El anfitrión pegó primero

Carlos Caballero V.
Sao Paulo, Brasil
13 de Junio de 2014 12:02 am
  • Partido Brasil vs Croacia. // AFP DIMITAR DILKOFF

El siempre considerado gigante Brasil, además anfitrión de esta Copa Mundo, inició con pie derecho ayer tras vencer 3-1 a un fuerte equipo de Croacia, que mereció un poco más a decir verdad por lo sucedido en la cancha del estadio de Sao Paulo.

Croacia inició metiendo miedo al silenciar la tribuna de los locales al minuto once de la primera parte.

Centro de Ivica Olic desde la izquierda y autogol de Marcelo.

Brasil intentó pisar el acelerador para buscar pronto la aparidad, pero se encontró con un Croacia bien parado atrás. Sin embargo, la amarilla y verde no bajó los brazos, siguió, presionó al rival, le quitó el balón y lo fue metiendo en su propio arco sin tener la eficacia para definir el juego a su favor.

Pero apareció Neymar, el gran referente de Brasil, y a los 29 minutos encaró por el centro del campo, se perfiló para la zurda y pateó desde fuera del área y con un débil remate, tras pegarle mal al balón, dejó sin opciones al portero Stipe Pletikosa. El gol fue locura colectiva no solo en Sao Paulo sino en toda Brasil e incluso en otras partes del mundo en donde admiran y quieren a la selección más campeona de los mundiales.

Pero lo malo para Croacia vino después cuando el árbitro japonés Yuichi Nishimura le dio una mano al local al sancionar una falta que nunca existió de Dejan Lovren sobre Fred, quien al minuto 69 además recibió la tarjeta amarilla.

Se paró al frente del balón Neymar y, pese al esfuerzo de Pletikosa, puso a celebrar a la torcida el 2-1, ese que le daba tranquilidad a los anfitriones, que tienen la obligación de salir campeones.

Croacia se fue encima, buscó la paridad y el árbitro Nishimura otra vez se equivocó al sancionar una falta de Olic que nunca existió sobre Julio César, en una clara opción de gol del visitante.

Perisic lo tuvo consigo a los 90, pero salvó Julio César y en un contragolpe, al minuto 91, Óscar con un puntazo metió el 3-1.

El gol significó la puntilla de un Brasil del que se espera un poco más en el Mundial. La amarilla y verde aseguró tres importantes puntos y su afición celebró porque sencillamente el que gana es el que goza.