Sede del Banco de la República frente al Parque Centenario, donde siempre ha estado por décadas.

Nuestra propia casa de papel

16/05/2018 - 00:18

El silencioso pasillo contiguo a la fachada del Banco de la República en el Centro Histórico de Cartagena encierra el secreto de una trama real, ocurrida hace 45 años, que pocos cartageneros conocen al detalle.

El 10 agosto de 1973, se perpetró en esa entidad el que sería el robo del siglo, mucho más sorprendente que el guión de la serie española de Álex Pina “La casa de papel” que rompe el rating en Netflix sobre un gran robo a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España.

El abogado cartagenero Milton Fernández Grey le cuenta los pormenores del asalto al periodista Luis Tarrá, en dos videos en su canal de You Tube, que nos aproximan a un pedazo de la historia contemporánea de La Heroica aún por explorar.

Fernández, quien también escribió un libro sobre los hechos, narra que Juan Manuel Martínez Baquero, el Nene Martínez, un afrodescendiente de dos metros de estatura y una voz de niño a la que debía su apodo, llegó a Cartagena con su banda La Pesada. El sujeto tenía un historial de atracos a bancos y una vida llena de encuentros a bala con la Policía. Cuenta el abogado que un día se batió a tiros con la Policía, en un barrio marginal de Cartagena, hiriendo a varios agentes entre ellos un policía conocido como Sancocho de Palo, quien vivió para contar los pormenores de aquel tiroteo.

En el atraco de Cartagena participaron dos vigilantes del mismo Banco de la República, Carlos Bage y Pedro Herrera, uno de estos primo de Martínez.

Fernández Grey relata que por ese pariente, el Nene se enteró de un plan de robo craneado por el propio gerente de la sucursal bancaria en esa época, y quien ya acometía desfalcos a la entidad de manera continua.

El Nene se le adelantó al gerente. Tras varios días de análisis, sentados en unas bancas de mármol que había en el Parque de Bolívar, frente a la sede bancaria, La Pesada, comandada por Martínez, planeó el golpe. A la una de la mañana de aquel día, Martínez con su voz de niño, dio la señal definitiva para entrar a la tradicional sede republicana, armados y con equipos de soldadura autógena y otras herramientas. Entraron a la oficina del gerente y allí estaban las claves de la caja fuerte principal. El Ojo de Vidrio fue el individuo que perforó las cajas fuertes con la máquina de soldar, mientras el Nene observaba.

A las 5 de la mañana en un Nissan Patrol parqueado en la Calle del Landrinal, a un lado del banco, eran montadas y acomodadas pacas de billetes, miles de papeles de valor, así como monedas de oro y otros valores que atesoraba el banco. Minutos más tarde la ronda de policías que siempre llegaba a la sucursal encontró a los vigilantes amarrados y las compuertas de las cajas fuertes abiertas, mientras los asaltantes huían. Parte del dinero fue repartido o dejado en una casona en Castillogrande del hacendado sucreño Miguel García Sánchez, y otra en una finca en la Isla del Santero en el Canal del Dique. El dinero fue guardado en varias cantimploras para envasar leche que la banda de Martínez recogió en el barrio El Bosque. (Ver relato video 1 https://bit.ly/2k0EyeU)

Se cree que el monto robado equivale a 41 mil millones de pesos actuales, pero en su momento se habría tratado de $500 millones de pesos en puros billetes colorados de 500 pesos.

Martínez celebró en Santa Ana Barú, y no en Pasacaballos, como cuentan algunas personas, por cuatro noches, regalando plata a los habitantes y festejando con mujeres voluptuosas. Hasta allí llegaron las lanchas de la Marina y lo apresaron.

En un proceso penal sin precedentes el abogado Milton Fernández Grey, de 23 años a la sazón, y quien saltó a la fama por el caso, fue contratado por 4 millones de pesos (unos doscientos millones de pesos actualmente, dice él mismo), por el empresario del chance Jesús María Villalobos, el Perro*, y sacó de la cárcel al Nene Martínez, quien había sido condenado a 25 años y ya llevaba 11.

Villalobos era un próspero comerciante, dueño de colmenas en la plaza de mercado de Getsemaní en donde también vendía chances o apuestas que después legalizó, y organizaba fiestas con picó. En ese momento ya había comprado la sede del antiguo Club Cartagena, un hotel en Marbella y varios bares en la ciudad entre otros negocios.

Cuando llegó a Cartagena, conducido por Fernández, el Nene se reunió con el Perro Villalobos en una playa de Marbella. Allí bajo la custodia de los guardaespaldas de Villalobos, un banda conformada por los hombres más guapos recogidos de distintos barrios de la Cartagena de entonces, Martínez entró al negocio del chance con Villalobos. Una sociedad que terminaría con la extraña y trágica muerte de este capo de los atracos en un accidente de tránsito que también se llevaría a Katia, una de las hijas del Perro.

Martínez conducía un jeep que se quedó sin frenos en una curva el 4 de octubre de 1987 y la hija mayor de Villalobos viajaba con él.

Gran parte del dinero del robo se perdió, según las anécdotas, en un camión de valores; otra parte habría entrado a formar parte del patrimonio del mismo exgerente del banco que posteriormente creó una reconocida marca de almacenes en Cartagena y otro tanto, presuntamente, llegó al patrimonio del Perro, aun cuando su abogado por más de 17 años no lo asegura. (ver testimonio https://bit.ly/2GnguLM)

El guión se repitió en un robo similar en Valledupar del 16 al 17 de octubre de 1994, cuando otra sede del Banco de la República de esa ciudad, fue asaltada tras un plan ideado por Benigno Suárez Rincón, alias Don Pacho, y 26 personas más: Se robaron con precisión cinematográfica 24 mil millones de pesos del Emisor. Se cree que estos delincuentes copiaron algunas estrategias aplicadas por el Nene en el 73. El robo de La Pesada permanece engarzado entre las historias de robos más relevantes de este país y de esta ciudad de papel, que se la han robado de múltiples formas y que al productor Álex Pina le daría mucho material para sus series.

 

*Jesús María Villalobos fue asesinado en confusos hechos el 16 de mayo de 2014 en su tienda, en el barrio Líbano.

 

 

 

 


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