Chá’, apodo heredado de su padre: “El Pony Fútbol es un semillero y una oportunidad para los jóvenes de poder seguir soñando. Me permitió tener esa oportunidad que ahora tenemos la mayoría de los que estamos en la Selección; se gana en disciplina, en querer superarse y saber que no es fácil el fútbol, que se debe disfrutar”.

Esa misma Selección Chocó la integró Carlos Sánchez, además de Carlos Rentería y Jarol Martínez, hoy profesionales, quienes afrontaron en la fase final del torneo el llamado Grupo de la Muerte. Debían medir fuerzas al lado de equipos como Viviendas del Sur, donde jugaba David Ospina, o la Escuela Toto Rubio, con una delantera conformada por Freddy Montero y Carlos Bacca.

En 1998 el equipo de Urabá tenía la presión de mantener la racha exitosa que en años anteriores los había llevado a alzar la copa del Pony Fútbol en dos oportunidades. Camilo Zúñiga hacia parte de ese plantel, que a pesar de no superar la primera ronda del torneo, mostró que el talento en Urabá se mantenía. La velocidad que mostró en los tres partidos que disputó fue solo la cuota inicial del talento al que nos tiene acostumbrados en las canchas de Europa.

David Ospina, clave en cada uno de los triunfos de la Selección Colombia en el Mundial, sí logró llegar a fases finales del Pony Fútbol. En 1999 defendió la camiseta de Viviendas del Sur. Aunque su equipo no logró pasar de primera ronda, en tres partidos solo encajó tres goles, una cifra muy baja para el promedio del torneo. Al año siguiente defendió el arco del equipo del barrio Ciudad Central, con el que logró acceder hasta cuartos de final y captar la atención del entorno del fútbol, desde donde le abrieron el camino para que hoy sea el guardián del arco en la Selección Colombia.

GOLEADOR DESDE CHIQUITO

James David Rodríguez deja huella en todas las canchas de fútbol en las que ha actuado y el Pony Fútbol no fue excepción. Su talento empezó a ser reconocido desde las fases zonales, por lo cual a su llegada a la final en Medellín ya todos habían oído hablar del habilidoso volante de la Academia Tolimense. No defraudó. James se destacó frente a los más duros rivales, con dos goles olímpicos en un mismo partido, para citar tan sólo uno de tantos brillantes recuerdos que dejó allí, siendo el goleador del certamen.

Por esos mismos años también actuó Juan Fernando Quintero, en tres ediciones con tres equipos diferentes: Belén Rincón, Alcaldía de Envigado y Envigado FC. Llegó a las finales de la cancha Marte de Medellín en tres oportunidades (solo cuatro jugadores lo han logrado), 2004, 2005, y 2006, siendo declarado en este último año, el mejor jugador del torneo.

Santiago Arias, en el 2004 y 2005, se hizo presente con el equipo Calasanz, llegando a dos fases finales del torneo, siendo el rubio lateral pequeño del cual todos hablaban en las tribunas. También fue desde Bogotá el actual defensa estrella del River Plate, Eder Álvarez Balanta, quien con Compensar jugó en el 2006, siendo el bastión de la zaga de su equipo, llegando a la final del torneo de ese año, siguiendo la tradición que había consolidado a su equipo como uno de los que menos goles recibía, y en la cual se habían destacado otros defensas, como Pedro Franco.